Reflexiones desde la butaca

Denise Anzures

El retorno al origen

Mi encuentro con la dramaturga Verónica Musalém en un café de la Roma, me suponía una cita de tipo profesional para elaborar mi columna sobre la obra de teatro de su autoría Punta cometa, sin embargo, aquella tarde la entrevista dio un vuelco vertiginoso del que aún no puedo desprenderme.

Verónica no solo me compartió con su habitual generosidad su visión sobre el quehacer como escritora; como una caja de pandora relató uno de los momentos más dolorosos por los que haya pasado una mujer: la ruptura amorosa, aquella pérdida del ser amado que te deja de pronto sin respiración, llevándose el oxígeno con el que respiramos y, lanzándonos a un vórtice despoblado de todo sentido. Cuando me dijo que venía de ese inframundo, observé sus ojos negros y profundos y como oráculo evoqué la imagen misteriosa de la Coyolxauhqui, diosa lunar cuyo cuerpo fue desmembrado y su cabeza lanzada al cielo.

Aquella tarde, mientras Verónica discurría y hacía revelaciones fascinantes de su mundo interno, yo la miré con cierto placer morboso y recordé un libro de Paul Auster titulado Experimentos con la verdad, confesiones de vida donde el azar irrumpe de forma vertiginosa e inesperada en la vida del escritor. Creo que todos los escritores se inspiran en su propia vida; ya lo decía Borges, es ese sentimiento misterioso donde el escritor comienza a encontrar pruebas de su obra mientras encuentra su camino en el mundo.

“Un escritor», nos comparte la dramaturga, «no puede disociar lo que está pasando en su vida con lo que aparece en las obras o en las novelas, son constantes que están presentes en cada relato. El escritor siempre intentará compartirle al lector esa parte íntima y, felizmente, siempre encontrará lectores receptivos.”

Punta cometa es una pieza escénica donde la autora visita y revisita su pasado, logrando urdir entre la memoria antigua y su presente, configurando con precisión un relato que permite al espectador vincularse en la ficción con la historia de una familia que después de muchos años de ausencia se reencuentra. El patriarca de la familia pronto morirá, pero antes de que eso suceda hará una petición a sus nietos, que los colocará en una situación emotivamente compleja y que revelará en cada uno de ellos sus miedos más profundos.

Punta cometa, es también aquel lugar del Pacífico Sur al que Verónica solía ir cuando era niña en compañía de sus padres. Es el sitio que recordamos con placidez y al que solemos regresar una y otra vez. Siempre evocamos en la memoria aquellos lugares que nos dieron una sensación de bienestar. No me extraña que Punta Cometa haya sido para Musalém el inicio de su impulso a migrar y convertirse en escritora.

La dramaturgia de Verónica Musalém ha transitado entre modernidad y tradición, ya lo dice acertadamente David Ferré, sobre el montaje de Punta Cometa: “Musalém rompe con este texto la dicotomía al reconciliar varias formas de escritura, desde los códices prehispánicos hasta la dramaturgia contemporánea” Ferré, además de dirigir la obra de Punta Cometa fue el traductor al francés de la obra Nueva York vs El zapotito, otro texto clave de la dramaturga que relata la vida de las mujeres migrantes y el llamado sueño americano.

Otro detalle que me dejó un placentero sabor de boca fue su capacidad para ser una observadora interna, su ser intuitivo y su impulso creador le sugieren en este nuevo ciclo indagar en una dramaturgia que le habla al oído a aquellas mujeres que han llegado al otoño de sus vidas, “¿cómo se transforma la epidermis de una mujer? ¿Qué historias nos revelan esas mujeres que como Marguerite Duras, describirán en sus relatos el pozo sin fondo del deseo y la pérdida.

El alma de Musalém es chejoviana, su personalidad nómada, su identidad oaxaqueña, su inquietud por las artes pláticas, la fotografía y la ópera, la han formado para escribir desde territorios profundamente poéticos y que hoy por hoy, le otorgan a su dramaturgia una proyección internacional.

Recoger la esencia de los relatos constituye para el dramaturgo una tarea dura y metódica de paleontólogo del alma humana, cuanto más huesos contenga la historia, tanto más probable será que el espectador la reciba con total admiración. Punta cometa, intenta desde un espacio poético el regreso al origen, aquel lugar donde todo comenzó a contarse alguna vez.

Punta cometa se presenta en el Teatro Orientación hasta el 20 de marzo
Jueves y viernes 20:00 hrs, sábado 19:00 domingo 18:00 hrs.
La producción ofrece amorosamente a los lectores de Desinformémonos pases dobles para asistir. Confirmar asistencia a: deniseanzures@hotmail.com

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