Una mirada joven a la actualidad en la India

Texto y fotos: Luis Felipe Pérez Torner

Varanasi, Uttar Pradesh, India. Usan jeans, escuchan música tecno y full-on, se divierten, protestan. Si no estuvieran ahí, el paisaje podría pasar fácilmente por un día cualquiera de la Edad Media. Son los jóvenes de la triplemente sagrada Benarés, la ciudad que Mark Twain describió como la “más vieja que la historia”. Son los herederos de una civilización que a lo largo de treinta siglos, de numerosas invasiones y cambios de bandera se ha mantenido casi intacta. Hasta esta generación.

Ya son casi tres décadas desde que, en 1993, el gobierno de la India decidió emprender el camino concebido por los economistas estadounidenses y británicos de la escuela de Chicago y la London School of Economics y abrió el país hacia la inversión y la influencia cultural extranjera. En términos macro-económicos, dicha decisión la ha enfilado hacia el pedestal global de las superpotencias. Sin embargo, nadie dijo que este sería un camino fácil. La transformación a marchas forzadas no sólo ha traído consigo la transformación de las formas de producción y tenencia de la tierra, vigentes por más de dos mil 500 años, sino también ha puesto en crisis a todo el entramado religioso y cultural que en ellas se arraigaba.

De esta manera los jóvenes de la generación del cambio se encuentran atrapados entre las fuerzas monumentales de una tradición milenaria que se resiste al cambio y al igualmente irresistible flujo de la inversión extranjera y la industria cultural global. Desde esta tensión se preguntan qué conservar frente a lo que les ofrece un mundo globalizado que no acaban de entender. En algunas ocasiones dicha pregunta es fácil de responder, como en el caso de nuevas tecnologías o la adopción de nuevos alimentos en la dieta diaria. En otras, particularmente para las jóvenes, los temas de equidad de género y tradición familiar contienen contradicciones más complicadas de resolver entre los dos proyectos.

Ejemplificando este dilema encontramos a Sadna Padney. Mujer, brahmán (1) y licenciada en Biotecnología que en éste, su año sabático, trabaja ayudando en la casa de huéspedes de su familia. No le es permitido salir a la calle o tener un teléfono celular propio pero interactúa diariamente con otros jóvenes de diversas partes del mundo compartiendo las similitudes e interpretando las diferencias. Tal vez fue por este cruel privilegio que accedió a ser entrevistada, a escondidas de su padre, sobre estos y otros temas.

Habla Sadna:

La política, la educación y el trabajo en la India

El poder de la gente no aparece en los medios. Los mismos políticos aparecen una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. No hay nadie que pueda detenernos. Esto no es una democracia.

Todos los centros de enseñanza superior tienen cuotas. Tienen muchas divisiones, STC (para los grupos tribales), cuotas para familiares de militares, etcétera. Luego viene la cuota general. Imagina que hay 36 plazas para un curso, así fue en mi curso, biotecnología, así que apartan 15, 15 y seis. Quince son para la cuota agendada, quince son para los grupos tribales, y el resto es para los estudiantes en general, así que es muy difícil. También las personas físicamente discapacitadas tienen reservación. Es muy difícil para nosotros, los estudiantes de la cuota general, porque los estudiantes de las otras cuotas, estudien o no estudien, pueden encontrar fácilmente lugares en la universidad y trabajos. Así, los buenos estudiantes se quedan sin lugares porque las plazas son muy limitadas y si la plaza está ocupada, ¿cómo puede un buen estudiante cursar su grado? No es posible. Es lo mismo en BHU (Universidad Hindú de Banaras), es lo mismo en todas partes. Tienes que dar backshish (2) y además hacer el examen, pero los demás entran directamente. No me gusta ese sistema.

De esta forma los jóvenes tienen que esperar hasta el siguiente año a ver si tienen suerte, o estudiar de forma privada pero eso cuesta mucho dinero. Una universidad privada es cara, muy, muy cara. Estaba pensando en ir a una universidad privada pero no quiero gastar ese dinero extra. Quería hacer medicina en una escuela pública pero querían 25 lahks (3) como donativo. El curso no cuesta tanto, pero es lo que piden como “donación”.

Hay escuelas mixtas y escuelas sólo para mujeres u hombres. Yo no sé cómo es una escuela mixta porque nunca he estado ahí. Ellos – señala a su hermano menor– sí van a una escuela mixta. Ellos tienen educación moderna, pero yo no.

Es difícil para el hombre también conseguir trabajo. Por lo menos un trabajo en el gobierno. Un trabajo en el sector privado es fácil para hombres y mujeres. Pero el trabajo en el gobierno es muy bueno y para las mujeres es más fácil conseguir un trabajo ahí. Si estudian muy seriamente y con mucho cuidado es más fácil para las mujeres que para los hombres.

El matrimonio

El matrimonio depende de mi padre. Si él arregla las cosas. Yo creo que es el destino casarse. Si él escoge eso, entonces es bueno para mí. Claro que él va a escoger por mí. Ésa es la tradición. Ellos deben, ellos tienen que escoger por mí, por todas. Por ellos mismos también tienen que escoger. Y si ellos se deciden entonces está bien, porque es la tradición. En nuestra tradición los padres deciden, no los chicos o las chicas. La idea de casarme con alguien que no conozco es un sentimiento muy extraño, pero después de casarte todo se pone muy serio. Tienes muchísimo trabajo. Muchísimo que hacer. Tienes que cuidar a muchos niños, tienes que hacer esto y aquello. Por ahora se está bien. Si quiero limpiar limpio, si no quiero limpiar no lo hago porque mi familia no me puede obligar. Pero después del matrimonio, tendré que hacer todo el trabajo. De lo contrario no hay escapatoria.

