Pensar en voz alta la justicia y la paz

Pietro Ameglio

“No buscamos huesos, buscamos tesoros”: V Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas en Veracruz

En México existen actualmente una serie de luchas sociales emblemáticas de la historia que siempre ha atravesado a nuestro país. Son los sujetos de estas resistencias: los familiares de desaparecidos y asesinados de estos últimos diez años que luchan por encontrar verdad, justicia, reparación y no repetición; las mujeres -sobre todo jóvenes- que luchan por detener la violencia de género y los feminicidios en todos los espacios posibles, especialmente ahora en los planteles educativos medios y superiores; los pueblos indios y campesinos que luchan por defender sus territorios, cultura y recursos naturales frente a megaproyectos nacionales y trasnacionales, y a la vez algunos buscan construir modelos de seguridad comunitaria frente a la gran violencia e impunidad del crimen organizado, aliado a los gobiernos de todos los niveles.

En las últimas semanas presenciamos dos hechos sociales emblemáticos y dramáticos del “exterminio selectivo” ante estas luchas sociales: el asesinato de dos defensores de los santuarios de la mariposa monarca en Michoacán (mpio. de Ocampo) contra los talamontes, Homero Gómez y Raúl Hernández, “muertos sospechosamente…en circunstancias extremadamente turbias” según la Unesco. Homero desaparecido el 14 de enero y encontrado muerto el 29, y el cuerpo de Raúl fue hallado el 3 de febrero.

En esos mismos días, en el vecino Guerrero, el 17 de enero fueron emboscados, asesinados y quemados diez integrantes del grupo musical “Sensación” en el municipio de Chilapa. La Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) responsabilizó del crimen al cartel de los Ardillos -aliados con alcaldes y diputados-, en conflicto desde hace años con la CRAC por querer imponer el delito organizado en toda la región.

Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, declaraba el 23 de enero que “La responsabilidad de la seguridad pública es del Estado”, pero aquí tenemos la evidencia de cómo el Estado no cuenta con la suficiente fuerza e inteligencia para esta tarea, o, como en estos dos casos de extermino selectivo, algunos de sus integrantes son aliados de los criminales. Entonces, si las comunidades y sociedad civil se organizan para detener tamaña violencia y despojos, son exterminadas con total impunidad. Todos saben en los municipios de Chilapa y Ocampo, y en esos estados, quienes son los criminales y sus aliados políticos y empresarios. ¿Por qué nos los detienen?

En México hay 61 mil 637 personas desaparecidas, la inmensa mayoría (97%) de las cuales son entre el 2006 y hoy. En este sexenio van 5184 desaparecidos, lejos al menos de amortiguarse el drama crece. Estas son cifras oficiales declaradas por el subsecretario de DDHH, Población y Migración Alejandro Encinas, hombre con historia honesta y de lucha, que sin duda está trabajando con más funcionarios y el presidente para mejorar esta situación, pero no es suficiente.

Brigadas: acciones de no-cooperación y desobediencia a lo inhumano

Ante este creciente e indetenible drama del “exterminio masivo” nacional, familiares y amigos de víctimas de desaparición y asesinato han optado, al igual que la CRAC en la seguridad comunitaria, desde hace años por hacerse cargos ellos mismos de lo que el Estado no puede o no quiere por contubernio responsabilizarse.

La principal acción ha sido la organización de brigadas de búsqueda de personas desaparecidas, en vida y en fosas clandestinas, pero, como afirman las Rastreadoras de Sinaloa: “No buscamos huesos, buscamos tesoros”. Dentro de la cultura noviolenta, estas brigadas serían “acciones de no-cooperación”, en el sentido de asumir los familiares su propio poder y “meter sus cuerpos” ellos mismos en forma directa en el terreno del conflicto, sin esperar lo que no va a suceder: que lo haga el Estado. ¿Por qué no-cooperación? Porque co-operar sería quedarse paralizados, “mirando hacia arriba” a las autoridades, esperando en forma mágica o mesiánica que hagan lo que no quieren hacer por complicidad o incapacidad.

