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La construcción del Nuevo Aeropuerto pone en riesgo el abastecimiento de agua para la Ciudad de México

Eliana Gilet

atenco aviones

La construcción de un nuevo aeropuerto para la ciudad de México, y su resistencia, tienen más de 15 años anunciados, pero el proyecto actual tomó forma en Setiembre de 2015, cuando fue presentado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
A pesar de tratarse de uno de los mayores megaproyectos que ha tenido que estudiar, su trámite fue expedito: a fines de año, cuando la gente piensa más en la familia y las vacaciones que en los cambios en su entorno inmediato, el Manifiesto de Impacto Ambiental fue aprobado por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la mencionada Secretaría.

“El proyecto debió ser rechazado por la DGIRA debido a que existen mucha incertidumbre sobre el mismo,  que surgen de la omisión deliberada de proporcionar información y que no permiten una evaluación correcta del posible impacto ambiental de la obra.”  Tal fue el análisis que hizo al proyecto la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, una vez que pudieron hacerse con él.

El grupo llega 5 años en el análisis de megaproyectos, con el propósito de generar información independiente, o que esté lo menos viciada posible para que se genere un verdadero debate en torno a los proyectos que deberían o no instalarse.

“Nuestra visión es funcionar como un contrapeso a la información oficial, buscar y señalar las deficiencias en los procesos de aprobación de los mega-proyectos, sobre todo en ellos, ya que por lo general siempre traen aparejados conflictos de intereses. Nuestro propósito es generar información independiente, que en muchos casos, le ha servido a los pueblos para fortalecer sus demandas o amparos” Para tener más argumentos a la hora de enfrentarse a los procesos jurídicos, o también para la denuncia pública. Fernando Córdova Tapia, es un joven biólogo, coordinador del grupo, quien conversó con Desinformémonos al respecto de la tarea y puntualmente, de los peligros que implica la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
“Hace 5 años que trabajamos analizando megaproyectos. En otros casos, en la audiencia pública prevista en la ley, hay chance de generar discusión, pero la intención de este proyecto era su rápida aprobación y así fue.”

Al respecto, desde el Observatorio Regional Ciudadano de Desarrollo Sustentable de Texcoco indicaron que para el proyecto del Aeropuerto lo que hubo fue una “parodia de consulta pública en el municipio de Ecatepec y hasta el momento no ha habido ninguna reunión pública en los municipios directamente afectados, territorialmente hablando, como es el caso de Texcoco y Atenco.”

De todas formas, los procesos previstos son sumamente desgastantes para quien quiera participar en ellos. Está previsto que una vez presentados los proyectos para ser estudiados por la SEMARNAT, la sociedad civil cuenta con 20 días hábiles para analizarlo y estar listo para participar, de forma informada, de la consulta pública.

El proyecto.

La consultora encargada de elaborar y redactar el Manifiesto de Impacto Ambiental para el gobierno mexicano se llama “Especialistas en Desarrollo Ambiental S.A. de C.V” y uno de sus socios fundadores es Rodolfo Lacy Tamayo, quien actualmente se desempeña como Subsecretario de Planeación y Política Ambiental de ¿dónde? La SEMARNAT.
“Hemos encontrado a esta empresa en otros proyectos controversiales, como en el Parque Eólica Sur, de Juchitán, Oaxaca”
A pesar de que la participación en ambos lados del mostrador de uno de Lacy Tamayo, ese conflicto de origen no es eso lo peor del informe ambiental con que fue aprobada la construcción del proyectado aeropuerto nuevo, sino que “no es objetivo ni técnicamente robusto”
Relatan desde el equipo de científicos que una vez que la SEMARNAT publicó la aprobación del proyecto elaborado, en tiempo express, sin ningún tipo de discusión al respecto, ellos se trazaron una guía de trabajo, cuyo principal punto implicaba estudiar si la aprobación de la Semarnar era legal o no.
“Se requiere un doble análisis. Por un lado, para saber si la información presentada en el estudio es confiable, si fue recogida siguiendo criterios internacionales y de ordenamiento territorial del lugar y por otro, que tan viables son las medidas de mitigación del impacto que va a causar la obra en los territorios afectados”
Es decir, por un lado, chequear que los datos presentados fueses fieles, certeros y no falsos; y por otro, si se declaran las afectaciones o se dejan cosas de lado.
Sí encontraron deficiencias, algunas muy graves, en el estudio con el que se proyectó el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Violación de normas anteriores de ordenamiento territorial, grandes huecos de información, como cheques en blanco que se definan durante la construcción, como un gran cheque en blanco. ¿Es común esta desidia de la SEMARNAT para aprobar cualquier megaproyecto? “Nos encontramos estos problemas cuando el promotor es el mismo gobierno. Si es un particular, depende. Pero nunca la hemos visto comportarse como se comportó con este proyecto.”

