Europa de Abajo

Alexander Gorski

Una vida por la que vale la pena morir

El 7 de noviembre del año pasado la política de origen kurdo Leyla Güven dejó de ingerir alimentos. En este momento la diputada del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) se encontraba en la cárcel de Amed en la ciudad Diyarbakir. Fue encarcelada por el régimen autoritario del presidente turco Recep Tayyip Erdogan por su activismo a favor de los derechos del pueblo kurdo. Comenzó una huelga de hambre para mostrar su posición ante la represión masiva en contra del movimiento kurdo y de las fuerzas democráticas por parte del gobierno de Turquía.

Particularmente con su acción, Leyla Güven buscó romper el silencio sobre la situación del dirigente principal del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, que fue detenido por el gobierno turco en 1999 y que desde entonces vive bajo circunstancias inhumanas en la cárcel de la isla Imrali. Durante once años fue el único preso encarcelado en esta instalción, resguardada por más de mil soldados turcos. La última visita de sus abogados fue el 27 de julio del 2011. Para el movimiento kurdo es muy claro: sin Öcallan no hay una manera de buscar una solución pacífica para el conflicto en el  Medio Oriente.

Y la violencia ha aumentado drásticamente en los últimos años. El movimiento kurdo se ha encontrado entre la represión por Turquía, la lucha heróica en contra del Estado Islámico y la politíca de criminalización de sus activistas en gran parte del mundo. Esta situación difícil se manifiesta en la persona de Öcallan, uno de los fundadores del PKK, que se encuentra de nuevo en confinamiento solitario desde el fracaso del diálogo por la paz con el gobierno turco en el 2015. En los primeros años de su reclusión, Öcalan desarrolló una nueva orientación política para el PKK y sus organizaciones aliadas bajo el nombre del confederalismo democrático. En vez de crear otro Estado, el movimiento kurdo ahora busca autonomía y un autogobierno, organizado por las comunidades para dar paso a una sociedad auténticamente antiestatal, antipatriarcal y anticapitalista. En plena guerra en Siria, se dan los primeros pasos para implementar estas ideas en la realidad del proyecto revolucionario de Rojava.

Por eso, Leyla Güven está dispuesta a dar su cuerpo como última opción de resistencia. La mujer de 54 años ha dedicado su vida a la lucha política y fue elegida como diputada para el parlamento turco en las elecciones del 24 de junio del 2018, aunque ya había sido encarcelada en enero del mismo año.

El 25 de enero del 2019, Leyla Güven fue puesta en libertad condicional por su condición médica crítica. No obstante, decidió seguir con su huelga de hambre. “La isolación [de Abdullah Öcalan] es un crímen de lesa humanidad. Hemos intentado termianr con esto de muchas maneras, pero todas ellas sin éxito. Si esa lucha en contra del estado fascista requiere sacrificos, yo como mujer kurda estoy dispuesta a hacer estos sacrificios,” dijo desde su casa.

Su ejemplo inspiró a mucha más gente. En el momento actual, un total de 7 mil presas y presos políticos en las cárceles de Turquía se encuentran en huelga de hambre. Además se unieron activistas a la misma acción en ciudades como Londres, Estrasburgo, Viena, Toronto y Berlín.

En esta última, hay cuatro personas kurdas en huelga de hambre indefinida y seis activistas más de origen alemán se unieron a la acción durante tres días. “Pero queremos ir más allá de la solidaridad. El objetivo de nuestros colectivos y grupos es tomar la causa kurda como nuestra. La revolución de Rojava nos concierne a todas y todos. También queremos crear organización revolucionaria en Alemania y enfrentar con mayor eficiencia al sistema capitalista,“ dicen dos de ellas, para quienes, la autoorganización, la democracia de base y la liberación de la mujer son las claves para procesos revolucionarios en cualquier lado del mundo. “La revolución de Rojava demuestra que no ha llegado el fin de la historia. Todavía hay esperanza.”   

Hasta ahora, no se ha logrado romper el silencio que prevalece a nivel internacional sobre la causa kurda. Pero su ejemplo es una inspiración para cualquier persona luchando por la libertad y en contra del sistema capitalista. Ahora nos toca a todas y todos llevar sus palabras e ideas a nuestros latitudes. Porque al final nuestros sueños son los mismos. Como lo dijo Leyla Güven: “La realidad de una vida por la que vale la pena morir, me da aire para respirar.”

Alexander Gorski

Alexander Gorski es abogado, activista y periodista independiente. Vive en Berlín y en esta columna escribe sobre movimientos sociales y autónomos en Europa.

2 Respuestas a “Otoño de Solidaridad”

  1. ¡Fui, soy y seré¡ es en suma máxima el sello indeleble y el gran legado que nos entrega Rosa Luxemburgo a todos los ciudadanos del mundo. Aunque su voz, vida y obra fue silenciada por los más diversos sistemas políticos, hoy en día se alza como luz esperanzadora en un mundo en crisis. Y al cumplirse el Primer Centenario de su execrable y vil asesinato, su Bandera de lucha continuara en lo alto de la cúspide, porque Rosa Luxemburgo como Mujer es ejemplo de vida y sigue brillando como el sol con Honor y Dignidad. Loor y Gloria a Rosa Luxemburgo.

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