Disonancias

Griselda Sánchez

Pedagogía de la crueldad

Foto tomada de Bruja

Vueltas y más vueltas da este tema en mi cabeza… ¿Será pertinente tocarlo? ¿No es ya suficiente con lo que se menciona en las redes sociales? Miré los encabezados, no quise ver la grabación. Pasaron los días y para entender los comentarios que en torno a éste se vertían, seguí la liga de reproducción. Es el caso de Sonia Amairani, una joven que apuñaló a su ex pareja en las afueras de un motel en Iguala, Guerrero. No sé si a ustedes les pasa, pero cuando miro o leo noticias como estas, por mi estómago se mueven muchas emociones.

Para escribir trato de mirar de lejos, pero no puedo negar verme afectada por este tipo de sucesos, en el fondo eso es lo que me motiva a redactar, intentando poner sobre la mesa cómo los medios de información contribuyen a la violencia de género y qué estructuras se entrecruzan para reforzarla. De esta manera voy a utilizar un concepto, con mucho respeto, para tratar de explicar el manejo mediático de este hecho, ya que ellos son los formadores de la pedagogía de la crueldad, término acuñado por la antropóloga argentina Rita Segato: “todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. Esto supone la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para instalar en su lugar la inercia y esterilidad de la cosa mensurable, vendible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en la actual fase apocalíptica del capital”. Y esa pedagogía de la crueldad, así como el patriarcado nos atraviesa a todos y todas, disculpen que se los diga así, los medios de información y otras estructuras como la iglesia, la escuela, etc, se han encargado de introyectárnoslo.

Este terrible suceso (voy a permitirme calificarlo de esta manera, porque qué otra cosa puede ser si en el fondo se destruyen vidas) se volvió viral por la grabación en celular de una reportera de Iguala que registró más de 18 minutos en el que un joven se encuentra de rodillas sangrando y una mujer lo sostiene entre sus brazos mientras le pide perdón por acuchillarlo, discute con la reportera y con el policía que toma fotos. Los usuarios de redes sociales inmediatamente le colgaron diferentes apelativos denigrantes y la bautizaron como “Lady Cuchillos”. Haciendo la búsqueda de información por el internet, nos damos cuenta de la cobertura machista y violenta que existe, resaltar esto, es uno de los objetivos de esta columna. En los periódicos locales de nota roja los titulares fueron: “La historia detrás del navajeado”, “Noche de pasión que terminó en tragedia”, y una canción muy al estilo del tono de los narcocorridos creada por el Show del Arremedador, un supuesto video blog con 21.273 visualizaciones de esta composición, que en una de las estrofas dice: “Señores y señoras, las mujeres son muy bravas, si le juegas mucho al verga hasta un puñal te clava. A una loca nunca me la contradigas…” ¿Qué nos quiere decir está canción? El mensaje es el siguiente: tu mandato de masculinidad se está tambaleando y para ello es necesaria utilizar la fuerza.

Para este periodismo, su nivel de investigación tiene que ver con hurgar en el Facebook de Amairani para constatar que fueron esposos y mostrar fotos privadas de la reunión de ese día en el motel; la comida, las copas, etc. Publicar datos personales como la dirección de su casa, no respetando la protección de identidad de la chica, colocándola de esta manera en riesgo potencial. Y en el límite, atacar su dignidad mostrando fotos de ella detenida con el rostro en estado de shock. Hacer comentarios misóginos e hipótesis estúpidas como el youtuber El Tamalerito con 93.402 suscriptores, que salió a la calle a hacer entrevistas por demás tendenciosas. Me llama la atención el remate del encabezado del portal del Grupo Fórmula que menciona: “Detrás del hombre apuñalado en Iguala, Guerrero, hay un relato similar al de miles de mexicanos: infidelidad, celos y una hija en común”. ¿Y cómo no va a haber hechos parecidos si ustedes nos los introyectaron? Piensa mi cabeza y mi corazón. Si ustedes los medios con sus telenovelas, nos educaron sentimentalmente, nos dijeron: así se ama con drama, con tragedia. Para Rita Segato ellos son los que “enseñan el ejercicio de la crueldad en los hogares y en la calle”. Y vaya que tienen potencia, un dato: los programas de Radio Fórmula son transmitidos por 100 estaciones en México.