Las deficiencias.

Uno. La construcción del aeropuerto viola el ordenamiento territorial de Texcoco. Más precisamente viola el Plan Regional de Desarrollo Urbano del Valle Cuautitlán – Texcoco y el Plan Municipal de desarrollo urbano de Texcoco.
Según el Plan Municipal, la zona del Vaso del Ex Lago de Texcoco corresponde a un área no urbanizable y se considera como Área Natural Protegida, porque es una de las zonas de más valor ambiental del municipio. Para eso, el plan establece un “estricto control del crecimiento urbano, así como la promoción y el impulso a las actividades agrícolas, desalentando los asentamientos humanos”
“Al revisar la resolución de la SEMARNAT, encontramos que la división encargada del estudio no había puesto ningún reparo ante esta violación, que no había ningún inconveniente con la ubicación del proyectado aeropuerto, cuando violar los planes de ordenamiento territorial es completamente ilegal, y como se ve, los planes de ordenamiento prohíben explícitamente que se siga acercentando la densidad de la población en el Vaso del Lago de Texcoco”
Según alertan los científicos, estos planes están en proceso de “actualización”, lo que muy probablemente implique, aunque no lo saben con certeza porque no han accedido a los nuevos planes presentados por las autoridades del estado de México y del municipio de Texcoco, una modificación a la prohibición para que ya no entre en conflicto con el aeropuerto.
“Es otro frente que se abre y sería conveniente tener acceso al borrador que está armándose y que se tiene que pasar por la consulta pública. Hasta entonces no podemos afirmar la intención que esta detrás de esta modificación, pero sí intuirla”

Dos. Además de construír las pistas y la terminal aérea, planean contruir el Aerotrópolis, una nueva ciudad asociada al Aeropuerto, sobre la que no se tiene más detalle. “Cuando la SEMARNAT acepta el proyecto, lo hace incluyendo estos 3 componentes, que ni siquiera sabemos cómo va a ser. Es una de las preocupaciones principales, es un cheque en blanco.”
El Manifiesto de Impacto Ambiental, a la hora de describir los impactos que tendrá la nueva construcción, no incluye siquiera el tamaño que el Aerotrópolis tendrá, pero los científicos calculan que serán 3,7 millones de metros cuadrados de pura ciudad nueva, en una zona que, como dice el Plan de Ordenamiento de más arriba, ya no aguanta más gente.
“Lo que proyectan es una pequeña ciudad asociada al aeropuerto, para que el viajero no deba salir, que tenga hoteles, centros de convenciones y que el acercamiento con el país sea hasta ahí. Es la parte más grande del proyecto del nuevo aeropuerto y apenas se menciona de qué se trata.”
Según los científicos, este mecanismo es el síntoma que revela el mecanismo: lo que se intenta desde arriba es ocultar los impactos que pueda haber, simplemente no mencionarlos, como chiflando para arriba, a ver si pasan.
“El Nuevo Aeropuerto se ha promocionado como una cosntrucción que no va a gastar casi agua, que va a ser súper sustentable, pero ¿cuánta agua requerirá esa Aerotrópolis? Hicimos una estimación de acuerdo a los pocos datos que se tiene y calculamos que serían unos 23 millones de metros cúbicos por año sólo para esa ciudad”

El Aeropuerto y la ciudad conexa estarán conectados a la red municipal de agua, de la “superexplotada” zona de Texcoco, por lo que la prioridad del uso del agua potable, apuntan los científicos, va a ser la Aerotrópolis y no los pueblos de la zona, que ya sufren la escasez.

