Memoriando

Colectivo Híjar

Octubre épico y trágico

Rubén Pax
De la carpeta Homenaje al movimiento estudiantil popular de 1968, 1988
serigrafía 

Bajo la gran luna de octubre, los “manos de mono” de la selva amazónica profunda, realizan la prueba suprema de consagración de los guerreros. Dos grandes fogatas son preparadas mientras un grupo de guerreros danza con acrobacias, gritos y gestos, mientras juntan las lanzas como templete arriba de sus cabezas pintadas y emplumadas. Soportan los brincos y maromas de los asombrosos cuerpos  adiestrados. Los candidatos esperan su turno para sacar la pesada piedra del fuego para transportarla a la otra hoguera. El olor a carne quemada exacerba los ánimos de todos los descritos como “los que sufren riendo”. Los que se desploman y se retuercen en el suelo gritando su dolor, son atravesados por las lanzas de sus padrinos y los que logran arrojar la piedra a la segunda hoguera, son rápidamente llevados a beber un pestilente líquido negro preparado luego de tres cocimientos de hojas de un árbol milagroso, el heng-xo, “árbol de los espíritus intrépidos”, que disipa el dolor  de quien recibe la voz baja muy cerca del oído con el susurro de instrucciones para cumplir al despertar del sueño profundo inmediato. Al recobrar su ser renovado, las pieles de víboras dispuestas por hábiles doncellas, cubren sus manos, curan las llagas ya indoloras, que al secarse dejan las palmas rugosas y negras, como las de los monos. Quizá queden algunos de estos asombrosos seres amenazados por la barbarie de Bolsonaro, dictador del Brasil, que arrasa el gran pulmón del mundo para dar paso a carreteras, aeropuertos y campos de cultivos nocivos para la espléndida selva y sus maravillosos habitantes. Esto y más narra Allá Ellos de Daniel Chavarría, el uruguayo guerrillero, obrero, minero, políglota y filólogo autodidacta, piloto aviador llegado a Cuba en un avión robado para convertirse en escritor principal del género político-policiaco para ganar premios internacionales y a la par, enseñar lenguas clásicas y filología en la Universidad de La Habana. Murió en 2018. Con precisión científica, narra las exploraciones y las pruebas de laboratorio hasta que la CIA se hace cargo de la extracción de la droga para anular la resistencia de los que llama “herméticos irreductibles”. Cuatro tupamaros resistentes a las torturas reciben las dosis de tatajina para convertirlos en delatores. Los consorcios trasnacionales disputan mientras la exclusividad de la producción en serie.

Dos experimentados asesinos aterrizaron con dificultad en medio de la selva. Repartieron regalos entre los “manos de macaco”, instalaron una ametralladora haciéndola pasar como cámara fotográfica. Reunieron a la comunidad y dispararon. No hubo sobrevivientes, imagina Chavarría. Cada uno de los árboles disputados en pie fueron incendiados con un lanzallamas y los cadáveres igual. El secreto de las hojas analgésicas e hipnóticas, quedaba a salvo. Días antes, un famoso biólogo investigador del principio activo, murió atropellado al borde de la selva. Hasta su hija menor en México y a la de Brasil, alcanzó el espionaje y la preservación del secreto.

