Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

Justicia Autónoma Zapatista

Una frase sencilla al punto de ser minimalista encierra el profundo cambio que se ha dado en la vida cotidiana en las comunidades zapatistas. Marcan el antes y después del levantamiento zapatista: “Antes el patrón mandaba. Hoy el pueblo manda, pues”. Paulina Fernández Christlieb da cuenta de ese proceso en su más reciente libro: Justicia Autónoma Zapatista. Zona Selva Tzeltal, de Ediciones autónom@s.

Con su voz bien timbrada, su hablar claro, su emoción contenida y desbordada según el tema que trate, Paulina nos invita a asomarnos por una ventana. Es imagen literaria y es estrictamente la descripción de la portada de su libro: Desde donde estemos se abre una ventana al verdor de la selva, a un horizonte que es más amplio que nuestra mirada porque sabemos que ahí se está gestando una nueva forma de vivir, hecha a imagen y semejanza de los verdaderos hombres y mujeres de maíz.

-Cuando en el llamado mundo occidental se dice que la democracia es la voluntad del pueblo y que el gobierno es del pueblo y para el pueblo, no pasa de ahí –dice la estudiosa de las ciencias políticas, la profesora de muchas generaciones universitarias, la mujer comprometida con las mejores causas. -Le llaman democracia a cualquier cosa. En realidad lo que están queriendo hacer es que la democracia, en estas sociedades occidentales de las cuales no escapa México, sea única y exclusivamente el acto de ir a votar y ni siquiera se puede garantizar que ese voto sea libre, razonado, ni que ese voto tenga un sentido realmente, ni que sea una participación real de la gente, ni que sea un interés de construir su propio gobierno, ni que sepan quienes son las personas que van a quedar, ni que tengan contacto con ellas, ni que le puedan pedir cuentas de lo que están haciendo y de lo que no están haciendo o de lo que está haciendo mal.

“Cuando los compas zapatistas dicen: “El pueblo manda” es que el pueblo está mandando. Yo rescataría dos aspectos claves de la vida cotidiana en la autonomía zapatista: El colectivo y el abierto.

“Prácticamente todo es colectivo. Se toman las decisiones para elegir a los que van a ser candidatos: los que van a ser gobernantes, los que van a ser autoridades de todo tipo o que van a ser promotores de salud o promotores de educación o que van a ser ayudantes de esto o de lo otro, todo en asambleas colectivas. Las autoridades de ahí surgen. Conocen a la gente y saben quiénes se comportan como zapatistas, quienes son honestos. Ellos, en reuniones, en asambleas, de manera colectiva, van generando sus propias leyes, sus reglamentos. Todos participan y no solamente eso sino que todos tienen el conocimiento de en qué consisten las leyes y por lo tanto hay un cumplimiento y un respeto de su propia decisión colectiva. No están violando ninguna ley que vino a imponerles alguien o una ley que no tiene nada que ver con su forma de ser o de vivir, ¡no! Ellos crearon sus reglamentos, ellos ponen sus límites, ellos ponen sus reglas y sus leyes, esa otra parte colectiva es muy importante.

“Le pregunté a un compa cómo le hacen para que los niños entiendan que todo esto que tiene ahora en cuanto a educación, en cuanto a medicina, en cuanto a autoridades, es producto de una historia, de una organización. ¿Cómo hacerles entender que esto no salió de un día para otro? El compañero me dijo: ‘Justamente eso es lo que tratamos de hacer todos los días. Cuesta trabajo.’ Hay un viejito en el municipio Francisco Gómez que es fascinante. Les dice a los niños: ‘Órale, váyanse a jugar, aprovechen la escuela ustedes que tienen escuela y maestros. Nosotros no teníamos nada’. No tiene otra manera de estarlos animando, de transmitir lo que consiguieron, lo que ha cambiado su vida. Él tres veces decía: ‘Es que ahora ya estamos como en el cielo’. El cielo era la educación, el cielo era que los niños puedan correr tranquilos porque no tenían que trabajar:  El cielo era la justicia.

 “En todos lados los ancianos son personas muy valiosas, muy apreciadas y tienen un papel muy importante en las comunidades: de ellos se recuperan conocimientos que van desde la herbolaria y cómo vivían antes y cómo construían sus casas y cómo sembraban y cómo evitaban las plagas y cómo están defendiendo esta parte de la vida y todo eso es parte de su historia.

“Los ancianos son toda una autoridad,  muy respetados. Los núcleos familiares se conservan y se ayudan mucho entre sí. Los tiempos son respetados por ellos, los tiempos de la naturaleza, los tiempos de su trabajo colectivo y eso hace que los niños puedan ir a la escuela y aprendan cómo se trabaja la tierra, cómo se puede vivir de la naturaleza sin agredirla, sin tener que salir, sin emigrar a las ciudades y con el producto de su trabajo están viviendo. Incluso en la escuela tienen materias de agroecología. Buscan que además de su práctica en el campo haya una formación digamos teórica.

“Ya te platiqué de lo colectivo. El otro aspecto muy importante y que diferencia de manera muy marcada esta cultura occidental de la cultura de los pueblos indígenas, es el carácter abierto de muchas actividades. Es colectivo, por ejemplo, que en una asamblea se proponen los nombres de los candidatos, se aprueba o no se aprueba, pero las votaciones son abiertas. La gente no tiene que esconder nada, no tiene que esconderse. A la gente no le importa que sepan quien votó o quien no votó por tal o cual candidato. En las comunidades autónomas zapatistas todo eso es abierto. Todo es conocido, todos saben quién es quién. Saben de la gente que participó en tal o cual puesto anterior y si lo hizo bien. El que no lo hizo bien no va a volver a tener puesto. Y eso abiertamente se dice, abiertamente se conoce.”

Hay mucho que aprender de los compas y el libro de Paulina Fernández nos abre la mirada, nos aclara el entendimiento y nos ensancha el corazón. Gracias, Paulina.  **   **   **

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

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