Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

El vuelo de Acelo Ruiz Villanueva

Se define a sí mismo como “cinero” y “moneasta”, “con una sensibilidad casi romántica hacia los movimientos sociales”. El año pasado Acelo Ruiz Villanueva Chelo recibió el Premio Nacional de Periodismo por su cartón “El Monstruo” publicado por El Universal, a unos días del asesinato del periodista Javier Valdés: La corrupción de los diferentes niveles de gobierno es representada como un monstruo muy trajeadito, de múltiples y largos tentáculos, responsable de la inseguridad que padece el gremio periodístico. Ya en septiembre del 2017 nos había conmovido con un cartón donde un equipo de rescatistas que, por supuesto incluía un perro, se asomaba a una grieta en forma de México. Al tiempo que uno decía “Hay vida”, otro alzaba el puño. Al centro de México, en lo más profundo, un pequeño corazón rojo latía. Late aún.

En días pasados se hizo el estreno mundial de Oblatos, el vuelo que surcó la noche, primer largo metraje documental de Acelo Ruiz. Trata de la fuga de la prisión de Oblatos en Guadalajara, Jalisco, de seis integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, en plena guerra sucia, el 22 de enero de 1976: Mario Álvaro Cartagena, el Guaymas, y Antonio Orozco Michel, Toño, quienes llevan la voz cantante en el documental. Enrique Pérez Mora, el Tinieblas, murió en el intento. El último registro que se tiene de Francisco Mercado Espinosa, el Flaco, es que fue detenido por la Dirección Federal de Seguridad. No se ha vuelto a saber más de él. Armando Escalante, el Loco, también está desaparecido, pero su huella es más difusa. El sexto es José Natividad Villela Vargas, por mucho tiempo se ignoró su paradero. Él no regresó al Movimiento.

-Para mí la fuga es un vuelo, un vuelo que surca la represión, que surca el Estado mexicano, que surca una época oscura. Hay una continua referencia a las aves. La canción El jilguero se vuelve un leitmotiv -dice este muchacho de lentes, de pelo lacio, oaxaqueño de origen Mixe y Zapoteco y casi se puede oír, tras su voz, silbada, la tonada que antecede a las palabras: “Desde una jaula brota un cantar/ es un jilguero, quiere volar…”.

“En Oaxaca hay un movimiento social muy álgido y de manera permanente porque es uno de los estados más pobres de este país. Desde adolescente he militado en los movimientos sociales. Unos amigos conocían a uno de los protagonistas de Oblatos, a Antonio Orozco Michel, Toño, quien escribió un libro de memorias donde narraba la fuga. Lo leo y pienso: ¡Esto es una película! Era el 2007. Muy reciente el movimiento de la APPO en el que participé. Fue pasando el tiempo…”.

Alumno de Everardo González, de Nicolás Echeverría y Lucía Gaja en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), con el equipo de la escuela, Acelo empezó a filmar la película en marzo del 2014. Cinco años después nació Oblatos, el vuelo que surcó la noche en el Festival de Cine de Guadalajara

Creación de la diseñadora Chisa Tanaka, el cartel de la película es muy fuerte, muy setentero. Ayudó a correr la voz de que iba haber una película, no se sabía si era ficción o documental. Se estrenó el pasado domingo 10 de marzo en un horario muy extraño: a las nueve y media de la mañana. Casi se llenó la sala Cineforo de la Cineteca de la UdeG.

-Al otro día, se presentó a las seis cuarenta y la fila daba la vuelta a la cuadra. Es una sala para 440 personas. Se quedaron unas cincuenta personas afuera. Y al siguiente día, los boletos se acabaron desde la mañana -cuenta Acelo. Él no se esperaba esta respuesta del público. Tenía sus dudas pues de todos los fondos le habían negado presupuesto. El tema de Oblatos no corresponde con la moda actual… Todavía en febrero Ruiz Villanueva y su equipo recurrieron a un “financiamiento colectivo” a través de redes sociales para poder terminar el proyecto.

“Fue un proceso larguísimo porque incluye muchas imágenes de archivo: musical, documental, fotográfico. Debo decir algo: no es bueno, pero es lindo: el equipo técnico no cobró, los músicos de El Gabinete, que son unos musicazos, no cobraron, tampoco los diseñadores, el fotógrafo, la investigadora. Todos somos jóvenes, es la ópera prima de cada uno de nosotros. Nos apasionó el proyecto y le entramos. La historia nos convenció que era necesario contarla”.

