Historias de vida en las luchas de México

Rocío Moreno

Conmemoración de la ocupación en Alcatraz

WE ARE STILL HERE

Desde la llegada de los colonizadores europeos al continente americano, la lucha de los pueblos originarios ha sido por sobrevivir y existir. El camino ha sido largo y oscuro. Se ingresó a una guerra que no se buscó, se han tenido una serie de batallas injustas que poco a poco debilitan los lazos comunitarios, las raíces de la memoria histórica de cientos de pueblos, el desplazamiento, robo de sus territorios, y sobre todo el olvido de lo que se fue y es. También debemos de decir, que los pueblos siempre han resistido, siempre han impulsado irrupciones para seguir permaneciendo, por lo que los esfuerzos colectivos se han concentrado en generar estallidos sociales que hagan frente a esta guerra injusta. Este continuum de la resistencia es lo que ha permitido mantener prendida una pequeña luz que, aunque es chiquita, casi invisible, es lo suficientemente fuerte para provocar despliegues de prácticas libertarias que devuelven a individuos y pueblos la dignidad que se debe de recuperar en la vida.

Los pueblos originarios no solo han tenido que librar estas batallas, sino que también han observado cómo los Estados nación de este continente enseñaron a los niños, jóvenes y pueblo en general a celebrar el día cuando inicio esta guerra contra los pueblos originarios. Cada 12 de octubre, en las calles, plazas públicas y escuelas de los países del continente americano se celebraba la llegada e inicio del dominio colonial europeo en América. Hace apenas algunas pocas décadas, y gracias al ejercicio de los pueblos originarios y el alzamiento de su voz, han logrado desmontar poco a poco esta imposición de celebración. Después de más de quinientos años, aún sigue doliendo la muerte, odio y exterminio que sigue provocando este largo proceso colonizador. Al inicio fueron los europeos, pero ahora, son distintas naciones que siguen apostando su desarrollo a través de la colonización y explotación de todos los seres vivos que habiten el sitio donde están sus intereses económicos. América aun sigue gobernado por el colonialismo.

Los estallidos y existencia de los pueblos originarios son los que han llevado al desmonte, descolonización del pensamiento en América. Por eso, ahora se pregunta ¿Qué festejar? Y después, se logró decir “12 de octubre, nada que festejar”. En muchos países de Latinoamérica, se han derrumbado estatuas de los colonizadores o de los frailes que iniciaron el proceso de conquista en sus territorios; otros pueblos, se han dispuesto a escribir su propia historia para dar a conocer ese pasado; otros más han tomado esa fecha para ocupar espacios o crear organizaciones; las formas han sido diversas como de por si somos, todo este movimiento es para volver a encender la pregunta sobre ¿Qué festejar?

Muchos 12 de octubre asistíamos con los compañeros del Congreso Nacional Indígena (CNI) para conmemorar el nacimiento del CNI el 12 de octubre de 1996. Ese espacio tan importante para los pueblos originarios de México, se fundó en la fecha en que el calendario de los poderosos celebraba el inicio de nuestro despojo y exterminio. Darle otro significado a esa fecha es muy profundo e importante. Este 12 de octubre, tuve la oportunidad de asistir a la conmemoración de la ocupación de la Isla de Alcatraz en San Francisco, California.

Alcatraz Occupation

No existe un lugar en el planeta, donde alguna colonización tuviera un lado positivo. En América hay un pasado común: un pasado del despojo. La historia y situación de los pueblos originarios en Estados Unidos, ha sido y es muy dura. Existe un silencio aterrador sobre lo indio. Cuando se habla de ellxs, se hace de una manera folclórica y se les ubica en el pasado, como muertos, en los museos, pues en gran parte de la mentalidad de los estadounidenses los indios ya no existen, pero esta dura realidad, también la vivimos en el resto del continente. Los pueblos originarios en los Estados Unidos, existen y se enfrentan al igual que nosotros con un gobierno y sociedad racista y paternalista. En esas tierras, también se despliegan un sinfín de resistencias. Una de ellas nació hace 53 años, en la isla de Alcatraz, ahí alrededor de 89 personas, convirtieron ese islote en un espacio de dignidad y resistencia de los pueblos originarios.

