Historias de vida en las luchas de México

Rocío Moreno

Sogorea Te’

Territorio de Huchiun

La tierra, la posesión al territorio sigue siendo la demanda principal de los pueblos originarios en cualquier geografía. En varios países de América Latina, se han tenido esfuerzos para regresar la tierra a sus primeros habitantes. En todo el continente americano, sigue abierto el proceso de colonización que se inicio en el siglo XVI. Desde ese tiempo, la tierra se ha convertido en el botín de la guerra. Los colonizadores por quitar y poseer las tierras, y los nativos por conservarla y resistir. Probablemente en los Estados Unidos, se vive uno de las más feroces batallas, ya que ahí esta resguardado y cimentado el poderío capitalista. Actualmente Estados Unidos reconoce a nivel federal a más de 500 entidades tribales de pueblos indígenas americanos y pueblos nativos de Alaska, pero también hay muchos pueblos sin reconocimiento oficial (como en todo el continente). Además de esta falta de reconocimiento, no existe la tierra comunal, que es la estructura de posesión con la que han vivido los pueblos originarios desde la antigüedad. No podemos olvidar que en este país no se ha tenido una verdadera repartición agraria, ni siquiera se ha puesto en la mesa de discusión, la pregunta sobre ¿de quién es la tierra?

La situación de los pueblos nativos en los Estados Unidos es igual de precaria, racista y desigual que en el resto del continente americano. Los hermanxs que habitan estas tierras, deben de librar una serie de batallas profundas contra el gran monstruo capitalista, el mismo que está generando una crisis civilizatoria en todo el planeta. Por eso, su lucha y sus prácticas anticapitalistas deben de conocerse por todos los que compartimos el principio de luchar por la vida, por recuperarla en nuestros territorios.

He observado que las luchas del norte tienen sus propias formas y demandas; Estoy enseñándome a comprender y escuchar su historia, ya que ahí están sus demandas principales, tal como el derecho a la tierra y a existir como cultura, como pueblo. Ambas, son horizontes profundos que una vez que lo obtengan podrán abrir mas las grietas del gran capital. Hace unas semanas conocí a dos mujeres poderosas, que con su trabajo están abriendo grietas en el norte del continente. Ellas, Corrina y Johnella fundaron el Sogorea Te’ Land Trust en 2015.

Historia del despojo vs historia de la digna rebeldía

Lo primero es conocer su historia, su pasado. Desafortunadamente es prácticamente la misma de todos los pueblos colonizados. Al llegar las misiones, se comenzó el proceso de colonización y con ello el desplazamiento de estos pueblos originarios que tenían al mar del pacifico, bosques y también llanuras inmensas para hacer la vida. A diferencia de otros pueblos en América, pronto los despojaron y desarticularon. Las prácticas de exterminio aún siguen vigentes, pues hay aun ausencia en el relato histórico de que esas tierras pertenecían a los originarios. El territorio es toda el área de La bahía de San Francisco, California. Con el paso de los años, la Bahía se convirtió en un negocio jugoso, y poco a poco el pueblo Huchiun quedo en el olvido, ya que le arrebataron su territorio. En ese pasado doloroso, es que Sogorea Te’, vuelve a recordar que siguen ahí.

En la actual ciudad de Oakland, California, lugar del pueblo Huchiun, es donde estas dos mujeres han decidido comenzar el andar olvidado. Al no existir la posibilidad de que se les reconozca tierra comunal a los pueblos, estas mujeres pensaron en consolidar un fideicomiso de tierras, a eso le llaman Sogorea Te’ Land Trust. Es importante decir, que el pueblo Huchiun no está reconocido federalmente, prácticamente su territorio está habitado por el gran capital, ahí están grandes ciudades como Oakland, Berkeley, Alameda, Piedmont, Emeryville y Albany. Creo que hay razones suficientes para que el gran capital sufra de amnesia, sin embargo, con el trabajo de Sogorea Te’, las cosas van cambiando y de hecho están forzando que la ciudad y sus ciudadanos reconozca que esas tierras pertenecieron a un pueblo originario. También su movimiento, ha mostrado que existen una sociedad de abajo que les apoya y que incluso luchan con ellas, por eso la lucha de ellas y de los pueblos originarios de esta región y de ese país es tan difícil, parece imposible de hacerse, pero una vez que retoman su camino, comienzan a sorprenderse de la voluntad de mucha gente por cambiar las cosas y la vida.

