Voz en movimiento

Fabrizio Lorusso

Ni una más: 40 escritores contra el feminicidio

Mediante la adaptación de su prólogo, quisiera presentarles aquí un libro, cuyo título original es Nessuna più. Quaranta scrittori contro il femminicidio e invitarles a su presentación que será en la UNAM el día 17 de agosto a las 5 de la tarde en el Aula A de la Facultad de Filosofía y Letras (link evento: https://www.facebook.com/events/120816551867595/).

El proyecto nace entre 2012 y 2013 en Italia de una idea de la escritora y profesora Marilù Oliva y ahora ya existe en español en México gracias a un esfuerzo colectivo de traductores, coordinadores y revisores y la editorial de la Ibero León. Hace casi 5 años, Oliva decidió hacer un llamado a colegas narradores, poetas y periodistas, sensibles e indignados frente a la violencia de género y, en especial, ante el fenómeno nacional y global del feminicidio, para que escribieran un cuento basado en un hecho real. Para que la crónica periodística, muchas veces de corte amarillista y reduccionista, pudiera trascender y convertirse en algo más, en un texto que diera cuenta de las verdades negadas y deliberadamente ocultadas detrás de la violencia de género.

Entonces, en 2013 la editorial Elliot de Roma mostró interés y valentía para editar y publicar una obra colectiva, coordinada por Oliva, en la cual participaron cuarenta autores que, pese a sus diferentes trayectorias profesionales y estilos de expresión, aceptaron el doble desafío de acercarse a estas historias dolorosas y tratar de contarlas. Los autores resolvieron apoyar con sus regalías a la histórica asociación italiana Telefono Rosa para la defensa de los derechos de las mujeres, la cual también colaboró en la difusión de la obra.

Fue un experimento difícil pero valioso. La capacidad de visibilización de la problemática y de denuncia que posee la literatura comprometida con el entorno social llega a ser impactante y duradera, al romper el ruido informativo y la indiferencia difusa y cotidiana e ir más allá de las modas mediáticas y de las agendas políticas cambiantes.

Tanto en México como en Italia, hay sectores de la clase política que tienden a minimizar cínicamente los crímenes de género de los cuales, en realidad, llegan a ser corresponsables por connivencia, inercia u omisión. Por parte de las autoridades y de segmentos de la opinión pública se llega incluso a sostener absurdas tesis negacionistas del problema, como si se tratará simplemente de cifras y estadísticas manipulables que no muestran nada, o bien, de realidades circunscritas a lo local y al ámbito de la vida privada de una pareja o de una familia. Se niega, en cambio, la permanencia de un fenómeno estructural complejo que está arraigado en la cultura, en una visión distorsionada de la masculinidad y en las mismas instituciones del país.

Por otro lado, durante años los sectores conformistas y acomodados de los medios de comunicación y de la sociedad se han encargado de crear narrativas tóxicas y despistantes sobre un fenómeno social endémico y gravísimo, transformándose, así, en sujetos sociales indiferentes, cómplices del poder, y no en pivotes del progreso y de la crítica que deberían de caracterizar a la vida democrática de un país.

La misma Oliva, en su prólogo a la edición italiana, destaca cómo la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y la CEDAW (Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres) han manifestado su preocupación por las muchas cuestiones irresueltas al respecto en Italia y han emitido varias recomendaciones, debido a factores tales como: el inquietante número de asesinadas, la persistencia de tendencias socio-culturales que minimizan o justifican la violencia doméstica, la respuestas casuales y discontinuas de las instituciones, el escaso reconocimiento dado a las asociaciones que desde hace años promueven la igualdad de género y el respeto de las diferencias, las violaciones a los derechos humanos, el silencio institucional sobre el persistir de una difusa representación estereotipada y envilecedora en los medios y la publicidad de las mujeres y de sus papeles en la familia y en la sociedad y, finalmente, una información que muy a menudo cuenta de manera obsoleta y sensacionalista la violencia sobre las mujeres, llegando incluso a legitimar el comportamiento de los hombres violentos.

En México, sin lugar a dudas, estas dinámicas son muy parecidas y extremas, arraigadas y hasta epidémicas. A raíz de los movimientos de denuncia de los feminicidios en Ciudad Juárez desde la década de 1990, el país, sus activistas y defensores de derechos humanos han sido pioneros en la construcción de la verdad y la exigencia de justicia para miles de casos que pudieron darse a conocer en el exterior y que, finalmente, fueron llevados ante instancias internacionales. La condena emitida en noviembre 2009 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso del “Campo Algodonero” fue histórica y reconoció claramente las responsabilidades del Estado mexicano en las graves violaciones de los derechos humanos en contra de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez y Claudia Ivette González, dos de ellas menores de edad, víctimas de feminicidio, como centenares de mujeres más, en Ciudad Juárez. Una difícil realidad, hecha de violencia estructural de género y de misoginia social, judicial, mediática, policiaca y gubernamental, fue emergiendo y fue denunciada, pero la verdad y la lucha se han construido y se construyen a costa de la vida de un sinnúmero de mujeres.

Dolorosa y lentamente México ha tenido que enfrentarse a la problemática y ha sido pionero en la tipificación legal del delito de feminicidio, entendido a nivel federal como la privación de la vida de una mujer por razones de género, es decir: “Cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; II. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; III. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima; IV. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza; V. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima; VI. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida; VII. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público”.

Es en este contexto que yo, en calidad de autor de un cuento del volumen, y Clara Ferri, militante, docente y traductora italiana radicada en México, decidimos unir fuerzas y contactos para coordinar la traducción del italiano al español y la edición mexicana de Ni una más. Cuarenta escritores contra el feminicidio. En calidad de profesora en la especialización de traducción, dentro de la carrera de Letras Italianas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, Clara pudo juntar a un equipo de traductores altamente calificados, quienes son estudiantes o egresados de la carrera, para que se encargaran de traducir un cuento cada uno. También pedimos un apoyo al gobierno de Italia y al Instituto Italiano de Cultura a través de una convocatoria y conseguimos un estímulo para que el libro se tradujera y viera luz. Después de la fase de revisión y corrección, empezamos a buscar editoriales interesadas en publicar la obra en México y, tras conseguir el aval de la editorial italiana Elliot y de los autores de la antología, pudimos finalmente encontrar el interés de la editorial de la Universidad Iberoamericana de León, Guanajuato, para que Ni una más pudiera imprimirse y difundirse.

Concebimos este proyecto como colectivo, pues la traducción de los cuentos fue realizada por estudiantes y egresad@s del Colegio de Letras Italianas de la carrera de Letras Modernas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. La edición fue coordinada por Clara Ferri y Fabrizio Lorusso, la revisión es de Benjamín Maldonado Carrillo y cuenta con una introducción de la escritora y militante Francesca Gargallo.

Conscientes de que sólo se trata de un granito de arena para seguir hablando de la problemática de la violencia de género, del feminicidio y de los otros graves conflictos que vivimos en México, nos sentimos profundamente agradecidos con todas la personas que han apoyado y colaborado para que este esfuerzo colectivo tomara la forma y el contenido que ahora pueden tener en sus manos.

[Para conseguir el libro: https://www.facebook.com/commerce/products/1266050806826175/ Y también en www.libreria-morgana.com ]

Dejar una Respuesta

Otras columnas