Memoriando

Colectivo Híjar

Noviembre de revoluciones

La Revolución de Octubre fue en noviembre, según las diferencias entre el calendario oriental y el católico, solo interrumpido por la Revolución Francesa con los nombres de acuerdo al clima: termidor, germinal, brumario, entre otros. Sobrevive en la actualidad gracias al famoso título marxista sobre el bonapartismo y el 18 de Brumario.

Mural comunitario en Santo Domingo Pedregales, Coyoacán, basado en el grabado de Arturo García Bustos enriquecido con los independentistas, 2015
Foto: CH

“Los diez días que conmovieron al mundo” concretaron la esperanza incumplida por la revolución burguesa de 1789 al proclamar la igualdad, fraternidad y libertad, mientras la organización de un estado federado sin más nombre que el de Estados Unidos, inauguraba la democracia parlamentaria y la relativa autonomía de los estados frente al poder central. Fue lo más avanzado en su momento, de ahí la copia por los Estado Unidos Mexicanos. Fue otra cosa el poder de los soviets, el de Petrogrado con Trotsky entre los mandos principales, organizadores a la par del Ejército Rojo. Se concretó así el masacrado proyecto de la Comuna de Paris de 1871 llamado “el asalto al cielo” por Marx. La amenaza del fascismo y el nazismo y su enemiga guerra imperialista, la derrota de la República Española, el fin de la esperanza revolucionaria en Alemania ante el ascenso del nazismo y el efímero Frente Popular francés del Mariscal Petain, significaron un cerco enemigo a la Unión Soviética obligada a la construcción del socialismo en un solo país conducido por Stalin y sus seguidores y con la ejecución de revolucionarios, menos Trotsky expulsado y perseguido hasta encontrar el asilo del gobierno de Lázaro Cárdenas. La llamada “Gran Guerra Patria” derrotó en Stalingrado a los ejércitos nazis y pese a todo, hizo de la Unión Soviética una potencia mundial. “Diez días que conmovieron al mundo” tituló John Reed a su célebre crónica del triunfo contra la Rusia zarista, luego de escribir México Insurgente, sobre la primera revolución del siglo XX: la ocurrida en México. Urge la crítica para no volver a cometer los mismos errores ahora que el comunitarismo exige ir más allá de reformas constitucionales.

La lucha anticolonial ha probado a sangre y fuego la imposibilidad de un tercer mundo ni capitalista ni socialista, no alineado, como propagandizó Luis Echeverría con un Centro lleno de intelectuales adecuados. La guerra popular prolongada fue la estrategia exitosa aún antes del triunfo del pueblo de Vietnam. El 1 de octubre de 1954, el Frente de Liberación Nacional de Argelia proclamó su guerra de independencia para recibir el apoyo de Sartre, Camus (a pesar de sus alegatos a favor de los franceses arraigados en el Magreb), Fanon, el estudiante de psicología de La Martinica enviado a Francia como colonizado distinguido, para descubrir en Argelia a “los condenados de la tierra”, “las máscaras blancas”, la violencia necesaria para la liberación plena con todo y el célebre prólogo de Sartre, bien citado por “La Hora de los Hornos”, la película emblemática del Tercer Cine ni subjetivista y nuevaolero ni hollywoodesco: “todo espectador es un cobarde o un traidor”.

Duro es asumir la construcción del poder libertario sin concesiones: Ricardo Flores Magón murió en la cárcel de Leavenworth el 22 de noviembre de 1922, cuando la Revolución Mexicana había degenerado en Estado, como decía Diego Rivera. El proyecto de su periódico Regeneración, recupera lo mejor del antiimperialismo del siglo XIX y del laicismo republicano al nombrar a su organización Partido Liberal Mexicano con posición anarquista inclaudicable.

Ruda es la guerra anticolonial, popular y prolongada. De ahí la iniciada el 4 de noviembre de 1780 por Tupac Amaru en Los Andes hasta ser descuartizado en público por caballos atados a sus miembros descoyuntados. En 1978, el dirigente del Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo, Héctor Eladio Hernández Castillo, cayó al enfrentarse a la policía el 13 de noviembre. Su línea estratégica dio lugar a la fundación del PROCUP-PDLP, Partido de los Pobres, para incorporar las fuerzas de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento comandada por Lucio Cabañas, a un proyecto revolucionario de largo aliento en Guerrero. Pese a la caída en combate de Carlos Fonseca Amador el 9 de noviembre de 1976, el Frente Sandinista de Liberación Nacional alcanzó un triunfo efímero dilapidado y degenerado por quienes fueran compañeros del respetado Comandante caído en San Carlos. Quitarle el agua al pez, envenenársela, es consigna contrainsurgente cumplida por el Partido ARENA de El Salvador al asesinar el 15 de noviembre de 1989 a los jesuitas y dos de sus ayudantas en la Universidad Centroamericana.

