Palabras sin reposo

Beatriz Zalce

Armando Chacha presenta su nuevo disco El Barco

Un barco navega en un mar azul, tan azul como el cielo; un barco que podría ser el cascarón de una nuez o un galeón o una fragata; las velas blancas henchidas de viento lo hacen avanzar. Navega hacia un sol amarillo como sólo los niños se atreven a dibujar los soles. El dibujo del barco es hechura de Jimena Chacha Olalde, una de las hijas de Armando, pero el disco, todo el diseño, todo el concepto, todo, todo: las canciones, los acordes de la guitarra y la voz son de Armando Chacha.

Ediciones Pentagrama, que es un puerto de llegada y un abrazo sonriente, convirtió en realidad un proyecto, un sueño. Esa es la especialidad de Pentagrama y de Modesto López. Por su parte, el diseñador Héctor Santos se encargó de lo demás: del cuadernillo, de buscar una tipografía parecida a la letra con la que Armando Chacha llena libretas y libretas (Moleskine). También escribe en su teléfono porque este músico, que estudió antropología, se la pasa escribiendo poemas y componiendo canciones cuando no es funcionario cultural.

El año pasado, en Puebla, le robaron el celular y una libreta, es decir le robaron (a él y en cierto modo a nosotros también) muchas canciones que no ha tenido tiempo de reescribir. Pero ya en el nuevo aparato escribió frases, versos, acordes que no se escuchan más que en silencio. De repente lo agarra la inspiración y se pone a escribir. Es como si atrapara gotitas de luz, como si permanecieran los arcoíris que así se forman.

Armando Chacha es amigo de las palabras y de los silencios, sabe decir y sabe escuchar, toca las fibras más sensibles del alma humana.

-Mira esta foto, como las demás, la tomó Dolores Medel en Veracruz. ¿conoces Veracruz? Aquí es el barrio viejo, el barrio negro y las casas son de madera -explica Armando Chacha entre dos sorbos de café. Miras las casas de madera, diminutas: apenas el tamaño de una puerta y, pegadita a ella, una ventana muy chica, como para nada más asomarse a ver pasar la vida y para que se cuele el aire. En otra foto Armando está mirando el mar, contándole las olas o ¿cantándole a las olas del mar?

Una vez Armando estaba sentado en una banca y al bajar la vista descubrió un barquito de papel. Le compuso una canción-poema a ese barquito naufragado en esa banqueta. Ha hecho lo propio para los árboles, para los perros.

En Andando, canción con la que abre el CD, habla de la soledad: “Más solo que el lobo de la estepa/ que la fría piedra en medio del desierto/ que la soledad, de la soledad, del hombre solo/ y el lunar, isla sola, a mitad del cuello./ Como el perro callejero vagando a medianoche/ y una lágrima en medio del silencio…”

Pero también le canta al amor: “Me matan tus palabras de amor/ sin lúgubres sonidos de campanas/de años sin signos de tiempo/ o sumisas envolturas de la fe./ Me bastan tus ojos en la guerra/ tus puños levantados sin fronteras/ tus labios ardiendo en las alturas/ tu voz en remolinos de locura…”

Pero también le canta a la palabra, a la palabra muerta. La increpa, la sacude: “Secas las palabras, sólo palabras secas/ las penas del mundo, viajan en atajos/ los sin voz, sin palabras, sin letras en la nada/ huracán de palabras, ausente, olvidada/ palabra sin fin, verso sin fin/ ponte de pie, ponte de pie, ponte de pie.”

-La pérdida del poder de la palabra, del sentido de la palabra hace que la palabra sea inmovilizada, quede inerte, en lugar de ser la palabra que por donde el hombre transita y hace transitar sus emociones, sus ideas, sus sueños. La palabra se está volviendo basura entre la basura. Por eso, si se pone de pie la palabra, se pone de pie el hombre, vuelve a ser humano y vuelven a caminar la utopía y los sueños y nosotros tras ellos en la reconstrucción de nuestras esperanzas.

