Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

El 1060 según Cruz Mejía

A Cruz Mejía lo invitaron a un congreso sobre oralidad a fines de este mes. No se acuerda en dónde y su asistente no está en la oficina que ocupan en Radio Educación para mostrarle la convocatoria. A Cruz no le preocupa precisar el nombre de la universidad invitante sino más bien qué va a decir, qué va a decir que no se haya dicho antes. No quiere quedarse corto y, sin embargo, reconoce que los pensamientos le llegan de tres en tres.

Cantante, compositor, melómano, locutor, sindicalista, autor de Apuntes para hacer canciones. Ahí nomás para no estar de oquis libro donde aparece en portada una de sus musas, Vania, su nietecita sonriente como sólo se puede sonreír cuando se han vivido felizmente dos añitos. En contraportada vemos a Euterpe tocando la flauta.

Cruz Mejía escucha y hace radio desde siempre. Norteño, nacido en Guasave, Sonora, se ha achilangado poco a poco sin dejar sus orígenes, su modo franco y directo de hablar y actuar. Parte de su historia está contada en el libro El radio radiante. Cuarenta años en las entrañas radiofónicas. La portada es, no podía ser de otro modo, un radio antiguo, visto de frente. El indicador de la bobina en el 1060, la frecuencia de Radio Educación en Amplitud Modulada. El prólogo lo escribió Jenaro Villamil. La contraportada es la imagen de los bulbos.

La voz y los pensamientos de Cruz Mejía se han hecho escuchar desde septiembre de 1965 cuando se presentó a concursar en el programa Estrellas Infantiles de Televicentro. Estaba nervioso antes de empezar a cantar Los laureles. A la hora de la hora le cambiaron la jugada con la idea de que como era niño, no se daría cuenta o, si se daba cuenta, no importaba mucho. Salió muy desencantado y no quiso ni volver. Alguien le dijo que lo habían nombrado ganador.

Unos años después, en 1970, en un estudio de grabación llamado Radio Programas de México a donde iba “a hacer bulla en las partes donde se requería ambientar la acción con multitudes”, el actor Enrique del Castillo lo invitó a acompañarlo a la guitarra con el tango Adiós, muchachos. Le pagaron 70 pesos por su participación. Fue su primer sueldo.

Pero a Cruz le interesa hablar de la oralidad, por eso pregunta, por eso escucha. Busca en su portafolio mientras dice: “Anoche escribí esta notita”. Saca unas hojas de papel grueso, escritas en braile; pone sus dedos sobre las marcas y empieza a leer, la vista fija en el horizonte, modulando la voz: “Existe un cúmulo de palabras. Van del pensamiento a la boca, de la boca al oído y del oído al entendimiento: palabras sabias, claras, concretas, precisas, transparentes, convincentes, de aliento, suficientes, dulces, tiernas, amorosas, sencillas, torpes, necias, necesarias, hirientes. Muchas, pocas, escasas, abundantes, innecesarias, ofensivas, mentirosas, oportunas, groseras, léperas, equivocadas, obligadas. Las primeras y las últimas palabras… y así me voy”.

Se le menciona a Eduardo Galeano y sus Palabras andantes.

-Ah, es un sabio ese señor.

A Cruz le tocaron los tiempos en que los publicistas tardaban una semana en hacer un anuncio que durara entre tres y cinco segundos. Pero el de “Relojes suizos Haste” de Antonio Escobar batió récord: en sólo dos quedaba dicho.

Habla del nacimiento de Monitor, en septiembre de 1974: “Querámoslo o no, Monitor innovó en el radio la manera de informar. Allí las noticias se platicaban y cuando el tema pintaba para mucho, se alargaba la plática noticiosa sin la presión del corte comercial obligado a una hora exacta”.

-En los años 80 Radio Educación acuñó un término: la tercera posibilidad de la radio. No era gritona como Radio Sinfonola ni tampoco solemne como Radio Unam. Radio Educación era sencilla, profunda y de mucho contenido y compromiso en lo artístico, en lo social. No se trataba de presumir “ora comí frijoles con huevo”. Sencillez no es aceptar torpezas ni fodonguerías. Pero eso se ha ido perdiendo.

Desde el 14 de marzo de 1987 se escucha puntual la rúbrica de “Quién canta”, el programa más longevo de Radio Educación: “Oscuritas la mañana/ los gallos están alerta;/ se oye la canción temprana/ del pueblo que se despierta./ Va la gente a sus quehaceres,/ va la gente a su labor;/ los hombres y las mujeres/ siempre le ganan al sol.”

Cruz es el productor y conductor. Entre los músicos que se han presentado en vivo -y es mucho pedirle a un músico que esté con sus instrumentos minutos antes de las siete de la mañana de un sábado- tenemos a Zeferino Nandayapa, Amparo Ochoa, Tehua, David Haro, Rafael Mendoza, Carlos Maceiras, Lalo Guerrero, Ferrusquilla, Carlos Montemayor, el ensamble coral Voz en Punto, el Trío Chicontepec, Chucho Gil…

La lista es infinita como el entusiasmo de Cruz y de su equipo. A partir de “Quién canta” se han grabado más de 32 fonogramas. Al decir de Mundo Cepeda, el productor más antiguo de la emisora y reconocido con numerosos premios, son: “producciones independientes que constituyen una verdadera colección de temas originales y tradicionales, con interpretaciones genuinas de excelente calidad sonora; realizados contra viento y marea; incluso venciendo resistencias de los propios funcionarios de la emisora”.