El 12 de octubre de 1936, el General José Millán-Astray lisiado y lleno de cicatrices de guerra, con dos o tres dedos como recuerdo de sus matanzas de moros y comunistas, decidió celebrar el Día de la Raza en la Universidad de Salamanca como prueba de su poder sobre todo lo existente incluyendo la sabiduría.  El anciano rector Miguel de Unamuno y unos cuantos maestros y estudiantes, no daban crédito a las violentas diatribas del militar animado por su escolta y sus soldados. Carmen Polo, la esposa de Francisco Franco, aprobaba su discurso con suaves movimientos de cabeza. ¡Viva la muerte!, gritó un emocionado militar respondido por un viva de sus colegas. Unamuno centró su discurso sobre el poder de la violencia armada incapaz de convencer con la razón porque carece de ella. ¡Muera la inteligencia! gritó Millán, ¡Muera! respondieron sus subordinados. ¡España!, ¡Una!, ¡España!, ¡Grande!, ¡España!, ¡Libre!, ¡Viva Cristo Rey!, ¡Muera el comunismo!, corearon los decididos a terminar con la República a sangre y fuego para hacer del golpe de estado la salvación de la civilización cristiana con Franco a la cabeza. Derrotada la República Española, la dictadura alentó la guerra contra la URSS y formó la División Azul que cruzó España y Francia entre vítores fascistas y escaso repudio republicano hasta llegar a Alemania y ser recibida con honores por Hitler. Cientos de los azules españoles murieron en la llamada por la URSS Gran Guerra Patria, principio del fin del nazismo y el fascismo. El embajador de Estados Unidos, Sir Samuel Hoare, sugirió a Franco el retiro de la División Azul que fue disuelta el 1 de octubre de 1943, Día del Caudillo infaustamente celebrado. Quedó claro que ni Estados Unidos, ni Francia ni Gran Bretaña, atacarían a la URSS. Encerrado en su propia casa en espera de la muerte, Unamuno mantuvo su sabia entereza hasta su fallecimiento que nos sigue doliendo a los universitarios antifascistas.

Extraviado entre las proclamas de tirar la hoz y el martillo y las banderas rojas para buscar la vía pacífica electoral del socialismo con rostro humano y las banderas de los estados nacionales, los partidos comunistas de Francia e Italia, el más numeroso del mundo, encabezaron una internacional del eurocomunismo como respuesta a la caída de la URSS y las repúblicas democráticas populares. Con Enrico Berlinger, dirigente del Partido Comunista Italiano acompañando al Comité Central del Partido Comunista Mexicano, Arnoldo Martínez Verdugo culminó el XX Congreso Nacional con el informe titulado “Nueva etapa en la lucha por el Partido de la clase obrera”. El precandidato a la presidencia de la república Othón Salazar, imbatible dirigente magisterial que terminaría su vida al frente de la región de la Montaña de Guerrero, fue al fin sustituido por el ingeniero Heberto Castillo de la Coalición de Maestros del 68, preso político luego de una persecución peliculesca por el pedregal de Ciudad Universitaria. Promovió con éxito la fusión del Partido Comunista Mexicano, el Movimiento de Acción Popular, el Partido Popular Mexicano, el Movimiento de Acción Unificada Socialista y el Partido Socialista Revolucionario. El PSUM propuesto por el PCM lanzó a Martínez Verdugo como candidato presidencial. El veterano Valentín Campa firmó ante notario la liquidación del Partido a nombre de los excomunistas, luego de pedir la expulsión post mortem de Diego Rivera por su salida obligada de 1929, al igual que Siqueiros. Diego troskista, lombardista con el Partido Popular  del que salió  denunciando al Licenciado Atoledando, para pasar al almazanismo y coquetear con el henriquismo para al fin pedir perdón en 1954 en la mejor tradición stalinista para ser reaceptado. Pablo Gómez, connotado sesentayochoero dirigente del PCM, rechazó la postrera expulsión y fue escuchado. Siguió la dispersión de la izquierda electorera con oportunismos variados e infames por su adhesión a la “apertura democrática” del chacal de Tlatelolco, Luis Echeverría. Philip Agee, consejero de la Embajada de Estados Unidos en México, desapareció luego del 2 de octubre. Años después, reapareció en Alemania con una voluminosa autobiografía titulada Inside the Company: Diary of the CIA (1974). Narra su formación político militar hasta su participación en golpes de estado y crímenes de apoyo a dictaduras y operaciones de contrainsurgencia. Revela que Limpo IV fue la clave de LEA como ejecutor de operaciones desde la Secretaría de Gobernación durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, Limpo II. La matanza del 2 de octubre con el Batallón Olimpia como grupo especial protegido por el ejército y las policías  en el asalto de la manifestación inerme dispuesta a escuchar al Comité Nacional de Huelga en el pasillo en alto del Edificio Chihuahua. A la señal de la bengala luminosa lanzada desde un helicóptero militar, se desató el ataque con tanques de asalto caminando sobre las piedras prehispánicas, francotiradores, soldados con armas largas y policías impidiendo los escapes. En ropa interior, decenas de capturados permanecieron de espaldas y las manos en alto apoyadas en los muros, mientras eran sacados de los departamentos los escondidos que al resistirse fueron asesinados con las familias protectoras. La prensa y los noticieros de radio y televisión desinformaron al día siguiente, los periodistas sicarios aplaudieron la decisión de acabar con los subversivos para garantizar la Olimpiada de la Paz a punto de ser inaugurada en el Estadio México 68 de Ciudad Universitaria donde aún no hay placa ni antimonumento que recuerde esta infamia. Mientras esto ocurría, Echeverría platicaba en su despacho con Siqueiros y su esposa Angélica Arenal, a quienes citó para platicar de los viejos tiempos de José Guadalupe Zuno, papá de su esposa Esther, sobre las andanzas toleradas por el gobernador de Jalisco de Julio Antonio Mella y Siqueiros al final de los veintes, en los Altos de Jalisco. Plática informal entre amigos de izquierda.