El despojo de los pueblos originarios de sus territorios en Estados Unidos, es probablemente uno de los más salvajes en todo el continente, ya que son pocos los que han logrado tener una mínima porción de tierras para lograr la efectiva conservación de sus estructuras, cultura e identidad. Solo les han llenado de programas gubernamentales que no tocan la demanda principal sobre el derecho a la tierra y la autodeterminación libre y autónoma. En 1968 se había creado un espacio desde la universidad para intentar pagar de alguna manera muy simbólica la deuda histórica que se tiene con los pueblos, a este espacio se le conoció como American Indian Studies, las universidades se veían obligados a reconocer la existencia de jóvenes indígenas en sus universidades, por lo que este reconocimiento de su existencia fue muy importante. Algunos de estos estudiantes indígenas acompañaron y gritaron las demandas de sus pueblos, por lo que pronto decidieron hacer la toma de la Isla de Alcatraz en protesta por cómo son vistos y tratado.

We are still here

En noviembre de 1969, hombres, mujeres y niños de diversas tribus embarcaron rumbo a la isla de Alcatraz para hacer una toma que pudiera gritar We are still here. Ellxs sabían que el panorama era difícil, pero lograron la toma porque se sabía que tenía que hacer una irrupción para poder seguir manteniéndose y así aferrarse a la cultura y la identidad. Fueron 19 meses los que vivieron en la isla, e hicieron de esa tierra, su tierra. El gobierno rápidamente los reprimió, primero comenzó cortando la luz y el agua; después ocurrió un accidente terrible donde una persona perdió la vida y poco a poco hacían más difícil que los acantilados en la isla recibieran víveres de la bahía.

Al final, cuando vieron que solo seguían 15 personas, fue cuando alguaciles federales los removieron de la isla en junio de 1971. Años después, la gente de los pueblos originarios y simpatizantes con los derechos de los pueblos, comenzaron a asistir a la Isla, para seguir recordando las demandas de los jóvenes indígenas que un día decidieron tomar la isla de Alcatraz y desde ahí hablar y gritar las demandas de sus pueblos. Hasta el día de hoy, algunos de los pueblos y organizaciones indígenas en Estados Unidos, regresan a este sitio dos veces al año, cada 12 de octubre y 25 de noviembre a conmemorar y a seguir protegiendo la luz que dio la digna rebeldía de la toma de Alcatraz. Esas dos fechas, son las fechas que usan los poderosos para celebrar su guerra contra los indios, por eso es muy profundo que la gente desde hace 53 años siga encontrándose en ese sitio que alimenta la memoria histórica de sus pueblos, de que es necesario alzar la voz, es necesario organizarnos, es necesario irrumpir.

1969
2022

Este año, me conmovió profundamente llegar a esa isla. Tomé un barco a las 4 de la mañana desde la bahía de San Francisco. El mar del Pacifico es hermoso, hacía mucho frio, pero me pareció cálido en mi cuerpo. La neblina nos guió hasta el islote y cuando llegamos ya estaban algunos de los hombres y mujeres que participaron en esa toma histórica para los pueblos originarios en los Estados Unidos. Todxs ellxs ya son abuelos. Algunos traían bastón, otros montaban silla de ruedas y otro más un tanque de oxígeno. Ellxs estaban en la cima de la isla alrededor de una fogata y a su alrededor cientos de personas que junto con ellos queríamos ver salir el sol y recordar que aquí seguimos y que estas tierras, son nuestras tierras “We are stell here, This land is my Land” Algunxs hablaban, otrxs danzaban, otrxs tocaban música, otrxs escuchábamos, otrxs vestían sus ropas tradicionales, otrxs solamente estábamos ahí.

Conmemorar, reunirnos cada año en Alcatraz puede ser Nada, pero también puede ser Todo. Estar ahí alrededor del fuego y de los abuelos mayores puede parecer nada. Casi siempre, subestimamos el poder que tienen nuestros pueblos. La vida es dura y a veces es imposible luchar por nuestros sueños colectivos, pero en lo que hacemos tiempo para eso, podemos hacer estas pequeñas acciones, momentos que nos fortalecen como pueblos y que sobre todo evitara que la luz se apague.

Si existe un continuum del despojo, tendrá que estar el continuum de la resistencia. Conmemorar, resistir, organizarnos, encontrarnos, resignificar fechas, acuerparnos, y no olvidar, pueden ser algunas pistas de los caminos que se tienen que construir para llevar una vida más justa, digna y libre.

Rocío Moreno

Historiadora y defensora indígena coca de Mezcala, Jalisco, interesada en mostrar cómo las historias de vida están totalmente vinculadas a los proyectos que abanderan las resistencias en México, pues ¿qué son las resistencias sin la infinidad de historias de vida que las constituyen?

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