Por eso a Cruz le choca que un locutor diga al aire: “Ahora yo les voy a presentar a…”. La cosa no es así. Las cosas se hacen en equipo, bien lo saben Cruz, su esposa, sus hijos, sus colaboradores, los técnicos…

“Aquí en Radio Educación se forjaron locutores, productores, guionistas, reporteros, redactores, investigadores, fonotecarios, operadores técnicos e ingenieros, y muchos de ellos con el tiempo volaron hacia otros lares en busca de mejores perspectivas de vida, por iniciativa propia o porque se los llevó la vorágine sonora del cuadrante radiofónico. Así es que en nuestra estación hubo desde calostros, leche, queso y mantequilla que se repartió por todos lados” escribe Cruz Mejía en El radio radiante.

Habla o más bien escribe como si platicara de los compañeros de trabajo que se han ido para siempre, de los que están al pie del cañón y de quienes han vuelto. El recuerdo le permite hacer homenaje o poner los puntos sobre las íes.

María Eugenia Pulido, Maru, llegó en enero de 1974 y es la primera locutora de Radio Educación. Su hermosa voz se sigue escuchando aunque no tanto como antes de la pandemia. Maru hace entrevistas, conduce programas, participa, siempre participa, alegre, reflexiva, solidaria, bien informada. Es egresada del Centro Universitario de Teatro y aunque también estudió publicidad no es publicista.

Radio Educación y sus radioescuchas no pueden olvidar a Emilio Ebergenyi. Su voz sigue identificando a la estación. Su presencia, su desenfado, sus tablas, están ahí.

Patricia Kelly llegó a decir al aire que Radio Red era la primera emisora donde se atrevían a hablar de sexualidad. Cruz se comunicó y la corrigió amablemente: le recordó que ella se especializó como sexóloga en Estrenando cuerpo y Prohibido tocar, programas que hacía para XEEP Radio Educación con Martha Romo hace más o menos 40 años, antes de que estuviera en Radio Red.

Como si mandara un saludo, Cruz aprovecha para hablar de Pepe González Márquez quien llegó en 1978 y se fue hasta que se jubiló en el año 2010; menciona el extenso currículum de José Luis Guzmán, quien siempre invita a la reflexión, a Andrea Fernández quien trabajó en Radio Sandino y en La voz de Nicaragua a principios de los 80’s.

Considera que Carmen Aristegui agarró colmillo en Radio Educación a donde llegó primero como redactora en el área de noticias y al rato ya era la conductora del programa Economía cotidiana.

Un lugar destacado ocupa también el sociólogo Enrique Rivas Paniagua. En el libro Cantares mexicanos Mejía y Rivas Paniagua recolectaron las tres canciones más representativas de cada entidad para que los adultos mayores pudieran aprender a leer. De Eugenio Sánchez Aldana dice: “una voz pulcra, educada y bien templada. Eugenio siempre vivió de su voz haciendo trabajo de locución aquí y allá.” Su programa El Chahuiztle se mantuvo al aire durante 19 años.

Es muy crítico cuando se trata de los funcionarios que han pasado por la estación: “Ellos están mientras inflan su currículum para largarse a volar más alto”.

La época de oro de Radio Educación se fue terminando cuando de la Madrid asumió la presidencia de la República (1982-1988) con su austeridad y renovación moral. Durante el salinato muchos jóvenes entraron a Radio con la idea de hablar, hablar y hablar aunque no tuvieran gran cosa que decir, hablar como si estuvieran en la tele. Ser locutor, creen, da fama y prestigio.

Durante la gestión de Héctor Murillo Cruz, apodado “Muralla” por coartar la libertad de expresión, entró la comercialización. Con Lidia Camacho se impuso un horario para los anuncios grabados de propaganda oficial, se instaló la censura y se levantaron bardas y rejas. A Virginia Bello, Cruz le escribió: “Lleva dos años y está claro su sello: oídos sordos, torpeza y represión”. Más o menos igual fue la gestión de Antonio Tenorio.

-Nuestras autoridades pretenden oficializarnos cada vez más, poniendo servilmente a las órdenes del poner nuestras emisiones. ¿En Radio Educación hay censura? -se pregunta a sí mismo Cruz. -¡Claro que la hay! En todas sus formas y en todo momento: es como un camaleón: se mimetiza, según las circunstancias y la ocasión, pero nunca deja de estar presente. La burocracia crece y crece. Hasta nosotros ha llegado el amiguismo, el nepotismo y muchos “ismos” más.

Pero Cruz vuelve a su preocupación inicial: su próxima charla. Sabe que a muchos les va a “caer bien” sólo porque lo han oído en Radio, pero también puede suceder lo contrario y puede caerle mal a su auditorio. Pero él dice lo que piensa, sin cortapisas.

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

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