Historias de vida en las luchas de México

Rocío Moreno

Crónica de un despojo 1521 – 2021

¿Cuándo terminará la guerra?

Cuando era niña, mi madre me contaba la historia de la caída de Tenochtitlán. La primera vez que me narro ese episodio, estábamos en el patio de la casa, y no sé si se organizó con el cielo, pero ese día brillaban miles de estrellas en la oscuridad de la noche. Tampoco sé si porque era niña veía el cielo de esa manera y su voz, su palabra, me llevaba a un relato trágico, nostálgico. Decía que todo comenzó cuando Cristóbal Colón y cientos de hombres navegaron en tres embarcaciones de madera por meses en los enormes océanos, hasta encontrar nuestras tierras. Con ese descubrimiento, comenzaron a navegar muchas más expediciones desde España. Fue así como, en uno de los siguientes viajes, el conquistador Hernán Cortes llegó a lo que hoy llamamos México. Cuando lo describía, decía que él era un hombre hábil, y pronto llegó a la gran Tenochtitlán. Ese lugar era majestuoso, hermoso que era, por eso los gachupines no dudaron en tomarlo y hacer la guerra a esas gentes.

Los nativos los recibieron con bien, pues no había maldad, al contrario, ellos querían escucharlos, pero los conquistadores no venían a hacer amigos, ellos venían por todo, venían por el oro que abundaba en nuestras tierras, y entonces, se fueron directo a tomar la gran Tenochtitlan. La guerra fue horrible, fue violenta, y murieron los nuestros. Era tanta muerte, que se formaron ríos con la sangre de los vencidos y los pocos que con vida quedaron, fueron obligados a hablar otra lengua, a creer en un nuevo dios y obedecieron al Rey de España, quien sería su nuevo gobernante. Después fueron obligados a trabajar para España y la gente siguió muriendo por las tantas guerras y epidemias que trajeron los europeos. Cuando me narraba esa historia mi madre, siempre suspiraba al final y terminaba diciendo que, desde ese día, los pueblos originarios de México se les llamo indios. Todo fue tragedia, fue dolor, volteaba conmigo y me preguntaba: “Para mí, lo más indignante es que la guerra sigue ¿a poco no?”

Yo no tenía respuesta a la pregunta que me hacía, pero con el paso de los años y sobre todo cuando comencé a involucrarme en los asuntos comunitarios de mi pueblo, comprendí lo que tantas veces me preguntó. La violencia siguió, han pasado ya quinientos años y los pueblos originarios de México siguen enfrentando una guerra que combaten ya no con Hernán Cortes, o Antonio de Mendoza o el Rey Carlos I, ahora se enfrenta al gobierno mexicano y al sistema capitalista patriarcal que somete a la humanidad. La larga noche de los quinientos años en México, se ha materializado en una guerra permanente, llena de historias de desprecio, despojo, violencia y explotación. También han sido 500 años de historias de resistencias, permanencias y construcciones de otras posibilidades de habitar el mundo.

En el México de abajo, hay una memoria histórica de las dignas resistencias. Con ese legado del pasado, se camina y permanece. Así es como hoy en día conservan un territorio, una lengua, una danza, un bordado, un gobierno, un rito, un pedazo de tierra, un oficio o simplemente un suspiro al añorar el ayer. Esa Memoria se resguarda y trasmite de generación en generación. Con esa memoria de historias es con la que un pueblo se sostiene e identifica y se posiciona frente a cualquier gobierno. Gracias a estas historias es que los pueblos originarios de México, quinientos años después pueden decir: ¡No nos conquistaron! ¡seguimos resistiendo!

Los zapatistas han sido ejemplares en muchos sentidos. Desde su aparición pública en 1994 nos han dado grandes lecciones de las otras historias del México de abajo. Ellos son los que nos han insistido en organizarnos para luchar, en articularnos a escala planetaria ya que los embates que enfrentamos no se pueden resolver solo desde nuestros pueblos. Fue en este año 2021 que el subcomandante Moisés anunció que saldrían comitivas zapatistas a recorrer los cinco continentes para comenzar a generar espacios de encuentro y organización con todas las resistencias en el planeta que buscan luchar por la vida. A esta iniciativa se le ha llamado “travesía por la vida.”

El 30 de abril zarpó la comitiva zapatista compuesta por 4 compañeras, dos compañeros y un compañeroa a la embarcación que se le nombró La montaña y que los llevó después de dos meses navegando, al continente europeo para comenzar esta difícil encomienda organizativa que busca luchar por la vida. A los siete zapatistas se les conoce como el escuadrón 421. Y fueron ellos quienes este pasado 13 de agosto habitaron la ciudad de Madrid juntos con los hombres y mujeres de España que buscan construir muchos mundos donde quepamos todxs y coloquemos de nuevo a la vida en el centro de todo. Pasaron ya quinientos años de la caída de Tenochtitlan y quinientos años de resistir para buscar un encuentro por la vida.

No nos conquistaron. Que seguimos en resistencia y rebeldía. Subcomandante Moises, 2021

Probablemente una de las diferencias del encuentro de 1521 y 2021, fue que en el siglo XVI las expediciones las gobernada el dinero, el poder, mientras que hoy, se inicia esta travesía para desmontar y destruir al sistema capitalista patriarcal que en su paso está generando muerte en nuestras vidas. Hoy se necesitan articular las resistencias que al igual que los indios de México, han resistido para existir: “En cada resistencia hay un grito por la vida. 500 años después las comunidades venimos a escucharnos” mensaje del escuadron421 en Madrid, España. 13 de agosto 2021.” Otra diferencia es sin duda que el dialogo y la organización que se generé será entre los de abajo, entre los pueblos, sin gobiernos, sin clase política, sin los capitalistas.

La travesía por la vida no busca conquistar, no intenta someter a otro pueblo o nación, no busca tomar el poder ¡No! ¿entonces que busca? ¿solo organizarnos? ¿para qué? En definitiva, aún no hay una respuesta a esta pregunta, pues aún no se ha dialogado y acordado con los demás que somos. ¿Cuánto tiempo nos llevará el seguir generando encuentros entre los pueblos y cuanto nos llevará el organizarnos y cuanto más nos llevará el construir los tantos mundos que necesitamos? No lo sabemos, solo sabemos que ya pasaron quinientos años de la caída de Tenochtitlán y la guerra continúa.

Rocío Moreno

Historiadora y defensora indígena coca de Mezcala, Jalisco, interesada en mostrar cómo las historias de vida están totalmente vinculadas a los proyectos que abanderan las resistencias en México, pues ¿qué son las resistencias sin la infinidad de historias de vida que las constituyen?

Una Respuesta a “Rap en Resistencia Mexcala”

  1. Graciela González Torres

    Profundo agradecmiento! Para Rocio, historiadora coca, por mostrarnos ese espejo, que nos permite clarificar la imagen y así se pueda ver mejor el camino, el rumbo y el horizonte, siempre acompañados y fortalecidos, que se difunda la tarea, que se hace desde lo hondo de la tierra y el corazón por tantos pueblos queridos del sagrado Río Grande de Santiago. Así estamos y nos animamos, como siempre con Enrique, cuando repite las palabras de José Hernández en su Martin Fierro, cuando decía » No te aflijas, aunque el mundo se desplome» Gracias por dar a conocer para que no se repita la catástrofe en otros pueblos.

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