Y también le canta al dolor, a la digna rabia, a la ignominia en Aleteo de Pájaros: “¿Quién dio la orden, el que la dio/ de dónde provino?/ ¿Y cuáles fueron las palabras/ malditas, quién las urdió?/ ¿Cuál fue la seña de los miserables,/ chacales sin piedad…/ Desde la oscuridad mataron sueños/ y luchas de esperanza./ ¿Quién fue el que uno y a cientos, desaparecieron/ para acallar el deseo proscrito de la libertad?…”

-De la mordaza se pasa al silencio para no permitir que se oigan las voces discordantes. Se pasa a lo radical, ya no es sólo no permitirte hablar, no permitirte hacer lo que debes hacer, no traducir tus sueños y tus utopías en acción. Se pasa a lo radical, a lo definitivo a una desaparición física. Poner en la oscuridad al ser humano, ponerlo bajo tierra o bajo el agua. No es sólo desparecerlo de la vida, es desaparecerlo en la muerte… Esta parte terrible del ser humano está vinculada al poder, al Estado.

Armando reflexiona sobre el ser humano que, de un tiempo para acá, permanentemente, va hacia el vacío. Ese es el tema de En el ojo del huracán.

-Cuando oyes en las noticias que Estados Unidos rompe el protocolo de control de armas con Rusia y por su parte Rusia también dice que lo rompe, se reactiva el escenario de la pistola en la sien. Vamos en la ruta del fascismo -dice, preocupado

El Barco no es un disco como los anteriores: Biografía rota, Litorales, Matamba y Río de son. En ellos prevalecen el Son, el Danzón y el Bolero. Este disco, El Barco, está dedicado a los desaparecidos, a los 43, a Patricia, Jimena y Romelia, a los amigos de ayer y de siempre, a sus hermanos Ricardo León, Don Martín y Doña Artemisa, a los pueblos de México que lo habitan, a sus cófrades.

“Este barco de canciones para lamerse el alma, de voz antigua y raíz, barco de fuego, barco de agua, me alienta, con la luz del ser humano a la piel… el resquicio íntimo y la búsqueda de siempre…” escribe Armando en el cuadernillo.

Cuando nació Biografía Rota, Marú Pulido lo entrevistó en Radio Educación, Eugenio Sánchez Aldana oyó la entrevista y quiso platicar con Armando. Ese segundo programa lo escuchó Alain Derbez quien lo buscó y le dijo: “Oye, tengo un programa en las noches, me gustaría que vinieras”. Y así se fueron dando las cosas. El camino se hizo al andar. Armando sabe que el aliento de los amigos inflará las velas de este Barco y lo hará avanzar. Está contento, está tranquilo. Hay otro nuevo disco que ya viene y un libro-recopilación de sus canciones.

Y de pronto entra una llamada. Armando contesta: “Sí, hija. Sí, mi amor”. Jimena, su hija, bióloga que quería dejar la carrera para estudiar Cello en la Nacional de Música, pero que terminó la licenciatura, la maestría y prepara el doctorado en Biología al tiempo que ha tomado cursos y diplomados, toca el piano y es compositora. Sabedora que su papá se encuentra en una librería, Jimena le pide a Armando dos libros: Les chants de Maldoror, así en francés, y otro de Kant. Sonrientemente, Armando Chacha repliega sus velas para ir a buscar el encargo.

El disco El Barco será presentado este viernes 22 de febrero a las 19.30 horas en el Centro Cultural Veracruzano (Miguel Ángel de Quevedo # 687). Acompañarán a Armando Chacha el poeta Eduardo Langagne quien sabe muy bien que navegar es preciso, que hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada; el músico-poeta-milenario Rafael Mendoza quien alimenta sus canciones con la vida misma; Marú Pulido una voz tan cachonda que haría que Odiseo se arrepintiera de haberse tapado los oídos para no sucumbir. ** ** **

Beatriz Zalce

Premio Nacional de Periodismo por su labor cultural en Desinformémonos. Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién y de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM.

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