Yo soy Montaña

Edith Na Savi

Tikosó: el grillo que empezó a hacer ruido hace 4 años en el corazón de La Montaña

Fotos: Archivo Tikosó

En mi idioma materno, Tikosó es un nombre que se les da a niñas y niños cuando son pequeños, pequeñas. Con cariño les decimos así porque hacen ruiditos que animan la montaña, le dan vida. Esta palabra en español quiere decir “grillo”.

Tikosó es una semilla que germinó después de casi dos décadas de aprendizajes, de buscar alternativas de trabajo familiar, comunitario, de resistencia a nivel regional por la defensa de la tierra y el territorio, la identidad cultural, de la lucha contra el regateo y el racismo cotidiano hacia las mujeres indígenas tejedoras o los campesinos de nuestros pueblos.

Surge a principios de octubre de 2019, en su primera etapa como una panadería y café cultural. Tikosó dio sus primeros pasos, sostenido por un concepto nuevo en Tlapa de ofrecer panes horneados diariamente bajo una propuesta de cuidar la alimentación e incorporar ingredientes y recetas locales, como de frutos de temporada o quelites de la montaña. Se acompañó de la venta de café de grano de la región montaña, incluso del cafetal que me heredó mi abuelo Santiago, así como de otras cooperativas en el país,  incentivando nuevamente, el consumo de café natural frente al desplazamiento generado por Nestlé en la región.

Sembrar Tikosó en Tlapa de Comonfort, fue una decisión estratégica y de largo alcance. Se conoce coloquialmente como el ”Corazón de la Montaña”, aunque se parece más a un gran pulmón de concreto que a otra cosa. Es la capital administrativa de la región Montaña, un centro económico, político y educativo donde se ha centralizado la vida de los montañeros que transitan entre lo rural y lo urbano. Tlapa es la puerta que se abre entre dos mundos: ser indígena y ser mestizo, entre vivir en el pueblo o irse a los campos jornaleros, o irse a estudiar fuera de la región o, para los más aventurados, cruzar la frontera hacia los estados unidos.

En fin, es una ciudad de paso. Y aunque hubiéramos querido a Tikosó en el pueblo en un principio, decidimos establecernos en Tlapa, donde podemos trabajar con las diversas comunidades indígenas de la Montaña de Guerrero. Ideamos al proyecto como un ancla y una alternativa a la migración, como una mirada hacia dentro y ya no hacia fuera.

Desde un principio, Tikosó fue concebido como un río donde desembocan muchos ríos. A inicios de 2020, se apertura el Espacio Cultural y Educativo, como segunda etapa del proyecto. Se plantea como un espacio alternativo, sostenido económicamente en su inicio por la Panadería/Cafetería. La propuesta es el fortalecimiento de los saberes tradicionales de los pueblos nahuas, ñuu savi y mè’phaa de la región, desde el ámbito cultural y educativo.

Proyecciones de cine alternativo, presentaciones de libro, exposiciones de pintura, de fotografías, espacios de formación con talleres para mujeres, jóvenes, médicos y médicas tradicionales, elaboración de materiales educativos a partir de la sabiduría y memoria oral de nuestros pueblos, autogestión entre mujeres, talleres de cerámica y barro, bordados tradicionales, telar de cintura, trueques de alimentos, semillas, plantas medicinales o ropa: se generó una corriente de gente entrando y saliendo como en la colmena recién construida de unas abejas meliponas.

Hay que confesar que no todo el mundo entiende el concepto, pero Tikosó surge como esa pequeña palabra para generar ruido, sacudir a este sistema, para colocar nuestra postura política de manera cotidiana y otra manera de hacer las cosas.

No ha sido un camino sencillo, desde nuestros inicios: nos enfrentamos al oportunismo de los caciques locales, o de gente que se dice “promotor cultural” pero que al final reproducen esquemas de explotación con tejedoras, artesanas, productores. Nos hemos topado con quienes quieren seguir hablando por los pueblos o nos hemos encontrado a aquellos que sirven para las fotos de políticos, vistiendo y prostituyendo nuestra cultura y nuestra sabiduría por su propio beneficio.

Estamos en contra de los sistemas de despojo moderno, saqueo de saberes, racismo cotidiano, de quienes lucran con la necesidad de los pueblos, de quienes se disfrazan para aparecer en las fotos de los gobernantes o legitimar lo politiquero. Nuestra postura es clara y directa: con ellos, ellas, no nos interesa trabajar. Es más, no creemos en lo que ellos llaman “trabajo”. Al contrario, creemos en un trabajar más noble, en un esfuerzo que lleva frutos más sanos. Nuestra apuesta es resistir, reconstruir y fortalecer la autonomía. Vamos a seguir sacudiendo este sistema racista, patriarcal, capitalista, dándole la vuelta a sus relaciones de opresión.

Después de cuatro años, muchas personas y colectivos están dándole vida a Tikosó, que sea en la región de la Montaña, en Tlapa, en el resto del país ó del mundo. Desde sus pueblos, barrios, escuelas y profesiones diversas contribuyen a hacer real este proyecto de autonomía.