GDO asumió la responsabilidad y hubo diputados y senadores como el locutor Luis M. Farías y Victor Manzanilla Schaffer que alcanzaría la gubernatura de Yucatán, enaltecieron al salvador de la patria enemigo de las ideas exóticas. La cárcel de Lecumberri se llenó de estudiantes y profesores sometidos a injustos procesos penales para ser condenados a la pena máxima de 59 años 11 meses para no llegar al límite de 60. El juez Ferrer McGregor inició así su carrera continuada con las condenas a los militantes de la lucha armada organizada como recurso necesario ante la imposibilidad de la democracia.

La izquierda simbolista constructora de una épica tendencialmente popular y nacional, mantiene la tradición de la gran marcha cumplidora del lema 2 de octubre no se olvida. El cincuentenario conmemorado con un Antimonumento en pleno Zócalo con una foto al pie del ataque de tanques y soldados, salidos del Palacio Nacional, contra el plantón en el Zócalo para impedir el informe presidencial. Lo significan los letreros en el fuste de “Fue el Ejército”, “Fue el Estado” con el remate del escudo del Comité del 68 realizado por Raúl Cabello: el círculo con un cuadrante negro cruzado por una paloma blanca ensangrentada.

Dos lecciones organizativas habría que acentuar: la estructura de poder democrático popular con una gran asamblea permanente del Consejo Nacional de Huelga con representación de cada una de las instituciones organizadoras el Movimiento. Los delegados informaban a las asambleas locales las decisiones tomadas y las brigadas de agitación y propaganda salían a difundirlas a plazas, mercados, escuelas, sindicatos, con recursos muy efectivos como las consignas y las citas en el costado de los transportes públicos que recorrían toda la ciudad. No fue el oro de Moscú el financiador del Movimiento, sino los generosos donativos en los boteos y la abundante comida entregada a tiempo. Esta dialéctica significa una democracia popular ejemplar que ahora se repite en las organizaciones comunitarias sin capacidad plena de agitación y propaganda más allá de sus territorios.

El regreso a clases luego de la ocupación militar de las escuelas, dio oportunidad a experimentar poderes autogestivos que culminaron en el Autogobierno de Arquitectura guiado por el concepto de praxis para resolver problemas reales distintos a la arquitectura suntuaria. La Escuela Nacional de Antropología e Historia organizaría un cogobierno que orientó nuevos planes de estudio para incorporar el auge de las ciencias sociales críticas animado por los marxistas expulsados por el golpe militar en Chile y por una generación de neo marxistas que tuvieron como centro la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales que organizó cursos de invierno con la participación de brillantes autores europeos y americanos. En 1969 participó Rossana Rossanda, directora de Il Manifesto, influyente periódico de crítica marxista. “La muchacha del siglo pasado”, como tituló a su autobiografía, murió el 20 de octubre de 2020 a los 96 años de edad. Estos vientos de octubre animaron los proyectos de universidad crítica, científica y popular en Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Monterrey, Tabasco y Puebla, pese a la represión de Estado.