A principios de febrero la revista El Chamuco, donde Chelo también colabora, publicó, a través de sus dibujos y su pluma, la historia: “Uno de los protagonistas del documental es Mario Álvaro Cartagena “Guaymas”. Era militante de “La 23”. Y se ve la caricatura del Guaymas hoy en día, apoyado en sus muletas. En la siguiente escena se le ve jovencito, tirado en el piso sobre su propia sangre, una pistola cerca de él y un policía apuntándole. Se lee: “En abril de 1978, después de un fuerte enfrentamiento con la policía, fue apresado y torturado en el sótano del campo militar Número 1. Él nos contó que vio en ese lugar a una de sus compañeras que semanas antes fue detenida: Alicia de los Ríos Merino.

“Alicia jamás fue presentada ante una autoridad judicial, hasta la fecha sigue desaparecida. Estaba secuestrada en una instalación militar.

“Guaymas logró salir vivo gracias a la acción del Comité Eureka conformado por las madres de desaparecidos y presos políticos. Pero la mayoría no corrió la misma suerte.” Puede verse en un primer plano un cartel que dice: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” sostenido por Doña Rosario Ibarra de Piedra, inconfundible su cabellera risada y un enorme medallón con la fotografía de su hijo Jesús sobre el pecho. Junto a ella otra mujer que bien puede ser una esposa o la hermana de alguno de los miles de desaparecidos.

En otro cartón Chelo se retrata con unos amigos en plena filmación de una entrevista a Toño Orozco Michel. Explica Acelo: “Si bien las guerrillas le habían declarado la guerra al Estado mexicano, éste reaccionó violando todos los tratados internacionales. El ejército, la Dirección Federal de Seguridad y otros cuerpos policiacos avasallaron no sólo a la disidencia civil y armada, también a sus familias y a la población civil. Así comenzó la llamada “Guerra Sucia”.

“El dibujo me ayudó porque a veces había que filmar escenas para complementar al documental. Por ejemplo, en una prisión: yo ya llegaba con mi libreta donde había dibujado todos los planos que íbamos a hacer. Incluso para las entrevistas, ya tenía la idea dibujada. Siento que no se perdió espontaneidad y sí se ganó en precisión. En un proyecto pobre no te puedes dar el lujo de ir y venir y volver, hacer dos o tres llamados. Si tienes un día, en un día lo haces. Y eso construyó mucho el espíritu del equipo.

“Antonio y Guaymas son conversadores increíbles. Logran tocar el corazón de quien los escucha -de las largas entrevistas, del escaso material fotográfico de la época y de algunas grabaciones en 8mm, Acelo estructuró la información como si fuera un thriller.

“Para Guaymas y Antonio fue muy emocionante. Después de la función la gente les pedía autógrafos. A Guaymas lo bromeé: ¿Qué se siente pasar de la nota roja a la alfombra roja? Y él nomás se reía.”

Por su parte, el periodista y escritor Luis Hernández Navarro, quien coordina la sección de Opinión del periódico La Jornada, dice contundentemente: “Oblatos es un documental fuera de serie, una pieza clave para armar el rompecabezas de la historia de las organizaciones político militares en México”.

Antonio Orozco Michel tomó la palabra después de una de las funciones en Guadalajara: “Nosotros asumimos un llamado de la historia que nos convocó a la juventud de entonces, no sólo de México sino de todo el continente a una transformación revolucionaria que estaba en el contexto histórico, que era posible, pero había que sacrificar, había que arriesgar. Nosotros reaccionamos como teníamos que reaccionar, con la rabia que nos provocaban los crímenes que habían cometido contra los estudiantes indefensos en Tlatelolco y el 10 de junio. Actuamos como teníamos que actuar: ellos dijeron “a tiros” pues a tiros nos tratamos. Lo que no medimos fue que nos enfrentábamos a un monstruo, ligado completamente al Pentágono. Estos cabrones exterminaron a cerca de 10 millones de jóvenes en todo el continente. […] Quiero decirles que nosotros teníamos la razón. Nosotros no queríamos este México negro. Es inconcebible: 40 mil desaparecidos en los últimos diez años, ¡por favor! Gente no guerrillera, gente del pueblo…”.

A unos días de su estreno Oblatos, el vuelo que surcó la noche cuenta ya con “Premio del Público” y la Mención especial del Premio Mezcal a mejor Director (Acelo Ruiz Villanueva). ** ** **

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

Una Respuesta a ““Los Colores de la Memoria””

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