Reflexiones desde la butaca

Denise Anzures

Algunas ideas que se vertieron en el Coloquio ¿Qué pasa con la escena en México?

Nuestro país, y sin duda nuestro teatro sería más rico y más vital sí en todos los rincones del territorio se erigiera una escuela, un hospital y un teatro. Frase que retumbó durante el Coloquio ¿Qué pasa con la escena en México? Y sí, porque el Coloquio no tenía como finalidad verter acusaciones ni deslindar responsabilidades de quienes hacen el teatro en México. Cuando se dio a conocer el evento, saltaron como llamarada de algunos hacedores de teatro acusaciones y descalificaciones sobre quienes serían los ponentes; la primera queja fue estar “viejos”, como si la edad nos convirtiera en seres desechables, la otra acusación fue la centralización del evento. Al respecto, aclaro que el Coloquio fue organizado por dos instituciones que tienen como propósito la divulgación del saber, la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y el Centro Nacional de Investigación Teatral del INBA, para analizar de buena fe lo que ha sido nuestra realidad teatral de los últimos años y las aspiraciones a las que todos queremos llegar en algún momento: la profesionalización y dignificación de nuestro quehacer en el campo laboral.

Hace 50 años, Novo, Seki Sano, Jodoroswky, Usigli, Gotostiza, Azar, La china Mendoza Piazza, Marcela del Río y Sánchez Mayans se hicieron la misma pregunta y la respuesta se replica medio siglo después. Hacer teatro en México es un acto heróico. Ya lo dijo Novo hace 50 años, “resulta desolador estudiar una cartelera mexicana y ver lo que está pasando” pero no quiero detenerme ahí; si algo nos legó el Coloquio fue la postergación de la nostalgia para abrirnos paso a lo que sí se ha venido transformando en la escena mexicana y a partir de esta premisa hacer un análisis que nos permita tener un termómetro de nuestra realidad escénica.

En los últimos años se han venido desarrollado a nivel nacional diversas y muy ricas estrategias de creación, lo dijo Rubén Ortiz al señalar que para crear es necesario tener una postura crítica, es decir, quien no está atravesado por la historia, no puede abrir los ojos; sólo así se pueden lograr estrategias de creación respondiendo a un estado de emergencia que deviene en una transversalidad y que eliminaría -como lo dijo Obregón- las modas que ya no tienen nada que ver con nuestra realidad nacional. En ese sentido, un ejemplo de vanguardia fue la creación de la compañía de Teatro Maroma Campesina de Oaxaca, como una verdadera expresión de la teatralidad popular.

Este siglo, nos dice Rubén Ortiz, nos empuja a pensar otras formas de representación, otros escenarios, otros discursos y dejar el pensamiento lineal que se ha heredado desde las escuelas para aprender a pensar en colectivo, logrando así otras posibilidades de creación y una nueva reconfiguración del teatro en términos políticos. En ese sentido valdría la pena comentar que se ha avanzado en el área de la investigación, como ejemplo de ello, existe el Observatorio de Prácticas Teatrales de Jalisco y el Centro Nacional de Investigación y Documentación Teatral CITRU.

A pesar de la necesidad de generar un pensamiento más crítico en las escuelas de teatro y acabar de una buena vez con los cuadros de devotos alumno-maestro, es importante señalar que hoy existen más universidades impartiendo esta disciplina, apostando por elevar el nivel académico con una Maestría en Dirección Escénica que imparte la ENAT, así como la maestría en Estudios Teatrales que viene desarrollando el Centro de Investigación Teatral del INBA; son avances que tendríamos que observar para poder, juntos, propiciar de manera sistemática el diálogo en las escuelas.

En el terreno de la dramaturgia, nos comenta Ximena Escalante, la autonomía de la representación con respecto al texto ha cobrado vital importancia, de tal suerte, que el norte del país se ha propiciado una dramaturgia que tiene que ver con las fronteras del cuerpo, “el epicentro de las preocupaciones creativas son las fronteras”.

Hace 30 años, nos comparte David Olguin, solo existía el teatro formalista, de tradición con la madre patria y el teatro de vanguardia. Hoy, el teatro mexicano se ha pluralizado en muchas micropoéticas que nos lleva a un retrato más fiel de nuestra realidad nacional, es decir, nuestra mirada está haciendo rupturas con respecto a los cánones establecidos, sin olvidar, que escribir para la escena es un acto de conciencia, de racionalización pero que devenga de un territorio salvaje no codificado. Escribir pues, será siempre un acto de resistencia, una batalla, una confrontación con uno mismo. Uno de los pasos más importantes en este sentido fue el nacimiento del Encuentro de la Joven Dramaturgia en Querétaro, sin duda, un paradigma de la dramaturgia mexicana.

En el ámbito de la gestión, los avances han sido significativos; existen compañías que han logrado a partir de la creación, la formación, la gestión y la movilidad, desarrollar una plataforma de alcance internacional, ejemplo de ello, es la Compañía de Teatro Línea de Sombra que fortaleció sus modelos de gestión a partir de la creación del Festival de Teatro del Cuerpo, hoy, Transversales.

Hoy tenemos pues, Centros de investigación, centros de formación como el CEUVOZ, escuelas, universidades, teatros públicos, espacios independientes, festivales, Muestras de Teatro, encuentros regionales, convocatorias públicas, etc, etc., de tal suerte, que esto que tenemos, sea reconfigurado a partir del diálogo y la autocrítica. Ya lo señaló en su momento Otto Minera, al afirmar que el teatro público depende del dinero público y no del público, que logremos terminar con los mecenazgos y el sistema de las apariencias. Lograr pues, una verdadera política cultural de gran envergadura. Solo así, podremos tener la fuerza para que germine un colectivismo crítico y nazca el verdadero rigor en la creación.

Se quedan en el tintero muchas líneas de pensamientos que abordaron los ponentes, sus muy diversos puntos de vista, sus maneras distintas de percibir la escena, pero sí algo unificó el pensamiento y la aspiración artística fue el Maestro Ludwik Margules, sin duda, un referente del pensamiento filosófico, artístico, político del siglo XX. Por ello, bienvenida la pluralidad de voces y aventuras diversas que nos regala la escena mexicana.

Muy pronto, las instancias organizadoras trabajarán en la elaboración minuciosa de un documento que integre todas las participaciones del coloquio en donde también aparecerán, sin duda, los diálogos que se establecieron con los estudiantes de teatro, que son razón de ser y propósito de este Coloquio.

Denise Anzures

Periodista, egresada de la Escuela Carlos Septién García, especializada en la promoción y divulgación de las artes escénicas e instruida para ser ciudadana de este mundo por el movimiento zapatista.

Una Respuesta a “Se trata de limpiar la casa, no de vaciarla”

  1. Lázaro Azar

    Todo iba muy bien, hasta que esta señorita sacó a relucir sus resentimientos y amarguras contra Chumel Torres. Pobrecita. No hay nada que hacer contra sus limitaciones y prejuicios cuatroteros.

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