Deseos de libertad para Mumia Abu-Jamal en su cumpleaños 57

Amig@s de Mumia México

Acto por la liberación de Mumia en México

Mumia Abu-Jamal no llegó al corredor de la muerte del estado de Pensilvania por haber asesinado al policía Daniel Faulkner en Filadelfia el 9 de diciembre de 1981. Fue condenado a morir por ser activista con un compromiso social que ha sido constante y que se ha expresado en varias formas. Por eso se reconoce como preso político por cientos de miles de personas del mundo.

Mumia empezó su activismo en el Movimiento de Liberación Negra en 1967 al participar en un movimiento estudiantil que exigía un programa de estudios negros, mejores condiciones en las escuelas y un nuevo nombre para su escuela: Malcolm X. En 1968 fue golpeado duramente por participar en una protesta contra el notorio representante de la supremacía blanco y candidato presidencial: George Wallace. Ese año Mumia se unió al Partido Pantera Negra, odiado y perseguido por el gobierno de Estados Unidos básicamente por amar a su pueblo, implementado programas comunitarios de desayunos para niños, clínicas y escuelas y, más que nada, por insistir en su derecho a la autodefensa ante el tremendo problema de la brutalidad policial en las comunidades negras . Al ser reportero para el periódico semanal The Black Panther, Mumia Abu-Jamal aprendió el periodismo desde abajo y contra el poder.

En los años ’70 Mumia se volvió un aclamado periodista de la radio y Presidente de la Asociación de Periodistas Negros en Filadelfia. El salía en su bicicleta diariamente a investigar qué estaba pasando en las comunidades negras y pobres; uno de sus temas constantes era la omnipresente brutalidad policial. También hizo entrevistas con artistas famosos como Bob Marley y también con gente desconocida. Ganó la reputación de ser “la voz de los sin voz”.

Entre sus entrevistados estaban unos activistas que ganaron su respeto y su empatía ––los hombres y las mujeres de la organización MOVE, odiada y perseguida por el gobierno de la ciudad de Filadelfia por querer vivir en paz con la naturaleza; por actuar contra empresas como DuPont y Dow Chemical; por defender a los presos políticos; por defender los derechos de los animales; por ejercer su derecho a la autodefensa y por no aceptar la autoridad de ningún policía, ningún político, ningún gobernante, ningún fiscal, ningún juez.

Mumia fue baleado, golpeado, pateado, detenido y acusado del asesinato del policía Faulkner en 1981. En su libro La incriminación de Mumia Abu-Jamal, el escritor J. Patrick O’Connor detalla la manera en que dos policías que lo habían vigilado durante 15 años empezaron a fabricar pruebas en su contra. Se trataba del Inspector Alfonso Giordano, quien se encontró en la escena del crimen solo minutos después de la muerte de Faulkner, y su superior, George Fencl. El corrupto Giordano reclutó a Cynthia White y a Robert Chobert como testigos de cargo y tomó los primeros pasos en armar el caso contra Mumia.

El racismo e injusticia del juicio de Mumia Abu-Jamal ha sido ampliamente documentado por grupos como Amnistía Internacional, que en febrero del 2000 llamó a un nuevo juicio en un extenso informe publicado titulado Mumia Abu-Jamal: Una vida en juego. Entre las muchas injusticias que han provocado indignación en el mundo son el racismo del juez Sabo, los testigos sobornados, la confesión fabricada, las pruebas balísticas manipuladas, el racismo en la selección del jurado, y la evidencia importante ocultada al jurado, como la presencia en la escena de Kenneth Freeman, el probable asesino de Faulkner, y las fotos de Pedro Polakoff que demuestran que los testigos de cargo mintieron.

La mayoría de injusticias en el largo proceso de Mumia son sistémicas, especialmente en los casos de negros, latinos y blancos pobres que son la materia prima para el gigantesco sistema carcelario industrial estadounidense.

Pero en el caso de Mumia, su historia de activismo explica el encono de la Orden Fraternal de Policía –el grupo que ha encabezado la campaña para su ejecución–, de la fiscalía y de los políticos que han construido sus carreras sobre su “dureza contra el crimen” y la persecución de Mumia Jamal en particular.

Cabe señalar que Mumia fue detenido en medio de la histeria que alimentaba una verdadera guerra urbana del gobierno contra MOVE a finales de los ’70 y principios de los ‘80, y en más de un noticiero se reportó que la persona detenida por el asesinato de Faulkner era integrante de MOVE. Durante su juicio, que apenas duró 15 días en junio de 1982, el juez Sabo le negó a Mumia su derecho de conducir su propia defensa con la ayuda del fundador de MOVE, John África, quien acababa de lograr un asombro veredicto de inocencia en su propio caso en mayo de 1981. Además, la membrecía de Mumia en los Panteras Negras fue utilizada en su juicio para imponer la sentencia de muerte el 3 de julio de 1982. Aunque el neo-nazi David Dawson había ganado un nuevo juicio debido a una referencia prejudicial a su membrecía en la Nación Aryana durante su proceso, este remedio ha sido constantemente rechazado por las cortes en el caso de Mumia.

