Tormentas y esperanzas

Tamara San Miguel

Los cercos y el racismo de la 4T

El 27 de abril siempre nos recordará a Bety Cariño, no solo a su asesinato en una emboscada en San Juan Copala en 2010, en la que también murió Jyri Jaakkola, también nos recordará sus pasos, sus risas, su lucha y el incansable trabajo por justicia y libertad al lado de las mujeres y jóvenas mixtecas y triquis.

Ahora, doce años después, las compañeras triquis del MULTI son tratadas como extranjeras en su propia tierra, como personas sin derechos a las que hay que secuestrar y esconder. El modo de tratarlas en el desalojo y en el cerco que se impuso sobre ellas el 25 de abril, refleja un claro desprecio y racismo hacia los pueblos indígenas, hacia las mujeres triquis y hacia sus niños y niñas.

Después de que la llegada de los policías les recordará lo que sintieron cuando fueron desplazadas (Contreras, 2022) y de que la presencia policíaca y el modo de tratarlas les emulara a los grupos paramilitares, las mujeres triquis fueron tratadas “como basura”, como ellas mismas dicen, pues sus pertenencias fueron hechas bolas en camionetas de redilas haciendo que perdieran medicinas, dinero, pertenencias, alimentos, ropa, cobijas, así como artesanías que hacen y venden. En el encapsulamiento, a la policía y a quienes dieron las órdenes de realizar un operativo con esas características no les importó la fuerte lluvia, con todo y la presencia de ancianas, niñas y niños, las trataron y siguen tratando como estorbo, como algo que hay que ocultar, de lo que es necesario deshacerse.

La presencia de las mujeres triquis en la Ciudad de México se debe a que fueron obligadas a dejar su territorio por amenazas de un grupo paramilitar en Tierra Blanca, Copala. El territorio triqui lleva más de medio siglo padeciendo una fuerte violencia originada por pactos de lealtades entre políticos locales y estatales, así como por factores históricos. “El pueblo triqui se ha caracterizado, antes que nada, por su trayectoria histórica de movilización por la defensa de sus derechos y de su identidad, de resistencia contra el dominio racista y la explotación” (París, 2010: 8). El largo conflicto Triqui que ha dejado cientos de muertos siempre ha sido ninguneado por administraciones estatales y federales de todos los partidos. Pero estas “nuevas administraciones” no solo continuaron con esa dinámica sino que están manifestando abiertamente la decisión de ocultar el problema.

Sobre el operativo en la Ciudad de México en sí, hay algunos elementos que es esencial destacar:

– El pretexto, la justificación que se hace del operativo, aparte de ser completamente racista y de denotar desprecio contra quienes formaban parte del plantón, demuestra que a la 4T también se le da inventar excusas y falsos denunciantes para justificar actos represivos, la vieja estrategia “de la llamada anónima” quejándose del plantón fue profundamente racista, pues se basaba en acusaciones relacionadas con la limpieza del lugar y con la falta de cuidado de las y los niños. La reciente versión de que existieron pactos previos (para variar cupulares) en torno a la fecha de retiro del plantón, deja como siempre a las mujeres triquis en medio de acuerdos de los que ellas no son parte.

– La duración del cerco policíaco es completamente aberrante y desproporcional, refleja cuánto interesa a las autoridades capitalinas sacarlas del escaparate urbano evitando que hagan uso de su derecho al libre tránsito. La abierta decisión de cercarlas y mantenerlas dentro del cerco vayan a donde vayan, deja claro que el mensaje es: “Ustedes no son de aquí y no las queremos en las calles”.

– El lugar al que fueron llevadas no era un albergue sino un espacio improvisado para esconderlas y evitar que se mantuvieran en espacios públicos. Por eso ellas decidieron irse demostrando una vez más que son mujeres dignas y con una enorme fuerza para resistir.

Lo que decidió hacer el gobierno de la Ciudad de México y la 4T fue segregarlas, esa es en esencia la respuesta que dieron ante un reclamo de reubicación por desplazamiento de un grupo indígena mexicano. Así que los hechos por sí solos demuestran el tipo de país que quieren, para quiénes están y para quiénes no. Quedó claro que la segregación y el racismo circulan en las entrañas de un Estado “en transformación” que se ha manifestado también en el modo de López Obrador de no mirar a los pueblos indígenas que resisten a sus megaproyectos, en no escuchar reclamos, ni consultar, ni responder ante otro tipo de conflictos y casos en otras comunidades indígenas, y en su discurso desarrollista y paternalista.

Dicen que los Estados tienden a esconder sus crímenes, sus prácticas más viles, para salir ilesos. Éste Estado decidió esconder a las personas a las que pretende borrar haciendo más visible su crimen. Se están haciendo cada vez más evidentes las nuevas formas de contrainsurgencia de la 4T. No es casual que hicieran este cerco estando ahí personas de la Caravana por el Agua y la Vida. No es coincidencia que la represión cada vez esté más focalizada contra los y las defensoras del medio ambiente, de la vida.

El cerco que hasta estos momentos sigue es un fuerte indicativo de una práctica bastante usada en este gobierno, la de ocultar lo que incomoda arriba, ninguneando, descalificando, estigmatizando y criminalizando. La de meter en “albergues” a los inconformes, la de meter en la misma bolsa a unas oponentes que a otras, despreciar a los pueblos y personas que no aceptan migajas y tratar como delincuentes a las necias, dignas y rebeldes mientras que a finas personas como el general Cienfuegos se les trata con respeto y reverencia.

Sigamos atentas a lo que suceda en torno al cerco contra las mujeres triquis y las luchas de todos los pueblos indígenas, y estemos pendientes del llamado del Congreso Nacional Indígena a visitarles como alumnas en escuelitas en sus comunidades (https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2022/04/26/comunicado-de-la-caravana-por-la-vida-y-el-agua/) para compartir el día a día con los pueblos, para aprender de quienes están resistiendo en los hechos al calentamiento global y a la tormenta que cada vez es más dura y preocupante para preguntarnos, como ellas dicen:

¿y tú qué?

Referencias:

– Contreras, A (2022) “Mujeres triquis: desplazadas de su tierra, perseguidas en la Ciudad”, Pie de Página, revisado el 26 de abril de 2022 en: https://piedepagina.mx/mujeres-triquis-desplazadas-de-su-tierra-perseguidas-en-la-ciudad/

– París, D. M (2010) “Prólogo”, en López Bárcenas, F, San Juan Copala: dominación política y resistencia popular, Oaxaca: Pez en el Árbol

CNI (2022) Comunicado de la Caravana por la Vida y el Agua, revisado el 26 de abril de 2022 en: https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2022/04/26/comunicado-de-la-caravana-por-la-vida-y-el-agua/

Tamara San Miguel y Eduardo J. Almeida

Tamara San Miguel y Eduardo J. Almeida tratan de acompañar y tejer caminos entre luchas. Son integrantes del Nodo de Derechos Humanos, del proyecto Etćetera Errante y Adherentes a la Sexta Delcaración de la Selva Lacandona.

2 Respuestas a “Cuando el desarrollo se convirtió en guerra”

  1. Boris Sanchez

    Que onda con el texto, no tiene lógica alguna como salta entre quejas y situaciones que no guardan coherencia, parece más una diatriba que algún tipo de reflexión o crítica que tenga una base.

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