Montaña adentro

Abel Barrera

“Me declaro policía comunitario: inocente, no delincuente”

Está claro compas, que ninguno de ustedes como supuestos agraviados o como testigos han podido sostener en sus declaraciones que yo los secuestré o que yo haya hecho algo malo. La verdad es que no me conocen. No sé si me vieron alguna vez en la comunitaria. Lo real es que yo jamás les pedí dinero. Nosotros no trabajamos así. Yo sé que eso lo inventó el gobierno, porque piensa que somos como sus policías, que delinquen con la ley y viven de la tranza. Para la comunitaria el dinero no es el que manda. Por eso tenemos una coordinadora y varios consejeros que están bajo las órdenes de la asamblea regional. Son los mismos pueblos los que mandan. Ahí no se permite hacer negocio con la justicia, por eso los indígenas peleamos contra la justicia del gobierno, porque nos discriminan, porque abusan de su poder y nos encierran en la cárcel por ser pobres. Los secuestros que dicen que cometemos los policías comunitarios son pura jalada de ellos. Ahorita les estoy demostrando que no es cierto, que ustedes en verdad no dijeron lo que aquí está escrito. Fue la gente malosa del gobierno los que hicieron estas cochinadas, solo para tenerme encerrado. Al gobierno no le gusta que los pueblos trabajemos derecho, mucho menos permite que le quitemos el negocio que tienen con la delincuencia. A nosotros nos quiere acabar, quiere vernos derrotados en la cárcel y ganas no le faltan para desaparecernos.

Ustedes que estuvieron varios días detenidos en el Paraíso se dieron cuenta cómo trabajamos. Vieron cómo la comunitaria está organizada por los mismos pueblos. Ahí no hay jefes, ni tampoco hay privilegios para los detenidos. A todos se les trata igual. No hay diferencias, porque el que la debe la paga y si uno de los coordinadores o policías no hace bien su trabajo también se va a reeducación. Vieron que tenemos un reglamento que se respeta. Se dieron cuenta que en las asambleas se analizan los casos de los acusados y ahí se escucha a todos, al final la asamblea es la que decide qué hacer con cada uno de los detenidos. Esto es algo que no valora ni reconoce el gobierno. Tampoco la gente que anda metida con la maña. Como pueblos tenemos que hacer este trabajo porque el gobierno de plano no le preocupa la vida ni la seguridad de la gente. A los políticos les vale gorro el sufrimiento de la gente, ellos lo que quieren es tener más dinero y poder, por eso se hacen cómplices de los delincuentes. Varios tienen acuerdos con ellos, sobre todo en tiempos de campaña, que es cuando necesitan dinero. Por eso cuando ocupan algún cargo tienen que pagar los favores que recibieron. A cambio les brinda apoyo con sus mismos policías y hasta hacen negocios juntos. A pesar de que ayudamos a los mismos gobernantes a velar por la seguridad, sin recibir ninguna paga, ellos no solo no agradecen, sino que nos ven como un estorbo. Nos tratan como sus enemigos, sienten que sus intereses están amenazados y teme que lo descubramos en sus movidas chuecas. Por eso no es raro que se pongan en nuestra contra y que en lugar de vernos como aliados, nos da trato de delincuentes. Nos atacan y nos encarcelan porque dicen que somos secuestradores. En cambio a los que asesinan y andan cobrando el pisaje los protege con sus mismos policías.

Por todo esto, me declaro policía comunitario. Me declaro inocente, no delincuente, porque los policías comunitarios no comentemos delitos de secuestro. Detenemos a la gente cuando están dentro de su territorio, pero porque han cometido un delito o una falta dentro de su comunidad. Ustedes dicen que fueron detenidos por la policía comunitaria y reconocen que cometieron alguna falta… y este es el resultado. El gobierno nunca va a poder probar que yo cometí el delito de secuestro. La gente en el pueblo me conoce bien, sabe mi historia como luchador social. Saben dónde nací y donde crecí. Yo me crié en el cerro en medio de la pobreza. Luché mucho para aprender hablar el español y en Ayutla trabajé con las familias de ricos que solo me daban de comer. Me eduqué como todo los niños del campo, trabajando en el cerro, comiendo tortilla fría. Por eso con orgullo digo que yo pertenezco a un pueblo digno, al pueblo de la lluvia. Los que no nos dejamos vencer por los gobiernos de los ricos. Como policía comunitaria, somos parte del pueblo y por lo mismo no somos una organización delictiva. Nos organizamos para defendernos de la inseguridad que ya llegó a nuestras comunidades, por culpa del mismo gobierno que no hace nada por los pueblos.