Increíblemente, desde el aislamiento de su pequeña jaula de acero en el corredor de la muerte del estado de Pensilvania, privado del más mínimo contacto físico con sus seres queridos durante décadas, sujeto a humillaciones y crueldades diariamente, Mumia Abu-Jamal mantiene una presencia en muchas e importantes luchas sociales a través de sus mensajes, entrevistas, ensayos y cada uno de sus seis libros escritos desde 1995. La voz que las autoridades han querido silenciar ahora se escucha en todos los continentes del mundo.

Ahora su vida está en más peligro que nunca debido a dos recientes dictámenes de la Suprema Corte de Estados Unidos y la amenaza de una próxima decisión adversa de un tribunal inferior.
––El 6 de abril de 2009, la Suprema Corte se negó a escuchar la apelación de Mumia, para ganar un nuevo juicio y establecer su inocencia. Debido a la presión pública en el mundo, el juez federal William Yohn había revocado la sentencia de muerte en el 2001 pero avaló el veredicto de culpabilidad. Dictaminó que la fiscalía de Filadelfia no podría matar a Mumia sin celebrar una audiencia para determinar la sentencia. El 27 de marzo de 2008 el Tribunal Federal de Apelaciones del Tercer Circuito rompió sus propias reglas para negarle a Mumia un nuevo juicio, pero avaló el dictamen del juez Yohn con respecto a la pena de muerte. El Tribunal rechazó los argumentos de Mumia con respecto al racismo en la selección del jurado y dijo que Mumia tenía la obligación de comprobar la composición racial del grupo de candidatos al jurado, algo no requerido en ningún otro caso. Esta práctica de establecer un nuevo estándar para Mumia, la cual ha sido muy común en todos sus procesos, se conoce como “la excepción Mumia” o “la ley Mumia”. Sólo el juez Ambro discrepó sobre la cuestión “Batson”, diciendo que la corte debería aplicar el mismo estándar en el caso de Mumia que se había aplicado en muchos otros casos.

En un segundo golpe, el 19 de enero de 2010, la Suprema Corte anuló la revocación de la pena de muerte por el juez William Yohn en diciembre de 2001. Yohn había citado el caso Mills v. Maryland de 1988, diciendo que las instrucciones al jurado del juez Sabo eran confusas. Dictaminó que si la Fiscalía de Filadelfia quería reimponer la pena de muerte, tendría que celebrar una nueva audiencia ante un jurado sobre la sentencia (la cual sólo podría ser cadena perpetua o muerte). En su reciente decisión, la Suprema Corte no ordenó una ejecución inmediata, sino mandó el caso de nuevo al Tercer Circuito para “revisar” su decisión de 2008 a la luz de su decisión una semana antes en el caso Smith v Spisak. Aunque hay importantes diferencias entre el caso del neo-nazi Frank Spisak y el caso de Mumia, cabe señalar que en el caso Spisak, la Suprema Corte reimpuso la pena de muerte que había sido revocada por los mismos motivos jurídicos (el caso Mills) citados en el caso de Mumia.

El 9 de noviembre de 2010 el Tercer Circuito escuchó argumentos de los dos lados sobre la pena de muerte. El Tercer Circuito podría permitir que la Fiscalía de Filadelfia ejecute a Mumia Abu-Jamal sin audiencia alguna aunque tiene la opción de defender su respaldo de la revocación de la pena de muerte y de requerir una audiencia para determinar la sentencia.

Aunque el panorama en las cortes se ve fatal y las autoridades en Estados Unidos quieren hacernos pensar que no hay remedio —que Mumia va a morir pronto o pudrirse en la cárcel durante el resto de su vida–– hay miles de personas en el mundo que no aceptamos estas opciones y seguimos exigiendo su libertad.

Ahora Mumia ha despedido al abogado Robert Bryan y queda con el excelente equipo legal de Cristina Swarns y Judith Ritter. Las abogadas han mencionado varias posibles avenidas de apelación incluyendo los puntos ignorados en la apelación ante el juez Sabo y los puntos no argumentados en la audiencia del 2007.

Otro punto positivo es el nuevo documental, Justice on Trial (La justicia a prueba) producido por la profesora Johanna Fernández y Big Noise Films. Estaremos estrenándolo en México en varios lugares a partir del cumpleaños de Mumia el 24 de abril. Este documental explora los hechos del caso y contrarresta los efectos perjudiciales del reciente documental Barrel of a Gun (El cañón del fusil) que criminaliza a Mumia y a su lucha.

Y tal vez lo más positivo no tiene nada que ver directamente con el caso, sino con una nueva ola de rebelión y resistencia en el mundo. Una y otra vez Mumia Abu-Jamal, igual que muchos otros presos políticos, ha enfatizado que lo que más hace falta para sacar a nuestros presos de las cárceles es la construcción de fuertes movimientos sociales.

Publicado el 01 de Abril de 2011

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