Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

¡El Muralismo va!

A cien años de su nacimiento el Muralismo va. Goza de cabal salud, está fuerte, vigente y muy activo. Así quedó demostrado en el Primer Congreso Internacional de Muralistas que recién tuvo lugar, virtualmente, y cuya memoria quedó registrada para su estudio y posteriores consultas en las páginas del Instituto Tecnológico Tláhuac 3 y en el canal del Movimiento Muralista Mexicano en Youtube. Fueron siete días intensos y fructíferos: once mesas de reflexión, exposición y debate con la participación de creadores, investigadores, críticos de arte y académicos de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos y México; la exhibición de múltiples vídeos y documentales, como el de la elaboración del mural colectivo en Quilmes, Argentina, para recordar a los desaparecidos, a las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo.

Se rindió homenaje a mujeres muralistas como Aurora Reyes, María Izquierdo, Olga Costa, Elena Huerta, Electa Arenal, Fanny Rabel, Silvia Pardo y Rina Lazo cuya obra y trayectoria debe ser vista, revisada y apreciada en su justa dimensión; a Francisco Eppens, Adolfo Mexiac, Desiderio Hernández, Daniel Manrique, José Hernández Delgadillo, Arturo García Bustos, Rolando Micchante, Guillermo Cuenca y Omar Brachetti; recientemente fallecidos.

Julio Carrasco y Polo Castellanos se conocen de toda la vida. Son pintores, muralistas, académicos; ambos escriben, defienden al Muralismo a capa y espada. Han trabajado juntos y, como buenos amigos hermanados por la vida y la creación, discuten apasionadamente. Hace poco estaban en ésas. Julio diciendo que el Muralismo Mexicano nació en 1921, cuando José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación, encomendó a Gerardo Murillo, más conocido como Dr. Atl, el mural del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. Polo diciendo que no: que los antecedentes de la pintura mural en México se remontan a épocas muy anteriores a la conquista española, que el mundo precolombino era multicolor, que los dioses se complacían con los murales de los edificios. Y para muestra hay muchos botones: Teotihuacan, Bonampak, Cuitzeo, Cholula, Mitla… ambos tienen razón.

Sin embargo, la pintura mural moderna es hija de la Revolución Mexicana y tiene una fuerte carga ideológica.

José Clemente Orozco escribió: “La forma más alta -de la pintura- más lógica, más pura y fuerte, es la mural. Es también la forma más desinteresada, ya que no puede ser convertida en objeto de lucro personal; no puede ser escondida para beneficio de unos cuantos privilegiados. Es para el pueblo. Es para todos:”

Por su parte, Diego Rivera en entrevista con Alfredo Cardona Peña, aseguró: “La verdadera novedad de la pintura mexicana, en el sentido en que la inicié en la Secretaría de Educación Pública, con Siqueiros y Orozco en la Escuela Nacional Preparatoria, fue hacer del pueblo el héroe de la pintura mural.”

Pero este Primer Congreso Internacional, resultado de un esfuerzo colectivo no sólo del Movimiento de Muralistas Mexicanos, del Instituto Tecnológico Tláhuac 3 y de maestros muralistas; se inauguró con la voz de David Alfaro Siqueiros: “La pintura mexicana moderna es la primera manifestación artística de la América Latina que ha merecido ocupar un lugar en la primera fila en el concierto de la cultura universal.” Quien viera en el arte un acto de entrega, dijo: “En las postrimerías del porfirismo la mentalidad de los mexicanos era, como su economía y su política, típicamente colonial. Ningún acto de rebeldía contra las metrópolis culturales, ni siquiera un leve anhelo por simple impulso de dignidad humana.” En 1919 Siqueiros viajó a Europa, allá conoció a Diego Rivera, y comprendió que: “En todos los periodos importantes de la historia, el arte había tenido una clara función social: ya fuera como arte de estado o como arte subversivo en contra del estado.” Para 1921, publicó en la revista Expresión de Barcelona: “El primer llamado para crear un arte monumental, heroico, humano y público.”

Al decir de Polo Castellanos: “El muralismo, cien años después de las primeras pinceladas, sigue siendo un cantar, una acción poética visual que hace de un muro una voz colectiva, un canto permanente y un grito, un saber desde donde palpita el corazón del creador, el corazón de la memoria y de la historia, el corazón de nuestros pueblos.”

El derecho al trabajo, a la salud, a salarios dignos, a los espacios, a la educación y a la cultura son demandas por los derechos humanos y culturales. A lo largo del siglo XX y en lo que llevamos del XXI se han reafirmado y están más vigentes que nunca. Temáticas como Acteal, Atenco, Ayotzinapa o los feminicidios dan fe de ello. El arte debe reflejar, como un espejo, los anhelos, los compromisos sociales, las reflexiones, los rezagos existentes con respecto a la justicia social, la pobreza, la corrupción. El muralismo nos permite conocer el pasado, entender el presente y vislumbrar el futuro. Nos da identidad y memoria.

Al decir de la pintora y muralista Anayansi López Martínez hoy por hoy hay tantas mujeres muralistas, que no logran conocerse entre sí, pero su presencia se siente, su trabajo visibiliza los atropellos que sufren las mujeres. Es necesario crear conciencia sobre su trabajo artístico, ya sea mural o de caballete: Están las muralistas del Colectivo Comantla, Mujeres en Reclusión del Penal de Santa Martha Acatitla, sólo por mencionar algunas.

Tanto Castellanos como Julio Carrasco se han preguntado y nos lanzan la interrogante: ¿por qué el Muralismo Mexicano no está considerado en las conmemoraciones de este año del gobierno de la Cuarta Transformación?

Se llegaron a acuerdos que han sido suscritos por muralistas, familiares de éstos y participantes al Primer Congreso Internacional a 100 años del Muralismo Mexicano:

La inclusión de la investigación artística al lado de la científica y la tecnológica en la Constitución Mexicana.

La obligación de invertir el 1% del costo total de la construcción de edificios públicos o unidades habitaciones para la creación de obras de arte tal como sucede en Francia y en el estado de California, en Estados Unidos.

El pago de regalías a los muralistas pues los gobiernos y el turismo se benefician con estas obras.

La inclusión del muralismo como categoría artística en los programas de fomento a la creación artística.

La exigencia de que sean devueltas las instalaciones de La Tallera -en Cuernavaca, Morelos- creada por el muralista David Alfaro Siqueiros para ser centro de producción de obra mural al servicio de los muralistas y no con fines de galería al servicio de los criterios del arte conceptual como se está haciendo hoy en día.

El alto total a la destrucción del patrimonio artístico muralístico en América Latina y en todo el mundo; la penalización para quienes desde gobiernos y sus instituciones atenten contra la obra mural.

Se anunció la creación de la Internacional Muralista: un punto de encuentro, de debate y creación en México a realizarse con carácter de Bienal presencial y digital y cuya emisión será en el año 2023 y al que estarán invitados muralistas de todo el mundo.

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

Dejar una Respuesta

Otras columnas