Reflexiones desde la butaca

Denise Anzures

Se trata de limpiar la casa, no de vaciarla

¿Se han imaginado alguna vez qué sucedería si nadie aplicara para la convocatoria de programación de la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL?  ¿Han pensado qué efecto tendría que nadie acudiera al llamado de la Muestra Nacional de Teatro? Lo que sí conocemos muy bien -porque hemos sido testigo de ello-, son las acciones que lleva a cabo el Sindicato de Trabajadores del INBAL cuando sus exigencias no son escuchadas. Cierran los teatros. Punto. Y al día siguiente, como por arte de magia, se entabla una mesa de negociación con las autoridades para llegar a acuerdos. El miedo no anda en burro, dicen por ahí.

La Audiencia Pública a la que se convocó la semana pasada con la Coordinación Nacional de Teatro se suma a la larga lista de fracasos, no solo porque éramos 65 personas conectadas sino porque no se dijo nada nuevo, solo hubo consenso en que la CNT operaría con menos presupuesto. Seguimos creyendo que el panorama desolador de nuestro gremio lo va a transformar el Estado. ¿Qué pasaría si pensamos y actuamos a la inversa? como un gremio de trabajadoras y trabajadores al servicio del arte y le quitamos un poco de pedantería al nombrarnos “artistas”. En la manera de nombrarnos está la posibilidad de apropiación y construcción de un ente político que pueda actuar en consecuencia.

La precariedad en el sector de la cultura y en especial del teatro en México es una situación añeja que se agudizó con la pandemia. Desde el año 2000 con la entrada del gobierno conservador de Vicente Fox y Sari Bermúdez como presidenta del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el ámbito cultural empezó  a sufrir fuertes recortes presupuestales. Hagamos memoria: En 2001 el presupuesto de la Coordinación Nacional de Teatro rondaba los 100 millones de pesos, lo que permitía que la CNT fuera el principal productor de teatro público del país y uno de los principales gestores de festivales nacionales e internacionales.

Con ese presupuesto fue posible impulsar el Programa Nacional de Teatro Escolar en las 32 entidades del país y hacer frente a gastos de producción y pago de honorarios de las compañías que entraban a temporada en los teatros del INBAL. Algunos recordarán con cierta añoranza, que tanto los gastos para la develación de placa, como los cocteles de estreno y conferencias de prensa, eran asumidos por la institución. Nos fueron cerrando la llave y nosotros ¿ni por enterados? 

Pasaron solo cinco años y seguíamos apostándole a gobiernos conservadores con la llegada de Felipe Calderón y Sergio Vela como presidente del CNCA, quien fue señalado por el IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información) por haber gastado un millón de pesos en sus boletos de avión en tan solo un año de gestión. Para 2006, el presupuesto para la CNT ya era de tan solo 40 millones de pesos, el 80% provenía del presupuesto directo del INBAL y el 20% del Programa México en Escena del FONCA. Sin embargo, fue posible sostener Festivales imprescindibles como El Festival Internacional de Teatro de Calle en Zacatecas, El Festival Internacional de Teatro del Cuerpo, la presencia en el Festival Internacional de Teatro Clásico del Chamizal y echar a andar el Programa Nacional de Formación Continua, por mencionar algunos.

Es importante mencionar que en 2009 con la refundación de la Compañía Nacional de Teatro el presupuesto sufrió otra merma importante. A estas transformaciones, hay que añadir el crecimiento apabullante de los trámites administrativos: ahora todos los trámites que realiza la CNT pasan por la Secretaría de Cultura y la de Hacienda, lo que ensanchó un aparato burocrático enorme en aras de la transparencia, sin embargo, hoy es absolutamente excesivo y agota todas las iniciativas. Por ejemplo, para hacer un contrato con un creador o creadora debes de presentar varias cotizaciones, comprobables, papeles y más papeles, aunque el contratante cobre tres mil pesos.

Otro golpe tremendo fue la desaparición de los apoyos a la movilidad internacional para las compañías independientes, que gracias a la excelente calidad de sus  trabajos, son invitados a representar a México en los festivales de teatro más importantes a nivel mundial. El  Comité de Apoyos Internacionales que conformaba la Secretaria de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Cultura a través de la Dirección de Asuntos Internacionales y el área de Relaciones Internacionales del INBAL para otorgar apoyos aéreos a las compañías fue desapareciendo hasta su extinción.

Para 2019, el presupuesto fue de 50 millones de pesos, a lo que habría que aclarar que 17 millones provenían de la Dirección General de Vinculación para operar el Programa de Teatro Escolar, lo que significó un ejercicio presupuestal de poco menos de 40 millones de pesos.

Para 2020 el techo presupuestal de la CNT fue de tan solo 16 millones: la Muestra Nacional de Teatro pasó de 6 millones a solo 400 mil pesos. Teatro Escolar pasó de 17 millones a 1 millón 200, (entendiendo que fue un año excepcional por la pandemia). Resulta importante aclarar que el presupuesto no es solo para la actividad sustantiva de la CNT, está destinado también al pago de los salarios de los personas contratadas con capítulo 3.000 (honorarios) que son alrededor de 7 u 8 millones de pesos anuales; es decir, de los 16 millones que se ejercieron el año pasado, habría que quitar 8 millones. Y que Dios nos agarre confesados, porque en 2021 la CNT tendrá que operar en realidad con 18 millones de pesos.

¿No les parece que nos han maltratado mucho? ¿Qué se necesita para sentar en una mesa de negociación a la Secretaría de Cultura con funcionarios de Hacienda? Justo acciones como las que menciono en el primer párrafo, de otro modo, nos seguirán brindado apoyo emocional en charlas y encuentros solo para bajarnos la bilirrubina.

Imagen: Santiago Ríos. Gran Teatro Casa Gallega.

Denise Anzures

Periodista, egresada de la Escuela Carlos Septién García, especializada en la promoción y divulgación de las artes escénicas e instruida para ser ciudadana de este mundo por el movimiento zapatista.

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