Muertes de combatientes revolucionarios ocurrieron en octubre. Luis Augusto Turcios Lima, Comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Guatemala, cayó el 2 de octubre de 1966. El 5 de octubre de 1974, en plena dictadura chilena cayó el dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Miguel Enriquez. El 9, fue asesinado el Che en la escuela de La Higuera. El 19, murió en 1986 Samora Machel libertador de Mozambique y el 28, Camilo Cienfuegos se desplomó en el Caribe. “¿Voy bien Camilo?”, la pregunta reiterada por Fidel en su primer discurso en el balcón de Palacio de Gobierno de Cuba ocupado por los revolucionarios, se convirtió en síntesis de fraternidad revolucionaria con el que habla a nombre de todos desde que leyó su célebre autodefensa por el Asalto al Cuartel Moncada, bastión de la dictadura batistiana popularizada con su frase final “la historia me absolverá”. Fue dicha el 16 de octubre de 1953.

Atrapada en la Quebrada del Churo el 8 de octubre de 1967, la columna del Che fue sorprendida. Con el fusil dañado y herido en una pierna, fue capturado por el batallón al mando del capitán Gary Prado, arrastrado entre los arbustos espinosos, amarrado y conducido a pie hasta la Escuela de la Higuera a unos dos kilómetros. Previa consulta con el Departamento de Estado de Estados Unidos, un sargento borracho procedió a su ejecución sin tocarle la cabeza para facilitar su identificación. El periodista Alarcón cubrió la persecución protegido por el ejército y anotó la crisis del gobierno boliviano disputado por los generales Barrientos y Ovando que hubiera ayudado al triunfo revolucionario de haber logrado salir de la inhóspita Quebrada.

 El 1º. de octubre de 1949 fue proclamada la República Popular China luego de

 una larga marcha de construcción del pueblo revolucionario con el campesinado insurrecto. La Revolución de Octubre que fue en noviembre según el calendario europeo y americano, probó que el “asalto al cielo” previsto por Marx desde la Comuna de París de 1871, era posible. No sólo era, es necesaria ante la acumulación capitalista devastadora del planeta y la humanidad. Los clamores cristeros lo intuyen pese a las izquierdas anarcoides pero claras en su repudio al Estado, al patriarcado, a los megaproyectos contra la naturaleza y las comunidades que la cuidan como tierra-territorio-terruño explicado por Andrés Aubry, escucha de la Madre Tierra, de la Pachamama y su “buen vivir”. ¿Cómo superar la catástrofe para construir un mundo otro? China logró liquidar las hambrunas, liberar a los campesinos explotados por siglos de despotismo feudal hasta transformarse en potencia mundial, superar una espantosa Revolución Cultural izquierdista que hizo del Libro Rojo de Mao una guía de todas las prácticas. Todo, hasta el clavado que no podía tirar un destacado seleccionado olímpico, que pudo hacerlo cuando encontró el párrafo exacto con la ayuda de su entrenador y sus colegas. Joel Bel Lassen, escribió asombrado sobre “el movimiento de estudio de la filosofía en la China actual” a partir de su recorrido en 1971 reportado en el libro Filosofía y conservación de los tomates. Todo tenía solución gracias a la dialéctica profundamente práctica de Mao con todo y “las contradicciones en el seno del pueblo” necesarias de precisar para ubicarse en la formación social y en las relaciones de producción.

La Revolución Cultural cometió excesos opresivos pero procreó al sujeto revolucionario. El materialismo dialéctico llegó a las fábricas, a los sembradíos, a los centros comunitarios, a las escuelas como praxis dialéctica “en el seno del pueblo” discutida en los círculos de estudio en todas partes, gracias al tiempo recuperado en las jornadas de trabajo para repasar El Estado y la Revolución, La enfermedad infantil del comunismo y entender mejor a Mao.  No más distracciones fútiles y sensibleras: la ópera revivió sin añoranzas despóticas de por medio. Las Guardias Rojas dieron ejemplo de disciplina  y más allá de sus excesos procrearon la emulación comunista. Un maoísmo campesinista cundió en América como proyecto de lucha armada por la liberación nacional y el socialismo, imposibles de realizar como cerco del campo a la ciudad.