En el sentido de la lucha noviolenta, es una forma de “desobediencia debida hacia toda orden inhumana” (Juan C. Marín). ¿Cuál sería la orden inhumana que desobedecen? El quedarse inmóviles suplicando a la autoridad que les apoye en la búsqueda e identificación, lo que saben que no sucederá. A la vez, el desobedecer esa orden inhumana genera entre los familiares un trabajo y actitud de co-operación, o sea deben “operar” -actuar y reflexionar colectivamente- juntos para avanzar en la lucha. Y también es cierto que al actuar con ciertas autoridades -de diferentes niveles de gobierno- se generan otras formas de co-operación indispensables y centrales en la brigada.

Así, la brigada de búsqueda es una acción noviolenta de no-cooperación ante parte de las autoridades y los criminales, y de co-operación entre los familiares, la sociedad civil solidaria y otras partes de las autoridades.

Siguiendo con el reciente Informe de Encinas, se han detectado 873 fosas y exhumado 1124 cuerpos, y miles de restos de todo tipo. Los principales hallazgos han sido en Veracruz, Jalisco, Guerrero, Colima, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Chihuahua; casi cada semana se han hallado nuevas fosas con cantidades de cuerpos cada vez más espeluznantes, en lo que Monseñor Raúl Vera, obispo de Saltillo, llamó “un campo santo nacional”. Las madres y padres, familiares y amigos, realizan una empresa de lucha social heroica y con enorme valentía pues los riesgos son muy altos, como lo demuestran las muchas amenazas, emboscadas y ataques directos de los criminales a los colectivos de búsqueda estatales.

Pero los familiares no sólo enfrentan el peligro de la muerte, sino también el dolor del abandono, impunidad y ataque por parte de las autoridades. Lo que acaba de suceder aquí en Morelos no tiene nombre en cuanto a nivel de inhumanidad: la Fiscalía General de Justicia morelense entregó el 16 de enero a la madre Felícitas Tijera Carvajal el cuerpo de su hijo Jonathan Martínez Tijera, el cual ella veló, enterró con dinero prestado y empezó el duelo. Sin embargo, el 1º de febrero su madre se enteró que su hijo estaba vivo en un albergue. ¿Es posible imaginar un daño moral y sadismo mayor contra alguien? ¿Los funcionarios responsables siguen en sus puestos?

La V Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (BNBD), organizada por la Red de Enlaces Nacionales, se realizará del 7 al 22 de febrero en la zona de Poza Rica y Papantla; en palabras del coordinador Juan Carlos Trujillo, en la conferencia de prensa de inicio: “La dimensión de la maldad en la zona norte de Veracruz es inimaginable”. Lucía de los Ángeles Díaz, del colectivo Solecito Veracruz, declaraba hace un año que en Veracruz podría haber más de 20 mil desaparecidos, la mayoría jóvenes entre 14 y 25 años (La Jornada, 2-2-19); mientras la Comisionada Estatal de Búsqueda, Brenda Cerón, confirmaba hace poco que “la zona norte es donde más registro de desaparecidos hay” (Vanguardia, 23-12-19).

En cada una de las dos semanas participarán en la V Brigada unas 300 personas, en su gran mayoría familiares. Se trata de una gran empresa colectiva -que se prolonga meses antes y después- sobre todo de solidaridad de la sociedad civil y autorganización de los familiares, con cierto apoyo de las autoridades en todos los niveles; en el caso de Veracruz, entre otros, nos consta directamente del compromiso de la Dirección de Paz y DDHH y de sectores de la Universidad Veracruzana. Esta será la mayor Brigada organizada hasta ahora, pero su relevancia no es sólo cuantitativa sino cualitativa, porque es el fruto de un proceso anual de toma de conciencia acerca de las necesidades, obstáculos y formas de lucha de los distintos colectivos en todo el país; de la centralidad de articularse en redes por seguridad, eficacia y mayor presión socio-política, en las cuales se construye un conocimiento más complejo acerca de cómo lograr los objetivos de la lucha y existe un acompañamiento solidario y amoroso que dan mucha fuerza para seguir luchando.

