Reflexiones desde la butaca

Denise Anzures

La indómita Santa Teresa

¿Qué rara fuerza tenían la fe y la personalidad de Santa Teresa para que su cuerpo fuera exhumado y terminara repartido como estampitas? Un fragmento de ella fue por muchos años el amuleto del franquismo, conocido como “el brazo incorruptible de Santa Teresa” y del que el dictador español no se separó hasta el día de su muerte. Cuentan que la mano de Santa Teresa reposaba junto al caudillo, mientras éste firmaba las sentencias de muerte de los republicanos. Resulta abominable cómo el cuerpo de la santa fue troceado en pedazos y repartido por los poderosos de la iglesia en su afán de covertirla en la santa de la raza española. Santa Teresa representa un símbolo de la voluntad católica de España, de su destino católico; la fundación de Las carmelitas descalzas son un verdadero ejemplo de humildad hacia los necesitados. 

Las historias de beatas y su devoción siempre me han remitido a territorios siniestros; he sido testigo de experiencias casi sobrenaturales y he mirado con asombro que aún en las circunstancias más dolorosas, la fe ha sido implacable y me parece una experiencia sorprendente, sin embargo, creo que toda mujer mística es, finalmente una erótica, pero ¿a qué viene esta reflexión? A que como la Dolorosa, La lengua en pedazos de Juan Mayorga, me clavó un puñal en el pecho. 

Resulta fascinante que Mayorga se atreva a escudriñar como cirujano el carácter y personalidad de Teresa construyendo un cuerpo poético en el que confluye la razón y el alma, otro acierto, es la creación de un personaje polisémico; reto interesante que la actriz Mariana Giménez sortea con gran talento para mostrarnos un alma en perpetua agonía; sumado a ello, los contrastes actorales son poderosos, Santa Teresa es piadosa pero implacable, juguetona pero feroz, obediente pero combatiente de sus ideas y creencias a pesar de las amenazas que le profería la Santa Inquisición. Mayorga se sale con la suya y sin tapujos dibuja una Santa poco ortodoxa que ya mostraba en los albores del siglo xv, los brotes del pensamiento feminista, “Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera” cita Santa Teresa, no es otra cosa que su voluntad creadora y su entereza. 

Diego Álvarez, el director, se va hasta la cocina y logra una interesante lectura del texto y ahora sí, entre pucheros, articula el diálogo, alma y cuerpo, entidades antagónicas pero bellamente entrelazadas en una sola unidad de acción. La lengua en pedazos es una disertación filosófica sobre la fe y sus quebrantos, sobre lo etéreo e inasible pero también sobre la condición del hombre. Teresa de Ávila nos confiesa que se ha alejado de los libros espitiruales de los cuales ha bebido ella misma, ha abandonado los causes doctrinales establecidos por la Iglesia pero regresa con obedicencia al dogma. El texto de Mayorga es impecable y se suma a ello,con gran eficacia y belleza, el movimiento corporal de la actriz.

La composición del espacio escénico es una poesía renacentista, sin duda, la sonorización de la obra es la joya de la corona que remite a los espectadores a los intersticios de Teresa y su inquisidor. Todo los detalles de la obra están cuidadosamente articulados, de tal suerte, que La lengua en pedazos es un recorrido por el alma humana, y sin duda, nos pone frente a la contrarreformista más intensa de la historia.Que la hayan hecho franquista, no es culpa de ella, en una de esas, Santa Teresa de Ávila hubiera sido una indómita republicana. Celebro haber sido testigo de una puesta en escena que nos convoca a la belleza. 

La lengua en pedazos, de Juan Mayorga, bajo la dirección de Diego Álvarez Robledo, se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque, hasta el 14 de abril.Fotografía: Pili Pala.

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