Crónicas de las luces y de los ruidos

Oleg Yasinsky

Un año menos

Desde la desmemoria instalada de arriba, en el mundo predomina el pensamiento mágico. Pero no es una magia de la imaginación o de la conexión con las leyes del universo.  Es una magia negra, producto de la misma brujería del poder que cocina la amnesia y diseca los sueños. Es el arte de no hacernos responsables. Mientras la locomotora de nuestra equivocada civilización cada vez con más velocidad avanza hacia el precipicio, seguimos discutiendo los defectos y las virtudes de uno u otro maquinista y adornamos los vagones con bucólicos cuadros de un mundo que ya no volverá. Los que son un poco más despiertos o aburridos y dicen entender los riesgos del camino esperan un rescate del perdido rebaño humano por parte de dioses, extraterrestres, caudillos u otros seres mitológicos.

El sistema cruel, absurdo y anacrónico que nos domina ya no tiene ningún sustento, menos esta hipnosis colectiva que nos hace creerlo fuerte y todopoderoso. Los bárbaros de ayer que son los tecnócratas de hoy, una mutación humana, que se reproduce y nos gobierna fuera de la cultura y de la historia, lograron instalar en el mundo el reino de lo tangible, lo material, lo ordinario, encerrando nuestros sueños, sentimientos y lo mas profundo y bello del ser humano en un sótano de la fantasía, una palabra que en su idioma es el sinónimo de estupidez. Y por eso los millones de conciencias humanas secuestradas, castradas o enjauladas empiezan a reventar con explosiones de todo tipo de locura, violencia y enfermedades mentales a lo largo y a lo ancho del manicomio planetario. El grotesco y vomitivo personaje de míster Trump no es la causa sino una consecuencia del desequilibrio mental del poder. Este mundo no da para más.  Este es el momento del cambio.

Desde la ingenuidad que bordea la estupidez nos deseamos paz y felicidad para el año que viene, aunque cualquier análisis de las realidades actuales, por  mas básico que sea, de este mundo a punto de estallar, nos hace entender que las guerras y la infelicidad personal y colectiva seguirán creciendo al ritmo acelerado de la descomposición del modelo. Mirando hacia atrás se ve que cada uno de los últimos años en vez de resolver los problemas anteriores, agregamos otros nuevos, siempre cumpliendo y a veces superando los peores  pronósticos. En esta cuenta regresiva ya debe ser antinatural pensar en un año más. En el camino hacia las cuevas de la prehistoria, lo honesto sería hablar cada vez de un año menos.

Desde nuestras diferentes orillas e historias, cada vez somos más los que sentimos eso. Quiero creer que las resistencias son muchas más de las que se imaginan… invisibilizadas por los medios, escondidas tras la cortina de humo de los importantes eventos del poder, incluidos los atentados terroristas y catástrofes naturales, las esperanzas nacen, crecen, caen, se levantan, caminan, se encuentran y se organizan. Se le acaba el tiempo al tiempo. Para no ser derrotados es necesario salir de la lógica del poder, es decir, aplicar justamente los elementos por el despreciados: lo intangible, lo efímero, lo verdadero; estas serán nuestras armas secretas, siempre invisibles para quienes no saben ver. Para que este un año menos no fuera para nosotros, sino para ellos. Un año de la prehistoria menos.

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Oleg Yasinsky

Periodista ucraniano independiente, residente en Chile.

Una Respuesta a “Valentina Tereshkova”

  1. Mariano

    Gracias Oleg por este testimonio y por poner en evidencia estas cosas que, muchas veces, se entremezclan. El confort debe buscarse, está bien vivir de manera razonable, pero cómo evitamos que ese confort nos deshumanice. EN fin, he ahí una buena discusión. Abrazo grande

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