Rompecabezas

Red de Solidaridad con Chiapas de Rosario-Argentina

¿Copos de nieve en mi piano?

John Cage, compositor, instrumentista, filósofo, músico, poeta y pintor. Creador del piano preparado, al que modificaba su sonido natural al introducirle entre sus cuerdas tornillos, piezas de goma y plásticos. En una entrevista le preguntaron qué más pondría dentro del piano. «Pondría hasta copos de nieve», dijo.

Juan entra al bar en una corrida épica, dejándose caer estrepitosamente en la silla.

-Ya tengo una historia!

-Menos mal, porque estamos al horno.

-El piano que tanto pesaba – anuncia triunfal.

Lo miro respirando profundamente, él saca su libreta de periodista holiwudense y me cuenta:

Corría el año 1976, y la maestra Olga buscaba un piano para sus hijxs, que empezaban a aprender música. Una íntima amiga suya le ofrece uno, que se encontraba en casa de los padres. Alemán, vertical, y fino. Imposible negarse.

Olga muda al susodicho hasta la casa donde vivía junto a sus hijxs y marido. Como sonaba desafinado llamaron al afinador del pueblo, Humberto, un hombre verdaderamente habilidoso que había afinado pianos de todos lados y siempre contaba historias a lxs niñxs. Lo particular de este piano es que era un piano preparado, es decir, que poseía sus modificaciones. Ya dos veces Humberto lo había afinado con solo abrir la tapa superior.”

Intento interrumpir el relato porque el tiempo apremia y necesito desentramar el kit de la cuestión. Mi amigo me frena con la mano sin dejar de relatar.

Tercera vez en el año que tienen que recurrir a Humberto. Llega, abre la tapa superior del piano y ve que está rota una cuerda, procede a abrirlo de abajo. Ve unos paquetes muy raros envueltos en diarios muy amarillentos del Litoral de Santa Fe y escarba con las manos, hasta que empieza a subirlos lentamente

Olga y sus hijos observan la situación sin entender por qué tanta solemnidad, hasta que ven la carga. Una BOMBA. Preparada con mecha, caño y todo. Luego saca otra y otra y otra, hasta que cuentan seis.

Humberto escupe un “hay que informar a la policía”

Olga, que para ese entonces militaba lo intenta convencer:- por favor, esperemos, no sabemos nada de esto. Ud. vio que es la primera vez que se abre esa parte del piano.

Humberto insistía, dejando relucir las secuelas de una dictadura que aplastaba cualquier principio de humanidad:- Pero Ud. vio que se abrió, y… de dónde viene esto?

La hija de Olga se encarga de avisar telefónicamente a su padre:-Papá vení que hay bombas en el piano…

Llega el caballero en cuestión, blanco, cadavérico, pero pronto calma al afinador llamado al amigo abogado, que al rato se presenta.

Le explican la situación y concluye: -Para ir a la jefatura, tenemos que ir todos y explicar qué pasó. Olga: ubicá los chicos con alguna amiga y salimos a la Jefatura.

-Ah, no, dice al afinador, yo no puedo ir porque me espera mi señora y se va a asustar, vayan ustedes.

-No, todos somos responsables de esto. Es el único camino legal. Claro que habría otro camino y entienda bien: el otro, es el silencio absoluto y yo me encargo de hacer las cosas. Ud. se queda acá hasta que yo regrese, no puede salir para nada. -Vos,(le dice al esposo de Olga), te vestís y venís conmigo.

Se reparten las bombas y salen.

Solo quedaba esperar las dos horas más largas del mundo. La casa explotaba de tensión.

En un momento el afinador habla:-Señora, de mi pasillo se llevaron a tres jóvenes y no se supo nada de ellos, no sé qué hacían. Tampoco regresaron.

Ahí, Olga entendió que le estaba sugiriendo que no iba a hablar nada.

Regresan abogado y marido. El abogado dice:- Ya no hay nada, no hay pruebas, todo desapareció y el pacto es el silencio y el olvido. Acá no pasó nada, no nos vimos nunca, no nos conocemos, no se habla más del tema.

Dicho eso, Humberto y el abogado se van, y nadie dijo nunca nada.

A los 4 años, se mudan y devuelven el piano a su dueña. Ella le cuenta que tuvo muchos problemas con su hermano, quien en realidad era el dueño del piano: -Pobres viejos. Nos compraron el piano soñando que seríamos grandes pianistas. Yo ni el “Arroz con Leche” aprendí, y mi hermano no era Chopin tampoco. Y como ya no tenía mucho lugar para ese mamotreto, se lo di a él.

Muchos años después Olga invita a su amiga a tomar un café y le cuenta lo que había pasado. Estaba indignada porque creía que le mentía, porque pertenecían a distintas organizaciones políticas. Decía que el piano siempre estuvo allí, lugar de juego de sus hijos. Al día siguiente llama para disculparse porque recuerda que la señora que limpiaba, siempre le decía al padre:-Ay, cómo pesa este piano. Y recuerda que la mujer de su hermano estuvo presa muchos años, y que él se exilió en Brasil, en una salida de emergencia, dejando su casa abandonada-

Se desafinó otra vez un nuevo piano, y después de tantos años llamó a Humberto. No contestaba. Averiguó. Humberto había muerto y con él se fue el secreto.”

Juan me mira con cara de nutria triunfante después de un baño en el río.

Manoteo su libreta donde está la historia. Es buena.

Red de Solidaridad con Chiapas de Rosario-Argentina

Intentamos compartir con los zapatistas ese camino de dignidad y esperanza, a través de las Brigadas Civiles de Observación, testimoniando las violaciones a sus derechos y difundiendo su lucha desde nuestros territorios. Buscamos una nueva forma de hacer política y caminos de encuentro.

Imagen: Mural a cargo de China del Río, Rosario 2019

Una Respuesta a “Si hablamos de autonomía…”

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