La salud pública nombró a la primera comisión electa en asamblea por la Comuna de París en 1871. Claro tuvo el primer gobierno de trabajadores y combatientes internacionalistas, la urgencia de construir la salud pública no solo contra las enfermedades, sino contra la explotación capitalista y sus usos y costumbres nocivos. De aquí la huelga de la Asociación de Médicos Residentes e Internos iniciada el 2 de noviembre de 1962 para dar lugar al Movimiento Médico hasta 1965, cuando los dirigentes fueron recibidos por el Presidente de México. La portada del libro testimonial del Doctor Alfredo Rustrian, fallecido en medio de la pandemia actual, es elocuente al mostrar su cuerpo vuelto en sentido contrario a la mano tendida del priísta en el poder. Mario Rivera Ortiz, distinguido neumólogo y comunista formado como dirigente juvenil en Jalisco y el centro de México para ocupar un lugar en el Comité Central del Partido Comunista Mexicano, tuvo que exiliarse en Cuba con la cardióloga Carlota Guzmán. Escribió un testimonio de sus trabajos en Cuba con el título de una canción emblemática de la Revolución triunfante: El Cuini tiene bandera. Editaron durante décadas el Boletín del Círculo de Estudios Ismael Cosío Villegas con el nombre de Medicina y Sociedad con la crítica constante a los avatares históricos y sociales de la salud pública.

El 11 de noviembre, con 28 años cumplidos, fue fusilado el más distinguido internacionalista que haya combatido en México: Francisco Javier Mina. Los enemigos lo celebraron con un tedeum en Catedral y con una misa del Obispo de Puebla. Mina llegó con una gran experiencia político militar a partir de la resistencia contra la invasión francesa a España en 1808. Fue tal su fama que el pueblo Navarro usó la expresión “irse a Mina” para marcar la necesidad de incorporarse a la lucha armada. Cuatro años sufrió prisión en Paris y Vincennes y ahí tuvo noticias de la campaña por la Independencia de Nueva España encabezada por el dominico Fray Servando Teresa de Mier con quien organizó una expedición que zarpó el 5 de mayo de 1816 recogiendo combatientes en el camino, incluyendo norteamericanos antimonárquicos de Filadelfia y Baltimore, mientras otro barco condujo a Fray Servando para avisar al General Guadalupe Victoria. Contó Mina con el apoyo de distinguidos internacionalistas como el bolivariano Coronel Montilla y el General Petion, Presidente de Haití, primer país que declaró su independencia en América y que ayudó a preparar el último tramo del viaje de los barcos Cleopatra, Neptuno y Congreso Mexicano hasta su arribo a Soto la Marina con 300 combatientes apoyados por grupos guerrilleros como los de Pedro Moreno, el padre José Antonio Torres, Borja y Ortiz. Su captura en el Rancho del Venadito fue celebrada con el nombramiento del Virrey Juan Luis de Apodaca como Conde del Venadito con todo y rancho arrebatado a su propietario Mariano Herrera. Las tropas realistas de Orrantia entraron triunfantes en Silao mostrando al preso Mina engrillado y a la cabeza de Moreno en la punta del hierro de una lanza. El 11 de noviembre, Mina fue fusilado por la espalda por su traición a la corona. Hay que recordarlo cuando empecemos la próxima marcha desde la columna de la Independencia donde está sepultado con otros revolucionarios.

Un siglo después el Plan de San Luis y el lema Sufragio Efectivo, No Reelección, son considerados insuficientes por el Plan de Ayala de Emiliano Zapata, opuesto a las alianzas políticas con los porfiristas y los reformistas. De ahí el llamamiento del General en 1911, desconociendo al mismo gobierno emanado del alzamiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero, al que califica de traidor.

