Europa de Abajo

Alexander Gorski

Ayuda roja en tiempos de represión

“La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa,” escribió Carlos Marx en su obra El 18 de brumario de Luis Bonaparte. Aunque esta frase se ha convirtido en una obviedad citada en demasiadas ocasiones, la realidad frecuentemente afirma el enunciado del teórico revolucionario alemán.

Un ejemplo acutal son las especulaciones sobre los planes del secretario interior de Alemania, Horst Seehofer, de prohibir la organización política Rote Hilfe (Ayuda roja), que se dieron debido a una nota publicada por la revista alemana Focus en noviembre del año pasado. Según las investigaciones presentadas en el artículo, Seehofer está convencido de que hay suficiente evidencia para por fin terminar con las actividades de solidaridad de la Rote Hilfe, que por décadas ha sido objeto de vigilancia por el servicio secreto alemán.

Fundada en 1975, se dedica al apoyo de presos políticos y personas criminalizadas por el estado alemán. En sus estatutos el grupo define el término político como “defender los objetivos del movimiento obrero, la solidaridad internacional, la lucha antifascista, antisexista, antirascista, democrática y sindical, así como la lucha en contra del antisemitismo, el militarismo y la guerra.”

En concreto, la Rote Hilfe organiza abogados para personas acusadas de un delito político, lleva a cabo campañas solidarias, recauda fondos para movimientos de izquierda y hace trabajo de publicidad para informar a la sociedad sobre medidas represivas en contra de movimientos sociales. No es de sorprenderse que esto incomode al gobierno alemán y que Horst Seehofer como representante de la derecha reaccionaria quiera prohibirla.

Para regresar a la frase de Marx: no sería la primera vez. La Rote Hilfe de hoy se pone en la tradición de la Rote Hilfe Deutschlands (Ayuda roja de Alemania), que fue fundada en 1924 y era cercana al Partido Comunista de Alemania (KPD). En su momento más poderoso el grupo tenía 530 mil miembros, que llevaron a cabo una multitud de actividades solidarias en contra de la represión antiizquierdista durante la República de Weimar. Cuando los nacionalsocialistas llegaron al poder en 1933, la organización fue prohibida y muchos de sus miembros fueron torturados y asesinados en los campos de concentración. Aún así, había militantes que organizaban ayuda solidaria entre los perseguidos por el régimen nazi y apoyaban a miles de activistas izquierdistas a exiliarse en otros países.

La intención de Seehofer al repetir esta historia triste y vergonzosa demuestra el estado actual de los gobiernos europeos. Mientras la extrema derecha ha podido florecer en la úlitma década con el consentimiento tácito de las élites, grupos anticapitalistas son percibidos como un peligro grave para la orden neoliberal. Otra vez las clases dominantes optan por una alianza con fuerzas autoritarias y nacionalistas para preservar el estatus quo de las estructuras de poder, mientras oprimen a los movimientos que se oponen a la destrucción causada por el capitalismo salvaje.

Sin embargo hay esperanza, aunque sea poca. Depués de la publicación de la nota sobre los planes de Seehofer, casi mil personas se han unido a la Rote Hilfe, que ahora cuenta con más de diez mil militantes. Además de eso, una gran multitud de organizaciones radicales, socialdemócratas y liberales se han opuesto públicamente a la prohibición de la Rote Hilfe.

Es cierto que en este caso la historia occure dos veces. Pero en ningún lugar está escrito que la solidaridad no puede ganar esta vez.

Alexander Gorski

Alexander Gorski es abogado, activista y periodista independiente. Vive en Berlín y en esta columna escribe sobre movimientos sociales y autónomos en Europa.

Una Respuesta a “Otoño de Solidaridad”

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