Memoriando

Colectivo Híjar

Crisis imperial, vías libertarias

Trece colonias de perseguidos creyentes fueron fundadas y acordaron su organización para dar lugar a un avanzado sistema confederado. En 1776 y como disidencia definitiva del reino británico, esto significó la emulación de una tendencia política antimonárquica. En México, significó la organización triunfadora contra el centralismo y su poder presidencial efímero, luego que el primer Presidente de la República federal, mantuvo su seudónimo guerrillero con el que ha quedado registrado en la historia oficial como Guadalupe Victoria. Miembro de la logia masónica con el elocuente nombre de Águila Negra, trabajó con Vicente Guerrero quien lo sucedió en la presidencia, para consolidar el poder político de la modalidad yorquina impulsada por el eficiente procónsul Joel R. Poinsett, para oponerla a la línea escocesa impulsora del dominio europeo.

La dialéctica histórica consolidó la República gracias a la capacidad revolucionaria de los dos guerrilleros independentistas que se valieron del representante yanqui tan voraz, que registró como “poinsettia” a la flor de nochebuena mexicana de origen. Todas las formas de lucha son necesarias para triunfar, pese a morir por traición como Guerrero.

Los Estados Unidos nacen sin nombre. Le darían sus congresistas el apelativo de América con pretensiones imperiales bendecidas por el protestantismo. “América para los americanos” dicen quienes se consideran “el pueblo de dios” y expropian el gentilicio de americanos.

La guerra de exterminio contra los indios pueblos exigió la importación de africanos y caribeños para su esclavización. Nada de democracia tiene esto, según advierte la crisis de muerte de un imperio amenazante de la humanidad entera y del orden planetario.

La incorporación del gobierno de México al Consejo de Seguridad de la ONU, gracias a los sorprendentes votos favorables de 185 países con ninguna negativa abierta a cambio de las nueve abstenciones, significa una grave compromiso histórico. La responsabilidad bianual está marcada por la urgencia de impedir, por ejemplo, la barbarie criminal propuesta por Israel para nombrar Trump al territorio invadido de Cisjordania. Defender la soberanía palestina es tan urgente como exigir el cumplimiento del fin de todos los embargos a Cuba acrecentados en el último año con la flota de guerra en el Caribe y las tropas enviadas a Colombia para atacar a Venezuela. Hay que favorecer la articulación de estas reivindicaciones justas con el poderoso movimiento antirracista, feminista y anticolonial que cambia los nombres de calles y plazas y destruye las estatuas de los esclavistas y genocidas.

Estas determinaciones históricas, explican la saña imperialista contra las revoluciones en Centroamérica, luego del triunfo de la primera insurrección triunfante en América, la de Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua. Acosada por los gobiernos de Estados Unidos, sus comandantes y sus apoyos civiles organizados, fueron incapaces de mantenerse en el poder que tuvieron que ceder al reformismo. La debacle empezó con el operativo de recuperación de bienes de somocistas exiliados, conocido popularmente como La Piñata porque cada quien levantaba lo que podía en la desordenada repartición. La tendencia lumpen, oportunista y violenta propia de toda insurrección, había sido controlada por el gobierno en lucha con la contra apoyada por el gobierno yanque. A la larga, la política errática resultante de la unidad nacional ficticia y por decreto, de las diversas tendencias revolucionarias, dio lugar a nueva dictadura a cargo de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, mediocre poeta ansiosa de poder no sólo cultural. El inexplicable repliegue de los comandantes y la pérdida de su carácter colegiado, apenas ha sido roto por Dora María Téllez, Mónica Baltodano y alguna efímera protesta escrita de Jaime Wheelock, Henry Ruiz y Humberto Ortega, Ernesto Cardenal y un poco el escritor famoso Sergio Ramírez, todo lo cual no logra contener la dictadura y su represión violenta a los jóvenes opositores, gracias a la alianza con empresarios y direcciones católicas. El desastre profundizado por la pandemia significa una tragedia social todavía apoyada por el izquierdismo de coexistencia pacífica.