La crítica se impone y no se cumple más que en Argentina a raíz de las publicaciones de troskistas y extroskistas, peronistas, guevaristas. No Matarás, proclama Oscar del Barcoen una carta de abril de 2010. El 9 de octubre de 2018 Mariano Pacheco comenta los “libros de pelea” del filósofo argentino avecindado en Colombia, León Rozitchner. Discute al Grupo de Discusión Socialista y a las publicaciones de revistas críticas como La Rosa Blindada e Intemperie. Massetti y el Che narrados por Héctor Jouve, sobreviviente en los 60 del Ejército Guerrillero del Pueblo y su pretensión de organizar con no más de veinte combatientes un campamento guerrillero en Salta bajo el mando del periodista fundador de Prensa Latina. Las cosas marcharon tan mal que hubo quien cayó a un precipicio y otro sumido en depresión profunda fuera de todo raciocinio y un exempleado bancario que no quería seguir, fueron sometidos a juicio sumario y ejecutados. Oscar del Barco del grupo Pasado y Presente, editor de una biblioteca marxista breve y concisa, reivindica el No Matarás como un principio universal y se inculpa por no haber intervenido al conocer la tragedia. La respuesta larga de Rozitchner argumenta con su sabiduría de marxista ampliada a los estudios de psicología necesarios para dar cuenta de la construcción del sujeto revolucionario y en general, del ser social. Es largo y complejo el expediente del caso que alcanza a la crítica del peronismo y de dirigentes desprestigiados como Firmenich y por supuesto a los torturadores y asesinos. Parte de este despertar crítico, es el libro de Ciro Bustos de 2007 con elocuente título. El Che quiere verte que es la frase de Tania que su emisor lo hizo recordar para comprobar la exactitud de los mensajes. Ciro Bustos narra los arduos trabajos logísticos acordados con el Che entre los que figura la relación con el grupo Pasado y Presente que nombró a José Aricó su representante para subir al campamento de la guerrilla de Salta. Rompió así su silencio propio del militante revolucionario que aguantó la cárcel en Camiri, Bolivia, soportando el vedetismo de Regis Debray que logró la intervención de Madame Miterrand  para salir como héroe y ser recibido en el aeropuerto de Santiago de Chile por el senador Salvador Allende en 1970. Protegido por el gobierno democrático del General Juan José Torres, Ciro Bustos abandonó la cárcel en 1970 sin aclarar por qué hizo los retratos de los guerrilleros del Che. Esto le ganó mala fama y gracias a la ayuda de los colaboradores y camaradas organizados por su trabajo logístico, pasó penurias antes de instalarse en Suecia donde lo alcanzó la muerte. Quedó claro que hizo los retratos de los guerrilleros ya identificados por los aparatos de seguridad de la CIA y de la dictadura boliviana. Inventó algunos otros rostros de colaboradores inexistentes en Argentina.

Pasada la euforia épica señalada por la foto del Che tomada por Alberto Korda, no ha seguido la reflexión sobre el proyecto revolucionario integral del asesinado en la Escuela de La Higuera el 9 de octubre de 1967 para dar lugar al Día del Guerrillero Heróico. El Departamento de Estado yanqui decidió su muerte para evitar la inevitable campaña por su libertad. Las manos cortadas como prueba de su identidad fueron rescatadas por el extraño ministro del Interior de Bolivia Antonio Arguedas y enviadas a Cuba donde Fidel, el 26 de julio de 1970, tuvo que desandar los dos pasos al final de la conmemoración del Asalto al Moncada para informar de las manos y proponer sin objeción, su depósito en el gran monumento a Martí en la Plaza de la Revolución.

Una selección de escritos del Che fue editada luego del rescate del Diario de Bolivia por el sorprendente Arguedas que ordenó una copia para entregarla a Cuba. En una jornada roja, el Diario fue editado como encarte de la Revista Bohemia, para impedir su mercantilización. Hasta después de la caída de la URSS y las repúblicas socialistas europeas, fueron publicados los escritos del Che como Ministro de Industrias, luego de presidir el Banco Nacional de Cuba. ¿Un banco en el socialismo? ¿Para qué?, fueron preguntas que inquietaron a los disciplinados funcionarios que asumieron la necesidad de hacer del banco un organizador del presupuesto socialista. El Comandante Alberto Mora publicó en la Revista de la Reforma Agraria, una crítica acerva contra los liquidadores de la ley del valor. El Che se puso el saco de inmediato y respondió que en efecto, la organización presupuestaria nacional y no del cálculo económico del salario- precio- ganancia, tenía que arrancar el proceso de liquidación de la ley del valor que todo lo transforma en mercancía. El comunista francés Charles Bettelheim terció en la polémica para dedicar después un libro entero al problema clave de construcción del socialismo como tránsito al comunismo.