Tres. La mayor parte de las medidas de compensación planteadas no explicitan cómo se van a llevar a cabo o son simplemente, descabelladas.
Es el caso, por ejemplo, de la generación de nuevos cuerpos de agua. Como “mitigación” de secar el Lago de Texcoco, el gobierno plantea que creará “nuevos cuerpos de agua” de los cuales no especifica la profundidad, ni las dimensiones ni nada. “La SEMARNAT acepta esto sin información técnica, sin rigor científico alguno que certifique que lo que se propone, se va a lograr. Creemos que pasa lo mismo con la Aerotrópolis mencionada anteriormente, si no te comprometes a nada, no hay nada que revisar a ver si se cumplió.” No hay nada sobre lo que rendir cuentas, pues.
La otra medida de compensación es la siembra de 260 mil árboles de cedro salado, una especie invasora, que es una de las principales amenazas a la flora y la fauna del país. “En todas partes estamos peleando contra la invasión de esta especia y aquí se propone como la medida mágica que va a compensar los daños causados por la construcción del aeropuerto sobre la única esperanza que tiene la ciudad de México de tener agua en un futuro” explicó el biólogo Cordova a Desinformémonos.
“Aparte, son árboles de hoja muy inflamable, que estando en tal gran extensión, es muy probable que termine incendiándose. Estos árboles son plaga porque terminan haciendo que ninguna especie pueda vivir en esas condiciones, que no tengan acceso al agua. Es una plaga que no permite que crezca nada más allá que ellos mismos.”
Explicó que este tipo de árbol sala el manto acuífero y que con las lluvias y la propia caída de las hojas, que se sedimentan en el suelo, esa sal puede llegar a infiltrarse al acuífero que tiene debajo. Eso o las raíces profundas que les crecen.
“Lo que están tratando de hacer es cambiar un lago por un bosque. Desde un punto de vista científico es la peor decisión. No deberíamos siquiera intentarlo. El Vaso del Lago de Texcoco es la esperanza de tener agua en un futuro no muy lejano, ¿y encima le vas a poner una plancha de concreto, pistas, una ciudad y áreas libres sembradas con una especie que es plaga?”

Cuatro. La zona de Texcoco es la parte de la ciudad y el estado de México que más rápido se hunde, entre 30 y 40 centrímetros al año, es por lo tanto, de las que tienen más riesgo de inundarse, ya que el agua se deposita en la zonas más bajas, siempre.
Cordova relata que desde la década del 70, la única esperanza para que la ciudad de México volviera a tener su vocación original de lago, era solucionar el problema de la recarga de los mantos acuíferos. También, como forma de paliar la crisis de acceso al agua patoble, que ya entonces era latente.
“Se había planeado recuperar el Vaso de Texcoco como el lago que facilitaría la infiltración de la zona y operaría como amortiguador de inundaciones. Las zonas de los mantos que han sido sobreexplotadas son dónde las construcciones se hunden más a prisa.”

A pesar de haber tenido todos estos graves problemas a la vista, que indican que la obra no es apta ni deseable en ese lugar (o en cualquiera podrían decir los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, principal resistencia al megaproyecto) la Secretaría de Medio Ambiente dio luz verde al proyecto con todos sus huecos.
Sin embargo, hasta el momento, las obras no han avanzado más allá de la nivelación del terreno y los recortes presupuestales que tuvo la obra en 2015, estimados en un 70 por ciento del presupuesto que se le había destinado originalmente.

“La versión oficial del gobierno sostiene que el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México va a ser sustentable, que va a reciclar el agua, pero lo cierto es que se han dedicado a no analizar el impacto real que va a tener la obra, tratando de desviar la atención de lo importante a lo superficial. No declarar impactos para no tener que cumplir con las compensaciones. Este proyecto es un dolor de cabeza por donde lo miren.”

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