Los comentarios en redes se polarizan; piden “cárcel y todo el rigor de la ley” para Sonia. Cómo se puede pedir eso, si lo que necesita es atención médica, apoyo psicológico, espiritual. Manos que la ayuden a salir de la relación de dependencia y violencia que llevaba con su exesposo. El video es claro, ella balbucea: Mi amor, no te mueras. Y cuando la policía intenta quitarla porque exigía irse en la ambulancia, ella responde: Es mi esposo déjame. Por otro lado, surgen corridos dedicados a esta “hazaña” protagonizada por una mujer, aparte del que mencioné párrafos arriba y que es nombrado como Sonia Navajas, una parodia de Laurita Garza, y titulares cómo: “Mejor un acuchillado que una mujer muerta”. Donde ya me quedé helada, es mirando una imagen con un texto que decía: ¿Quieren igualdad? Acuchillemos a 8 hombres por día. Con este texto no pretendo hacer juicios de valor sobre ellos, Sonia fue puesta en libertad y Erick se encuentra estable de salud. Mi pregunta es: ¿A quién le sirve que nos matemos entre nosotros? ¿A quién le sirve tener una sociedad enferma, con tejidos comunitarios dañados por una guerra, destruyendo vínculos comunitarios y colectivos? ¿A quién le sirve lanzar estos mensajes de ejemplos de relaciones enfermas?

Y aquí es donde mi duda de escribir sobre ello se hacía presente. Cómo vas a decir esto, si lo políticamente correcto es decir que ella procedió en legítima defensa contra su agresor… agresor que ella amaba y que le pidió perdón después de acuchillarlo… ufff. Y es cierto, cuando te encuentras en una relación tóxica, es bien difícil salir de los chantajes emocionales quedando entrampada en el círculo de perdón, violencia, perdón y cayendo en un espiral de violencia. La respuesta de Sonia fue a la violencia que ella vivió, pero también producto de la relación tóxica mantenida por años. Mi propuesta entonces es mirar para otro lado, ¿En dónde se origina esa violencia? No en ella, no en él, se origina en esta sociedad capitalista como parte de la estructura relacional entre hombres y mujeres, y los medios de información son los propagadores. El sistema nos propone consumo de cuerpos, un mercado de afectos, nos propone que nos odiemos, nos propone muerte.

¿Y nosotras, nosotros, qué proponemos? No solamente educar en temas del maltrato, sino en referentes de amores diversos, relaciones sexo-afectivas basadas en el respeto, la solidaridad, el compañerismo, el cuidado. Necesitamos fortalecer nuestros afectos y vínculos sociales, desde los gestos comunitarios, desde las prácticas habituales. E insisto, necesitamos referentes de que es posible tener-tejer otro tipo de relaciones, otras maneras de amarnos, de vincularnos. En este momento histórico de avance de un fascismo en América Latina es básico escucharnos, dialogarnos, cuidarnos en colectividad, de esta manera ser un obstáculo para el capitalismo patriarcal colonizador y extractivista. Porque como reflexiona Rita Segato, si bien el cuerpo de las mujeres es el soporte privilegiado para escribir y emitir este mensaje violento y aleccionador que cuenta con la intensificación de la violencia mediática contra ellas como brazo ideológico de la estrategia de la crueldad, una sociedad necesita de una “pedagogía de la crueldad” para destruir y anular la compasión, la empatía, los vínculos y el arraigo local y comunitario. Es decir todos esos elementos que se convierten en obstáculo en un capitalismo “de rapiña”, que depende de esa pedagogía de la crueldad para aleccionar.

¿Eso piensa mi corazón, qué piensa el suyo?

Griselda Sánchez

Productora radiofónica mixteca, desde hace años realiza talleres para radios comunitarias. Estudió Ciencias de la Comunicación y la Maestría en Desarrollo Rural, ha obtenido diferentes premios en la Bienal Internacional de Radio. De la locura la han salvado la grabación de paisajes sonoros.

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