Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

“Es un monstruo grande y pisa fuerte…”

País que no permite que se viva en él, que obliga a malbaratar la fuerza de trabajo, que no da ni para saciar el hambre, que fuerza al destierro voluntario; país donde la vida es sinónimo de miedo, de amenazas a familiares, agresiones, violencia, extorsión, reclutamiento forzoso, asesinatos; no es Patria. Esto lo tienen muy claro los migrantes, ya sean salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y también los mexicanos. 

En su libro Hoy te toca la muerte. El imperio de las Maras visto desde dentro (Editorial Planeta, México, 2006), el periodista Marco Lara Klahr refiere que el 12 de abril de 1989 el diario californiano Los Angeles Times informó que “175 extranjeros ilegales implicados en pandillas y actividades relacionados con narcóticos” fueron deportados a sus países de origen en Centroamérica.

Era el inicio de las deportaciones masivas de jóvenes mexicanos y centroamericanos con antecedentes penales o sospechosos de ser delincuentes. Era el inicio…  

“Y con la potencia de un torrente [Estados Unidos] inoculó a las pandillas [Barrio] Dieciocho y [Mara Salvatrucha] Trece, su parafernalia matizada por el consumismo, su estilo violento y los costros sociales de su encono, entre cientos de adolescentes de los empobrecidos y convulsos países de El Salvador, Honduras y Guatemala”. La cita proviene del referido libro de Lara Klahr.

Años después durante la presidencia de Georges Bush padre (1989-1993) se intensificaron las deportaciones de “miles de jóvenes latinos a México y Centroamérica, independientemente de que muchos de ellos, siendo hijos de latinos, habían nacido en Estados Unidos y no conocían los países de sus padres, ni mucho menos el idioma, o emigraron con sus familias desde muy pequeños y sus lugares de origen les eran tan extraños como para cualquier extranjero”. 

Muchos de estos jóvenes decidieron a toda costa regresar a Estados Unidos aunque tuvieran que pasar el vía crucis que significaba atravesar Guatemala y México rumbo al Norte.

Lara Klahr, dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo por su trabajo de periodismo narrativo, tan cercano al New New Journalism, refiere que: “el 10 de agosto de 1997 The New York Times publicó un amplio reportaje de Larry Rohter bajo el significativo encabezado “In U.S. Deportation Policy, a Pandora Box”. Comienza por precisar que ‘el       programa pretendía reducir el costo del delito en Estados Unidos, liberar espacio en las prisiones y ahorrar el dinero de los contribuyentes estadounidenses, deshaciéndose de personas que no eran ciudadanos y que probablemente cometerían nuevos delitos después de haber cumplido condenas de prisión’. Y añade que ‘tal política puede haber tenido un pequeño efecto en esas direcciones, según funcionarios de Estados Unidos, pero también una gama de efectos secundarios involuntarios mucho más delicados’. 

“El New York Times habló del ‘efecto bumerán’: “Es decir ‘el veloz regreso a Estados Unidos de criminales que fueron deportados recientemente’, a los cuales ‘la deportación les ha permitido forjar nuevas conexiones para la distribución de droga y otros circuitos delictivos en sus propios países’, potenciando su capacidad para cometer nuevos delitos en Estados Unidos.”

[…] “la guerra de pandillas trasplantada de Estados Unidos se yergue como una nueva amenaza para la seguridad”. Hasta aquí las citas del libro Hoy te toca la muerte

En días pasados, Desinformémonos. Periodismo de abajo publicó México, país de destino para centroamericanos bajo la firma de Felipe Sánchez Nájera (https://desinformemonos.org/mexico-pais-de-destino-para-centroamericanos/) Según datos de la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) el 95.28 % de hondureños y salvadoreños que solicitan reconocimiento como refugiados en México han sido víctimas de las distintas formas de violencia de Maras y Pandillas en sus países.

A principios de 1995, Warren Christopher, secretario de Estado norteamericano, puso en palabras algo que se ha padecido desde el siglo XIX: México es un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos. La devaluación del peso mexicano en diciembre de 1994 y el desmesurado crecimiento de la deuda externa pusieron a México en una situación de absoluta subordinación política y económica respecto a Estados Unidos -describe el periodista y escritor Carlos Fazio en su libro El tercer vínculo, Editorial Joaquín Mortiz, México, 1996.