En El Salvador, la revolución terminó luego del suicidio del Comandante Marcial, Salvador Cayetano Carpio, Comandante en Jefe de las Fuerzas Populares de Liberación inculpado del asesinato de la Comandante Ana María, segunda responsable de las FPL, y apresado en Managua. A la postre, resultó exculpado. Su proyecto de revolución en Centroamérica, contando con las organizaciones político-militares guatemaltecas y los Cinchoneros de Honduras, derivó en procesos electorales con dirigentes corruptos para abrirle paso al poder de las derechas.

Como dijera el Subcomandante Insurgente Marcos ante el cese al fuego unilateral del gobierno de Salinas de Gortari en enero de 1995, “nos preparamos para combatir, no para negociar”. Estructuras de contención revolucionaria como el Grupo Contadora, forzaron los Acuerdos de Chapultepec para dar fin a las revoluciones centroamericanas. La ignominia del excomandante salvadoreño Joaquín Villalobos del Ejército Revolucionario del Pueblo, al entregar su fusil al presidente Salinas ante cámaras y micrófonos de la prensa mercantil, marca la historia, la memoria, el servicio como asesores de dictaduras, de él mismo contratado para perseguir zapatistas, peronistas, tupamaros. De tiempo atrás, la Murillo borró del himno sandinista la frase original de Carlos Mejía Godoy de “luchamos contra el yanque, enemigo de la humanidad. El himno entero fue prohibido y sustituído por una cancioncilla inglesa traducida al español que sonará el 19 de julio en Nicaragua.

Cuba celebrará con su digna soberanía íntegra, un 26 de julio marcado por el ¡Patria o Muerte, Venceremos! acompañado por la frase de Martí: Patria es Humanidad como guía de las Brigadas de Salud Henry Reeves en homenaje al joven de 9 años que salió de Estados Unidos a integrarse al ejército mambí anticolonial en Cuba donde cayó en combate.

La celebración de una derrota, el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, se explica por sus consecuencias revolucionarias: el programa histórico como denuncia de la represión dictatorial conocida por su frase final: “la historia me absolverá”. La defensa de los combatientes adquiere dimensión libertaria por el señalamiento de Martí como autor intelectual de la acción y la posterior proclama de “convertir el revés en victoria”.

Movimientos de reivindicación política y económica, han dado lugar a su articulación con partidos políticos con resultados electorales triunfantes aunque efímeros. Tal ocurrió en Uruguay con un exdirigente tupamaro en la presidencia, en Brasil con los Sin Tierra vinculados al partido troskista, en Venezuela con el General Chávez, constructor de un poder popular poderoso por su arraigo en barrios y comunidades, pero no tanto como para evitar el golpismo y los bloqueos yanquis llevados hasta la amenaza militar desde Colombia. Potencia mundial petrolera, Venezuela burla los bloqueos yanquis, pero no pudo llevar a buen fin el ALBA como alianza de Estados con gobiernos progresistas, ni el banco regional para su desarrollo y otros proyectos antiimperialistas apoyados en su momento por el gobierno progresista de Correa en Ecuador, todo lo cual dejó el paso al golpismo de derecha tan antidemocrático como el gobierno ilegal de Bolivia.

La historia y las relaciones de producción son tan complejas, que exigen la crítica reflexiva dialéctica para construir el presente exigido por el tránsito al antiimperialismo socialista.

Aquí y ahora hay tareas urgentes: el apoyo a las autodefensas comunitarias del ambiente, la búsqueda y encuentro de las y los desaparecidos, el castigo para los culpables de crímenes de Estado, contra la criminalización de víctimas, la exigencia de reparación de daños y el castigo a los culpables. Esta es la justa respuesta a planes como el Cóndor para América plagada de bases militares yanquis y asesores y organizadores del narcotráfico y el tráfico de armas, todo actualizado como persecución de migrantes con acuerdos como los regionalizados para México y Centroamérica. Ni perdón ni olvido, se extiende de Argentina para el mundo, castigo a los asesinos para que nunca se repitan los crímenes de Estado involucrado con el crimen organizado. La construcción de lo común exige apropiarse de las experiencias revolucionarias con capacidad crítica de la actualidad singularmente compleja y dialéctica.

Colectivo Híjar

Colectivo cultural y político dedicado a la elaboración de mantas y gestión de acciones por la memoria en México. Participa en actividades y publicaciones sobre la crítica y la memoria históricas y la praxis estética necesaria.

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