De la Red de Enlaces participan unos 70 colectivos de 27 estados del país. Los Ejes de Intervención serán: búsqueda en vida (hospitales y cárceles) y en campo (fosas clandestinas); identificación y seguimiento forense; en lo educativo, comunitario y religioso se harán trabajos de sensibilización, conciencia y reconstrucción del tejido social en escuelas, comunidades de fe, calles y plazas. En esta Brigada se incorporó el Eje de Seguimiento e Identificación Forense, algo que nos parece fundamental para empezar a resolver de fondo el gran drama social y familiar de esta guerra de exterminio, ya que existe un gran desfase entre la cantidad de acciones de búsqueda y “tesoros” encontrados, y la identificación que es mínima en comparación. Generándose así un doble dolor y victimación, pues están los tesoros pero no se sabe si son los propios o de quién.

Campañas nacionales para intensificar la Identificación y conocer el “Camino, la Verdad y la Vida” en las Búsquedas?

Un campo estratégico de esta nueva etapa de la lucha, es cómo, desde la sociedad civil y los familiares, construir formas alternativas -junto a las oficiales- civiles para la identificación, y cómo presionar a que las autoridades asuman esta responsabilidad con mucha mayor determinación, velocidad e inversión de recursos humanos y materiales. No puede ser excusa ante un drama de inhumanidad tal en nuestro país, el que se diga que faltan recursos humanos y dinero; las autoridades están mandatadas para aportar ambas cosas. No estamos impulsando formas independientes del Estado para estos trabajos, que por varias razones serían inmanejables, sino de explorar formas complementarias de “fuerza auxiliar” y de presión. Existen experiencias históricas para avanzar en esta línea.

Para incrementar estas estructuras e infraetsructuras que agilicen el trabajo forense y genético de identificación, o sea resuelvan el fondo del peor drama humano que vivimos en el país, es también fundamental aumentar los recursos económicos y humanos, siendo allí donde una parte de la “reserva moral” nacional -iglesias y universidades por ejemplo- deberían hacer mucho más en cuanto a solidaridad de dinero y personal especializado. En esta línea, por ejemplo la UNAM está impulsando el Proyecto NN de identificación y el Banco de Voces para prevenir delitos; la universidad Iberoamericana tiene un programa de investigación de fosas clandestinas; la UAEMorelos participó activamente en el proceso de descubrimiento y exhumación de las fosas clandestinas en Tetelcingo y Jojutla. Y seguramente habrá alguna otra experiencia de universidades en el país, pero escasas ante la magnitud del drama.

Particularmente, también en esta Brigada, en el terreno de la búsqueda, donde las iglesias locales de distintas confesiones y algunas de sus jerarquías se han mostrado solidarias con los familiares, sería muy interesante empezar a promover algún tipo de campaña ejemplificante en cuanto a la búsqueda de fosas, que luego podría ser retomada a nivel nacional. Jesucristo dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6), y qué mejor ocasión entonces de hacer vivas estas palabras que con nuestras propias acciones. En forma anónima (por ejemplo con urnas en templos, centros comunitarios, escuelas…), hagamos llegar información a los familiares acerca del “camino” donde haya entierros clandestinos, la “verdad” de ese hecho sin mencionar nombres, para que los familiares recobren la “vida”, pues su drama sólo les permite “sobrevivir”. Las iglesias de todas las denominaciones, y otros espacios sociales claramente también, tienen la capacidad y fuerza moral para convocar a una Campaña local y nacional por “El Camino, la Verdad y la Vida”, constituyéndose así en una verdadera fuerza auxiliar para la construcción de justicia y paz en México.

2 Respuestas a “Alto al exterminio narcoparamilitar en Guerrero y Chiapas”

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  2. Margarita Palacios Sierra

    Pietro, la explicación del término «no cooperación» que bien defines, resume «cooperar contigo es ser tu cómplice» aplicable a todo combate contra la ilegalidad de apariencia legal. Gracias por tu texto. Me agobia que sea más fácil decir que hacer. Esto sucede, probablemente, porque la lucha no es contra las personas sino, como explica Hanna Arendt, contra el sistema.

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