Relata Fazio que en julio de 1995 tuvo lugar en Williamsburg, Virginia, la reunión de ministros de Defensa de las Américas, convocada por el Pentágono: “Se buscó definir mecanismos de persecución del narcotráfico con fuerzas navales y aéreas de interdicción: una especie de ‘regionalización ¿del combate al naco por áreas, a lo que antes México se había opuesto. […] Previo a la cita, Washington consiguió que algunos países centroamericanos le “pidieran” que echara a funcionar el plan, y a comienzos de julio de 1995 elementos de élite de los ejércitos de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Belice y Guatemala, bajo supervisión del Pentágono, iniciaron en el Golfo de Fonseca entrenamientos tácticos conjuntos contra el narcotráfico y el terrorismo, en el marco de la ‘Operación Fuerzas Unidas 95’.”

“Con la excusa de la guerra a las drogas, Estados Unidos ha modificado sus nexos con los militares latinoamericanos” -escribe Fazio, considerado uno de los analistas independientes de mayor prestigio en asuntos político-estratégicos, militares y religiosos en América Latina.

El 23 de octubre de 1995, el secretario de Defensa William Perry visitó nuestro país: “dijo que la seguridad nacional entre su país y México es el tercer vínculo en que ambas naciones cimentarán su estrecha relación, pues ya se tienen dos fuertes bases en nuestros lazos políticos y económicos.

“Sin ambajes, Perry hizo evidente que el de la seguridad -lo que él definió como el ‘tercer vínculo’– fue el leitmotiv de su visita como representante del llamado complejo industrial-militar de Estados Unidos. Su misión fue insistir en el involucramiento de las fuerzas armadas mexicanas, y en particular del ejército, en el esquema de seguridad interamericana diseñado por el Pentágono como caballo de Troya de los intereses del expansionismo estadunidense en la era de la globalización imperial. 

Entre tanto, miles de centroamericanos huyen del horror, huyen de la violencia, del hambre, de la muerte. Huyen del infierno. Huyen de la calamidad, pero la llevan a cuestas. 

Y hay que reconocer que muchos miles de mexicanos están en la misma situación…

Hoy por hoy Trump considera que México pone en riesgo su Seguridad Nacional. Desde antes, y en visita en México, dijo que los mexicanos somos malos, abusivos, criminales y violadores. Eso no evita que López Obrador lo llame “amigo”. Para alejar la amenaza de aranceles del 5% a los productos mexicanos, Obrador actuó como geisha y no como estadista: movilizó a seis mil elementos de la muy cuestionada y cuestionable Guardia Nacional a nuestra frontera sur para que durante 45 días le hagan el trabajo sucio a Estados Unidos a ver si logran complacer a Trump. Si no pues en menos de dos meses ya estaremos volviendo a hablar de aranceles. A los mexicanos nos receta la letal austeridad republicana, pero destina 100 millones de dólares para la construcción de un muro verde no al pie del Río Bravo sino del Suchiate. 

Con él se terminan de construir los vínculos políticos, económicos y militares entre Estados Unidos y lo que queda de México. Con él se crece Trump y se perfila hacia una indeseable reelección. Con él México se estrella y se hace chiquito como para caber en la bandera de los vecinos

López Obrador se dice afecto a la Historia, quizás olvidó o quizás él maneje otra información sobre aquel incidente ocurrido tras la nacionalización del petróleo mexicano en 1938. Nadie como Eduardo Galeano para devolvernos la memoria: “La Standard Oil exige la inmediata invasión de México. Cárdenas advierte que incendiará los pozos si asoma un solo soldado en la frontera. El presidente Roosevelt silba y mira para otro lado, pero la corona inglesa hace suyas las furias de la Shell y anuncia que no comprará ni una gota de petróleo mexicano. Francia dice que tampoco. Otros países se suman al bloqueo. México no encuentra quien le venda una pieza de repuesto; los barcos desaparecen de sus puertos.

“Cárdenas no se baja de la mula. […] los trabajadores mexicanos remiendan, improvisan, inventan, se las arreglan como pueden a fuerza de puro entusiasmo, y así la magia de la creación va haciendo posible la dignidad”. Hasta aquí la cita de Eduardo Galeano. Memoria del fuego III. El siglo del viento. Siglo XXI editores, México, 1986.

Obrador olvida hechos recientes. O los traiciona. Traiciona a la Patria. Traiciona a los mexicanos, a los 30 millones que votaron por él hace menos de un año. Pero vela por los intereses del “amigou”.                 **   ** **

Foto: El Universal

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

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