El Vocho Blanco

Eduardo Llerenas y Mary Farquharson

Eliades Ochoa y la rumba africana

Pasión compartida: Eliades Ochoa y KasseMady Diabate interpretan la canción ‘Jarabi’

Durante una gira que organizamos para Eliades Ochoa en Europa en 1996, meses antes de participar en ‘Buena Vista Social Club,’ este gran cantante y guitarrista cubano se encontró frente a un público masivo en el prestigiado Festival de Angouleme, en Francia. Si las caras expectantes de tantos jóvenes extranjeros no fueran un reto suficiente, de repente subió al escenario un músico africano, alto y elegante, con su saxofón en mano. Le pidió a Eliades permiso para tocar junto con él. El guajiro cubano, siempre caballeroso, le dijo al africano que, por supuesto, hermano, que sería un placer. Eliades no sabía nada de este musico. Lejos de su gente, frente a un público prendido y con un ‘invitado’ desconocido, Eliades canceló su miedo, agarró su guitarra y contó… uno, dos, tres…

El saxofonista era Manu Dibango, gran músico de Camerún, que había tocado musica cubana desde su infancia. Antes de volverse un rey del afropop europeo con su clásico ‘Rumba Makossa’, Manu había llenado estadios en África Occidental tocando ‘El manisero’, ‘Quizás, Quizás, Quizás´ y otros temas cubanos que también pertenecen al repertorio de Eliades. Sin ensayo, sin arreglos y sin remedio, Eliades empezó a tocar el primer bolero de la noche. La respuesta de Manu fue un acertado abrazo musical, de mucha hermandad. Eliades guardó su sorpresa y juntos gozaron el viaje musical de aquella noche. Dos días después, grabaron el CD, ‘CubÁfrica´ en los estudios de Mélodie en Paris, (editado en Mexico por Discos Corasón) para que quedara una memoria física de este afortunado encuentro.

En ese momento, el genio de Eliades era un secreto a voces fuera de las calles de Santiago de Cuba y de los antros de México, donde lo había presentado en 1989. Llevé al Cuarteto Patria (Eliades fue el director, pero el grupo todavía no llevaba su nombre) a tocar en el Bar León, en el Salón Los Ángeles, en un festival en Taxco, en la Alameda Central y en el patio de la Prepa Popular 8. El Bar León se llenó de melómanos apasionados de la musica cubana, entre ellos varios músicos que empezaron a reproducir el repertorio de Eliades. En 1994, Mary y yo lanzamos su primer CD, ‘A una coqueta’ en Discos Corason, y así Eliades empezó a conocerse fuera de la isla.

Sin embargo, un público masivo en vivo en Francia fue otro plato para Eliades. En Angouleme estuvo nervioso, aún antes de la aparición del desconocido (para él) músico africano. Dos horas después, con el público de pie y aplaudiendo rítmicamente, Eliades ya supo que una larga historia existe entre África Occidental y Cuba, de la cual Manu Dibango es un personaje importante.

Manu Dibango, creador de la ‘Rumba Makossa’

En las primeras décadas del siglo XX, la Columbia Records y la RCA Victor, invitaban al Septeto Nacional, al Habanero, al Boloña, a grabar en sus estudios de Nueva York y los discos que resultaron de estas sesiones fueron exportados en grandes cantidades a la misma isla de Cuba. Los sobrantes fueron enviados a otros mercados, importantemente a África Occidental, en donde tuvieron un impacto inmediato. En 1928, ´El manisero’, en la voz de Rita Montaner y después con la Havana Casino Orchestra de Don Azpiazú y luego con Antonio Machín, arrasó en gran parte del Oeste y Centro del continente africano, en donde músicos, hartos de tocar los foxtrots, valses y pasos dobles de los colonizadores europeos, escucharon en el son y el bolero cubanos, una música nueva pero extrañamente familiar, como un pariente que regresaba a casa después de una ausencia prolongada.