Claro, aún hace falta mucho más trabajo. Pero es claro que esa labor vendrá de la gente organizada, colectivos, familias y pueblos que se organizan. Cada quien sus tiempos, cada quien sus modos. Y eso, para nosotres, ya es muy valioso: contagiar a la sociedad para seguir abriendo espacios alternativos, colectivos, que se resisten a ser cooptados por los procesos politiqueros y los eventos institucionales.

En una ocasión, tuvimos una reunión de mujeres: colaboradoras, talleristas y profesoras que trabajan con nosotras en la comunidad. Entre lo compartido, una maestra comentó con mucho entusiasmo que Tikosó era un espacio alternativo, que servía para que los pueblos pudieran tener un lugar en donde se les respete, se les reconozca la palabra, su valor, su sabiduría, ante tanto racismo que viven cuando bajan de la montaña. Añadió que en el espacio de Tikosó, los indígenas encontrábamos un lugar para poder ser nosotras, con nuestra mirada, nuestros colores, nuestras lenguas y nuestros conocimientos ancestrales.

“Es un espacio armónico donde puedes encontrar sabiduría de nuestros pueblos nahuas, na savi, mè’phaa, para que florezca entre hermanos y hermanas como pueblos. Desde un huipil, una servilleta, un café, un tanate, un plato de barro, un sombrero de palma, desde una mazorca, vemos la sabiduría y la resistencia que los pueblos han sobrellevado”. Durante esta misma reunión, Elizabeth, una joven de la región, nos compartió que considera

Tikosó como la cadena de un trabajo colectivo en el que todos estamos involucrados para hacer crecer y caminar. “Considero que el proyecto abre sus puertas para momentos del compartir, para momentos del escuchar, para momentos del soñar. Sin duda creo que Tikosó es esa segunda casa que todos necesitamos”, nos contó este día.

Esto es Tikosó para nosotres: queremos cobijar caminos colectivos que brotan de las comunidades de la Montaña y otros territorios de los pueblos. Tikosó surgió como una propuesta alternativa, de sostenimiento económico como base para la autonomía de nuestros andares, procesos y proyectos en la montaña de Guerrero. Al final, el camino por recorrer sigue siendo largo, aun después de 4 años. Nos interesa que los pueblos podamos construir nuestra libre determinación de cómo queremos vivir: ¿qué significa seguir siendo pueblos en el siglo XXI y cómo lo lograremos? Esto aún es una incógnita. Pero abrimos una brecha.

Hemos empezado a caminar. Y estamos seguros que ese camino por ningún motivo puede ser condicionado por intereses ajenos a los nuestros, ni por los intereses de los políticos ni de los grandes capitalistas. Desde la salud, la alimentación, la educación y el derecho de las mujeres queremos aportar nuestro granito de arena y darle la vuelta al sistema de opresión.

Necesitamos crear estos nichos, estos espacios en donde se reconstruya la vida, en donde no se pierda la esperanza, que podemos trabajar colectivamente, que la vida se debe enfocar en poco a poco recuperar esa autonomía y esa autogestión que se nos ha arrebatado con la invasión y el colonialismo, con las políticas de los malos gobiernos que aún impera y que busca aniquilar cualquier modo de organización que apueste a lo colectivo.

Celebramos, este mes de octubre, los 4 primeros ciclos de vida de Tikosó. Han sido intensos y hemos aprendido mucho durante estos primeros años. Aún tenemos mucho ánimo para recorrer el camino que nos queda hasta reconstruir la solidaridad, el apoyo mutuo, las redes de colaboración en los distintos territorios y con los distintos pueblos de este mundo donde caben muchos mundos.

Queremos aprovechar la ocasión para agradecer a las personas, mujeres, hombres, juventudes, niñ@s, abuelas y abuelos, tejedoras, campesinos, artesanas, cafeticultores, meliponeros, recolectores y recolectoras, profesionistas, estudiantes, y en especial a aquellas familias que formaron parte desde que iniciamos este camino y aún permanecen, también a quienes fueron parte del grillo en alguna de sus etapas y de aquellas personas que le han apostado con su ánimo, compromiso y trabajo a Tikosó.

De todas y todos hemos aprendido y queremos seguir aprendiendo. Agradecemos a las redes de apoyo, a las amistades, a las personas, colectivos, espacios alternativxs que se han hermanado con este proyecto del grillo que hace ruido y que seguirá caminando por las laderas de la Montaña, conectando el campo y la ciudad, eso llamado México y el resto del mundo.

Porque la lucha se trata de liberar a los pueblos desde proyectos de autonomía y ustedes son parte de lo que nos ha permitido resistir día tras días.

¡Mil gracias por formar parte de esta cuarta luna y de las que están por venir!

Edith Herrera

Mujer ñuu savi (gente lluvia) originaria de la Montaña alta de Guerrero. En los últimos 15
años ha trabajado en diversos procesos organizativos locales así como en colectivos de
mujeres y juventudes para la promoción de los derechos de los pueblos indígenas y la
construcción de la autonomía de la vida, a partir de saberes y conocimientos milenarios en
torno a la salud, al territorio y alimentación tradicional. Actualmente es coordinadora del Espacio Cultural Educativo “TIKOSÓ”.

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