Sogorea Te’ cuenta con espacios comunitarios donde se están conectando con la tierra, ahí siembran, ahí comen, ahí platican y hacen buya y también ahí aprenden y dialogan con todos los miembros de su comunidad, que no solo son Huchiun. Ahora es un espacio de todxs los distintos que habitan ese territorio (mexicanos, afroamericanos, mayas, salvadoreños, etc). Una de las actividades que mas me conmovieron, fue la enseñanza de la lengua chochenyo. A pesar de que el pueblo Ohlone Huchiun no tiene el reconocimiento federal y sobre todo del pasado tormentoso por el que han pasado, es admirable que logro conservar y trasmitir la lengua cochenyo. Ahí, en su lengua y en el apego a su territorio es que este pueblo se posiciona en la actualidad.

Returning indigenous land to indigenous hands

Devolviendo la tierra indígena a manos indígenas

El principal motor de esta organización es propiciar la devolución de tierras indígenas a los pueblos originarios, dicen “Hemos sobrevivido más de dos siglos de genocidio y colonización durante las épocas española, mexicana y americana. Hoy en día, continuamos habitando nuestra patria ancestral, luchando por nuestros sitios sagrados y revitalizando nuestras prácticas culturales”

Rematriate the land

Las mujeres de esta organización, portan bolsas y blusas con el lema Rematriate the land, y es por su puesto una muy provocadora frase, ya que asume que, en esta lucha por la tierra, las mujeres son una parte esencial. Sogorea Te’ llama a los pueblos nativos y no nativos a sanar y transformar los legados de la colonización, el genocidio y el patriarcado. Desde 1999 comenzaron su andar, en una campaña en Vallejo para detener los planes de un proyecto de construcción que amenazaba los cimientos del pueblo Karkin Ohlone de 3.500 años de antigüedad. Ahí, convocaron a un campamento espiritual para frenar el proyecto de construcción. Menciona Johnella, “Fuimos a salvar la tierra en Sogorea Te’, pero en realidad, la tierra nos salvó” “Realmente no entendíamos que necesitábamos tanto la tierra hasta entonces”. Estas historias de reencuentro con la tierra, brotan en todos los territorios originarios, pareciera que son la punta del iceberg que los pueblos visualizan y de ahí les permite sumergirse en las profundidades para comprender la más completa dimensión de lo sucedido. Por eso es tan importante iniciar con ese reencuentro…

Sogorea Te’ ha iniciado con este profundo trabajo que nos toca hacer en este momento de crisis. Su trabajo, su compromiso, su tenacidad en conservar y trasmitir su lengua, en generar espacios comunes, en darle voz a la palabra de las mujeres originarias y sobre todo en preguntar ¿de quién es la tierra? es el inicio de un futuro regreso de la tierra.

Hemos pasado 15 años en el Área de la Bahía organizando a la comunidad india. Y honestamente, todos los problemas con los que estamos luchando se reducen a tierra. Sabes, la tierra fue tomada y esa fue una herida de alma tan profunda. La toma de la tierra, el corazón de la gente, fue la causa de muchos problemas. Y creo que, con el fideicomiso de tierras, y ya sabes, la tierra misma, creo que eso realmente nos ayudará a encontrar nuestro camino de regreso«.

Johnella LaRose, cofundadora/directora de Sogorea Te’ Land Trust

Las palabras de Johnella son verdaderas y muy dolorosas. Los pueblos, deben de encontrar su camino de regreso. Debemos de volver a tomar nuestras tierras y las formas y estructuras comunitarias tan necesarias en la actualidad. Con su lucha, me doy cuenta de que California es un Estado indio. Ahí están los descendientes de la gente antigua que cuido por miles de años el mar del pacífico, los enormes y hermosos bosques, llanuras fértiles que hacen de esta región un territorio asombroso.

Sogorea Te’ nos enseña que tan solo se necesita de unos pocxs para iniciar una digna lucha en un territorio dominado por el gran capital; también nos enseña que las alianzas deben de diversificarse y fortalecerse entre los pueblos nativos del sur (México) y Norte (Estados Unidos), pero también con otras culturas como los Afroamericanos e individuos citadinos que luchan por la vida; También nos enseña a fortalecernos en nuestra historia, y con ello encontrar el retorno al camino antiguo, el que nos permitirá hacer posible el real regreso de la tierra a las manos de los pueblos originarios.

¡Nunca mas un territorio, sin nosotrxs!

¡Rematriate the land!

Rocío Moreno

Historiadora y defensora indígena coca de Mezcala, Jalisco, interesada en mostrar cómo las historias de vida están totalmente vinculadas a los proyectos que abanderan las resistencias en México, pues ¿qué son las resistencias sin la infinidad de historias de vida que las constituyen?

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