En las muchas historias de la ida y vuelta de la música, la historia que comparte África Occidental y Cuba es única. Hombres y mujeres fon, yoruba, mandinga, etc., fueron llevados con brutalidad desde la costa de África al ‘Nuevo Mundo.’ En la isla que llamarían Cuba después, en las plantaciones e ingenios, vivían y trabajaban como esclavos, y allí continuaron y recrearon su cultura musical. Esta presencia africana dejó su huella claramente en la música de gran parte de la isla, en la rumba de Matanzas, en el son y el bolero de Santiago, en el changüí de Guantánamo y desde luego en la reinterpretación y creación de las llamadas religiones neoafricanas, como se conoce a la Santería.

De estas músicas cubanas, la que pegó más fuerte en África fue el son. Sin embargo, hubo un problema. La palabra ‘son’ se confunde en inglés con las palabras para ‘hijo’ (son) y ‘sol’ (sun), así que los productores reemplazaron el término ‘son’ con ‘rumba’ para el producto que exportaban, sin importar que la rumba es una musica propia, creada en Cuba en el siglo XIX, con fuertes raíces africanas. Bajo el nombre de rumba, llegó a África el son del Sexteto Habanero, el del Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, de la Orquesta Riverside, de Beny Moré y su Big Band y también de grupos con el toque distintivo de Santiago, el de Miguel Matamoros, Ñico Saquito y Compay Segundo.

Eliades Ochoa y el Cuarteto Patria, Mexico 1989, con Eduardo Llerenas

En 1972, la mejor charanga de Cuba –la Orquesta Aragón- hizo su primera gira a varios países del centro y oeste de África. Sus temas, como ‘El bodeguero’, inspiraron la creación congolesa de la ‘rumba africana’ y el ‘soukous’, géneros que dominaron los gustos africanos durante décadas. Artistas congoleses como ‘El Gran Kalle’ y Franco dominaron los gustos musicales no solo del centro y occidente de África, sino también en el oriente del gran continente. En los años 70, la escena musical de Dakar, la cosmopolita capital de Senegal, fue dominada por la Orquesta Baobab, con sus versiones africanizadas del son cubano. En la siguiente década, el maliense Salif Keita y el congolés Papa Wemba, entre otros artistas, convirtieron sus raíces en el son cubano en un estilo propio de musica africana moderna y así, después de medio siglo, el son cubano se volvió historia en África.

Cuando fuimos a Mali en 2003 para grabar al cantante Kasse Mady Diabate, conocimos al flautista Dramane Koulibaly, que había estudiado música en Cuba. Dramane cargaba siempre, como talismán, su vieja grabación de la Orquesta Aragón. De regreso a la CDMX, hablamos con Alejandro Aura de nuestro viaje y él aceptó la propuesta de presentar a la Orquesta Aragón en el Zócalo, seguido por Kasse Mady Diabate, con Dramane en la flauta transversa. Pedí al director de la orquesta cubana que le diera chance al flautista africano de tocar un número con ellos. Aceptó, pensando que sería una botanita, pero, igual que Eliades Ochoa en Francia, la Orquesta quedó sorprendida por la capacidad africana de dominar su repertorio como músico cubano de primera.

Nick Gold, productor con Ry Cooder y Juan de Marcos González del CD ‘Buena Vista Social Club’ que pronto festejará sus primeros 25 años, conoció por primera vez el son y el bolero cubanos en África. Muchos años después, En 2010, Nick invitó a Eliades Ochoa a grabar un CD junto con unos gigantes de la musica africana: Kasse Mady Diabate con su voz cristalina, Toumani Diabate en la kora, Bassekou Kouyate en el ngoni y Lassana Kouyate en balafón, para solo nombrar los que conocimos personalmente. En el CD, ‘Afrocubismo’, aparece una música nueva, muy cubana y profundamente africana a la vez. En el apasionado ‘Jarabi,’ la sensibilidad santiaguera de Eliades Ochoa acompaña la voz ancestral de Kasse Mady Diabate. Es un momento de climax para la ida y vuelta de la musica africana en Cuba.

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