En el Plan de Ayala, firmado por el Gral. Zapata y todos los mandos de la Junta Revolucionaria de Morelos reiteran las causas y los objetivos de su lucha, la defensa de sus principios “hasta vencer o morir”. No se trataba sólo de restituir los terrenos, montes y aguas usurpados a los pueblos, expropiar, con alguna indemnización, a los hacendados y nacionalizar propiedades para beneficio de las víctimas de la lucha, sino también la propuesta para la creación de un nuevo gobierno popular emanado de la Revolución. “Justicia y Ley”, como dicta la consigna final del Plan del Ayala.

En 1915, la Comuna de Morelos abarcaba regiones de Hidalgo y Guanajuato. El impulso de la Ley Agraria incluyó disposiciones administrativas, el impulso de medidas para incentivar y mejorar la producción, la creación de escuelas, la intervención en el comercio y la industria, el manejo de las finanzas públicas, la emisión de moneda, el mejoramiento de las vías de comunicación y programas para mejorar la salud y las condiciones de vida de todos los habitantes de Morelos. El gobierno y la organización política basado en la tradición campesina de las asambleas, hace que en las elecciones nacionales de 1917, Morelos no participe siendo un estado revolucionario independiente. La Comuna de Morelos es considerada como el primer ensayo de poder obrero y campesino en América Latina.

Las luchas y resistencias campesinas continuarán, especialmente después del gobierno cardenista que creará los ejidos a partir de las expropiaciones de latifundios. Después del Gral. Cárdenas prevalecerá la política antiagrarista del Estado mexicano, hasta la reforma al artículo 27 en 1992 que promoverá la destrucción del tejido comunitario facilitando la enajenación y mercantilización de los territorios abriendo paso a la privatización de los bienes colectivos y públicos de las comunidades y ejidos.

Será hasta 1993, con la Ley Agraria Revolucionaria del EZLN, publicada en El Despertador Mexicano queen dieciséis artículos se recupera el sentido zapatista de la lucha por la tierra: expropian tierras ociosas y disponen el reparto entre quienes no la poseen promoviendo las cooperativas, las sociedades campesinas o los colectivos de producción agrícola o ganadera, contra los latifundios y monopolios, con los apoyos agrícolas necesarios para la producción, fomentando la cooperación y la ayuda mutua entre regiones, planteando regulaciones para el comercio justo e incluso, la atención a todos los aspectos indispensables para garantizar una vida digna para los campesinos. También reiteran medidas ecológicas como la preservación de los bosques y la selva, las campañas de reforestación y la propiedad colectiva del pueblo de los manantiales, ríos, lagunas y mares.

El ejemplo zapatista de entonces y de ahora, inspira y alienta resistencias. Ahí está San Salvador Atenco y demás pueblos de la Cuenca del Valle de Texcoco derrotando en dos ocasiones la construcción del aeropuerto; ahí está la resistencia a la termoeléctrica en Huesca con Samir Flores al frente y contra el Plan Integral Morelos y tantos focos más, los mismos necios campesinos que defendieron el Plan de Ayala, que impulsaron la Comuna de Morelos, que se unieron a Rubén Jaramillo, que integraron las guerrillas rurales cuando ya no tenían nada más que perder, que junto con las comunidades y pueblos indígenas han decidido no claudicar y defender lo que es suyo: la tierra, los bosques, los manantiales, las riquezas naturales que respetan y protegen. Aquellos que no quieren otro modo de vida sino el que heredaron y han elegido, que no quieren ser afanadores en los malls, obreros sin derechos laborales en las maquilas, comerciantes de cualquier cosa… sino que su lucha es por la vida digna.

La Constitución de 1917, resultado económico político principal de la Revolución de 1910 iniciada el 20 de noviembre y anticipada dos días por el grupo anarquista de la familia Serdán en Puebla, pretende ser puesta en crisis por diez gobernadores reaccionarios sin más exigencia principal que la autonomía para manejar los dineros que les tocan del presupuesto nacional. La República Federal está en crisis. Bienvenida sea la crisis si da lugar a la revolución necesaria.

Colectivo Híjar

Colectivo cultural y político dedicado a la elaboración de mantas y gestión de acciones por la memoria en México. Participa en actividades y publicaciones sobre la crítica y la memoria históricas y la praxis estética necesaria.

2 Respuestas a “Crisis imperial, vías libertarias”

Dejar una Respuesta

Otras columnas