Las nuevas relaciones de producción tenían que partir del reconocimiento social y económico-político del trabajo como constructor del sujeto revolucionario. De aquí la superación de la necesidad distributiva como primera prueba de justicia revolucionaria. El trabajo para bien de todos y no del provecho personal, como planteó Marx en 1844. La denominación de “trabajo voluntario” disgustaba al Che porque reducía el uso del tiempo libre a la voluntad personal y a la cuota comunitaria, ocultando lo que debía ser trabajo de construcción del socialismo: a cada quien según sus necesidades, de cada quien según sus capacidades. La emulación como motor del socialismo: orientarse por los mejores reconocidos por su trabajo ejemplar con estímulos morales transformadores de los estímulos materiales. De aquí el Che cargando sacos en el muelle, cortando caña, poniendo mezcla y ladrillos en las nuevas viviendas, renunciando a su sueldo cuando fue acusado de atender en una casa en la playa donde mantuvo su trabajo entre los ataques del asma. El Che cojeando por el roce de las botas sin calcetas que no tenía. Y el estudio siempre, como prueban las asombrosas minutas de las reuniones nocturnas en el Ministerio de Industrias para llevarlas a la praxis con sus visitas a los ingenios, las fábricas, los centros comunitarios. Los diarios de combate son el registro de problemas, soluciones y rezagos que incluyen amorosas narraciones sobre los compañeros como El Vaquerito miembro de la Brigada Suicida, caído en combate. Su correspondencia incluye la ternura y el buen humor compartido con Armando Hart con quien comenta las acusaciones recibidas de troskista y revisionista por leer a Althusser todo lo cual sería contradicho con su proyecto de manual de economía política, distinto al soviético preferido por Hart, que no considera la posibilidad revolucionaria en el llamado entonces Tercer Mundo. Todo por la verdad y la justicia: calidad es respeto al pueblo fue consigna del Ministerio de Industrias. Lo contrario, es rutina productivista. Este proyecto revolucionario integral exige crítica constante como prueban los diarios. El de la guerrilla imposible en el Congo, empieza diciendo: “esta es la historia de un fracaso”.

Reducir al foquismo como magia guerrillera que por sí sola convoca el apoyo popular, es una reducción contrarevolucionaria contradicha por el desacuerdo del Che con el Partido Comunista Boliviano cuyo Secretario General, Mario Monge planteó comandar la guerrilla desde su escritorio. Tania no pudo llegar a la coordinación con los mineros, ni Inti Peredo y sus hermanos pudieron desarrollar el trabajo sindical, estudiantil y magisterial con los cuadros comunistas incorporados al contingente del Che. La masacre de la Noche de San Juan, del 24 y 25 de junio de 1967 dirigida por el General Ovando, impidió la partida de la columna de mineros de Siglo XX y Catavi.

Semejante historia habría que hacer con el anticolonialismo de Samora Machel y los proyectos de Miguel Enriquez, para organizar la praxis revolucionaria sin frenos dogmáticos para superar los nacionalismos como el acaudillado por Perón.

Roque Daltón plantea la necesidad de apropiación dialéctica e histórica de los procesos revolucionarios, con su festiva lucidez incomprendida por los comandantes pragmáticos y oportunistas del Ejército Revolucionario del Pueblo que ordenaron su ejecución en 1975. No alcanzó Roque la proclama triunfalista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional el 10 de octubre de 1980. A su manera, llama a apropiarse de todas las experiencias revolucionarias en su poema Las hermosas casillas:

Nos negamos a autobautizarnos

como marxistas-leninistas-maotsetunguistas-hochimihnistas

kimilsungistas-fidelistas-guevaristas.

Apenas

pensamos en dar los primeros pasos

pero ¡qué orgullo interior,

qué inmensa alegría,

si mañana,

algún día,

aquellos que no tengan miedo a las palabras

nos calificaran así!

Colectivo Híjar

Colectivo cultural y político dedicado a la elaboración de mantas y gestión de acciones por la memoria en México. Participa en actividades y publicaciones sobre la crítica y la memoria históricas y la praxis estética necesaria.

2 Respuestas a “Crisis imperial, vías libertarias”

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