He estado encerrado desde el primero de diciembre de 2013, a pesar de estos tres años, me he sentido libre porque no cometí ningún delito. Yo sé que algún día mis abogados y nuestra policía comunitaria van a demostrar que soy inocente, que no soy delincuente. Muchos delitos me fabricaron, pero se van a caer porque el gobierno no va a poder sostener esas acusaciones porque fueron fabricadas.

Yo estoy orgulloso de pertenecer a la policía comunitaria. Saliendo de la cárcel continuaré impulsando la organización con la gente. Seguiremos luchando contra la inseguridad y contra el gobierno que es cómplice de la delincuencia y es el causante de todo lo que está pasando en el estado.

Para los compañeros que creen en mí, para las organizaciones sociales, los luchadores sociales, la prensa solidaria, los organismos de derechos humanos que confían en nosotros, quiero decirles que somos inocentes y que vamos a demostrarlo en todo el proceso. Está claro que con las 5 personas que hoy me caree, ninguna sostiene lo que supuestamente declararon. Les pregunté si me conocían y dijeron que no. Si en verdad yo los detuve y dijeron que no. Si les pedí dinero y también dijeron que no. Qué más quieren saber las autoridades? Por qué se empeñan en tenerme encerrado? Por qué usan la ley para someterme? Yo les digo que seguiré al lado del pueblo pase lo que pase. No estoy arrepentido de haber caído en la cárcel, mucho menos me da miedo, porque sé que no hice nada indebido. Muchos políticos, que si son delincuentes son los que deberían de estar en mi lugar, pero son intocables porque gozan de impunidad y son parte de la mafia.

Si mi pueblo me ordena que yo siga dentro de la policía comunitaria, ahí voy a estar, con ellos, siguiendo el ejemplo de los que han entregado todo para que se reconozca y se respete el sistema de la CRAC. La policía comunitaria me ha enseñado a no dejarme vencer por los muros ni las rejas de la cárcel, me dio la fuerza de espíritu para sentirme libre, para no perder el ánimo y encontrar en mi esposa y mis hijos la razón de mi lucha.

*Declaración de Arturo Campos Herrera, en el juzgado de Tlapa el pasado martes 14 de febrero. Consejero regional de la policía comunitaria en la casa de justicia de El Paraíso. Fue recluido por un año 7 meses en el penal del Altiplano. Actualmente se encuentra en la cárcel de Ayutla de los Libres, acusado de 45 secuestros.

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Abel Barrera

Antropólogo mexicano y defensor de los derechos humanos. En 1994 fundó el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan en Guerrero, México. Ha recibido diversos premios por su trabajo en la defensa y promoción de los derechos humanos, de Amnistía Internacional Alemania en 2011, y el premio de derechos humanos 2010 del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos Robert F. Kennedy, entre otros

2 Respuestas a “Adiós Pet, rabia y dolor en el sepelio de Filemón Tacuba, estudiante de Ayotzinapa”

  1. Erika Sebastián

    Me interesó el articulo, quisiera tener contacto con el autor (Abel Barrera) para entablar algunas ideas y propuestas de investigación sobre violencia hacia las mujeres me´phaa de la montaña de Guerrero, con intensión de publicación en la FLACSO-Ecuador, Saludos.

  2. El relato de FLORENTINA tiene cariz de NOVELA DRAMÁTICA, pero ello no lleva a nada, tenés que proponer cambios legales, penar severamente el DELITO DE OMISIÓN DE LEYES, OMISIÓN DE DENUNCIA Y NEGACIÓN DE JUSTICIA para promover un cambio. En Guatemala ONU está accionando, se debe aprovechar esa instancia en otros lugares

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