Romper el Cerco

Andrea Cegna

Lampedusa es lo que sus habitantes determinan

La isla de Lampedusa es la frontera más al sur de Italia. El segundo lugar más al sur de toda Europa. En Lampedusa chocan las políticas italiana y europea sobre la migración y los límites de las políticas sociales.

Lampedusa, tras la masacre de migrantes en 2013, se ha convertido en un punto simbólico en las geografías de la migración. Un símbolo de narrativa y hospitalidad que, sin embargo, es traicionado por la realidad. Lampedusa no es la isla de la acogida y tampoco la del odio racista. Es un pedazo de Italia y, como toda Italia, incluye gente generosa y acogedora y gente racista. Lampedusa es también una isla invadida, invadida por los turistas que entre primavera y verano ocupan toda la isla llenando restaurantes y hoteles. Turismo no calificado que por tanto choca con las necesidades de la isla y la búsqueda de placer y disfrute del mar, y esto está marcando el desarrollo de la isla. Y luego es invadido por fuerzas policiales que suman hasta 1.000 efectivos donde hay una población de 6.500 personas. Fuerzas policiales que tienen su base allí para abordar el tema migratorio.

Sin embargo, aquí están creciendo formas anómalas de resistencia y comunidad. En un lugar sin hospital ni biblioteca, con la autoorganización se ha construido una biblioteca para niños, abierta dos días a la semana, en un edificio arrancado a la administración municipal, con tenacidad y acción política. Un lugar mágico, donde niños y niñas descubren y aprenden qué es compartir y el bien común. Aprenden a jugar con los libros y aprenden de los libros. Un punto de encuentro para los más jóvenes de la isla, donde se organizan fiestas de cumpleaños y, cuando sea necesario, la escuela de italiano para extranjeros. Una herramienta que permite a las y los activistas de realizar proyectos dentro de la escuela de la isla. Además de la librería hay el espacio Askavusa, un teatro autogestionado que cuenta narrativamente las historias de encuentro que significa un lugar fronterizo. Y luego hay el archivo histórico de Nino Tarento. Lampedusa es punteado por lugares de resistencia. Una pequeña inversión por el futuro, una pequeña forma para construir un mundo diferente en un lugar fronterizo, donde los sueños y las pesadillas comienzan y acaban y donde, también por estar en una isla, la lógica del gobierno domina lo que hay que hacer. para garantizar la dignidad y un futuro justo para todas y todos. La isla frontera a veces es un lugar abandonado, si no es para la conveniencia de unos pocos.

Lampedusa es un nudo, una flor, una pesadilla, una perla. Lampedusa es lo que sus habitantes determinan.

Andrea Cegna

Autor de narrativas heréticas, historias de resistencia y alternativas, visiones asimétricas sobre el capitalismo europeo.

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