Ahora, las mujeres se casan a los 20, 21, 22 años. Mi hermana tiene 23 y aún no se ha casado. Cuando veo a una pareja feliz no me pongo nerviosa, pero cuando veo a una pareja que siempre está peleando me pongo nerviosa. Si es una pareja terrible entonces me da miedo. Si veo a una buena pareja entonces me pongo feliz porque pienso que será de esa manera.

Cuando las mujeres se casan se van a vivir a la casa de la familia del novio, con el padre y la madre de él. Siempre escucho que las suegras son un gran problema para la mujer. Son muy estrictas con ella. No son estrictos con su propia hija pero son estrictos con la nuera. Porque ellas (las suegras) tienen un sueño para el hijo y cuando llega la nuera piensan, “¡Oh! Ella hará esto por mí, ella hará aquello por mí. Ella deberá limpiar todo, debe de lavar mi ropa, debe darme masaje, darme de comer.”

Todas las mujeres tienen que casarse. Yo no sé de ninguna familia de mis conocidos en la que realmente importen las necesidades de las mujeres. Porque el hombre puede vivir sin casarse, no hay problema. Ahora la gente piensa que solamente no quiere casarse, pero si la mujer no quiere casarse, la gente piensa, la gente dice muchas cosas sobre la mujer. Que es una mala mujer, que no es buena para nadie, cosas así. Unos dicen que no se casa porque no es de buena familia. Muchas cosas, pero eso no le pasa a los hombres, sólo a las mujeres.

La situación de la mujer en la India

La gente (en el exterior) cree que es lo mismo para los hombres que para las mujeres, pero no los tratan igual. La primera plaza es siempre para los hombres. Son más. Por cada 1000 hombres sólo hay 750 mujeres. Y los hombres están en todos lados y para las mujeres no es lo mismo. Siempre están en segundo lugar. Al gobierno le gusta decir que las mujeres están muy empoderadas pero eso no es verdad. Solo lo dicen por decir. En realidad el gobierno trata a la mujer como lo más bajo y al hombre como lo más alto. Los hombres siempre tienen que ser superiores.

En la India hay más hombres que mujeres porque matan a las niñas. Cuando están en el vientre de la madre, luego hacen algún tipo de examen y dicen “¡Oh! Es una niña. Si crece entonces tendremos que dar mucho dinero para el matrimonio”, porque en todos los lugares de la India está el sistema de la dote. Las clases altas hacen esto más que las bajas, porque si son de una casta baja se pueden casar sin la dote. Pero en las castas más altas sólo puedes casarte con gente buena, y si quieres casarte con un hombre bueno entonces tienes que pagar la dote. Si no tienes dinero entonces tienes que casarte con un hombre más bajo. Esto es un gran problema para la alta sociedad y las buenas familias. Especialmente para los brahmanes.

Socialmente es algo aceptado. Porque crían a sus hijos para esto; para que tengan muchas dotes. Si un hombre nace en la familia entonces todos están felices. Celebran en todos lados. Hacen fiestas. Pero si la que nace es una niña entonces se detienen. Nadie celebra. Sus rostros se ponen tiesos y la gente está callada. Nadie es feliz. Pero si es un niño el que nace entonces toda la gente dice “¡Oh, qué felices somos!” y celebran.

La dote

Dote es dinero. Su significado literal es dinero. El sistema está en todas las familias. Si las mujeres se casan con los hombres entonces la familia del hombre pide dinero para casarse con la mujer. Así que le pagan a las familias para tener a un buen hombre. Tal vez doctor, ingeniero, técnico en informática. De otro modo, sin dinero no hay buen hombre.

La dote está en todos lados, eso es lo que he escuchado. Algunos le llaman donación a los dioses otros apoyos para ayudar a la pareja a instalarse, pero es lo mismo: dote.

Entre occidente y la India

Las mujeres occidentales tienen una buena vida. Son más libres que las mujeres indias. Pero a veces hablo con ellas y parece que no sienten que lo que tienen es felicidad verdadera. La felicidad no significa que seas libre, que tengas mucha libertad. Libertad es ser feliz con lo que tienes y ellas también pueden ser infelices. Al final creo que ninguna de las dos mujeres está contenta con su tradición.

Por eso creo que todos los países tienen sus propios problemas. La gente en occidente y la gente en India siempre quieren tener algo diferente. La gente de occidente quiere venir para acá, la gente de la India quiere ir a occidente. Esa es la razón por la que tantos hombres indios que se casan con mujeres occidentales y tantas mujeres occidentales con hombre indios.

Los sueños de cambio

Si algún día tuviera la responsabilidad de cambiar la posición de las mujeres empezaría por mi propia familia. Empezaría por mí misma porque entonces sería más sincera y no me casaría con un hombre que sólo quiere el dinero de mi familia. En verdad que le daría una buena bofetada si se comportara de esa manera y me haría más fuerte para enfrentar esa situación. También apoyaría a las mujeres que estuvieran pasando por ese tipo de situación. Por ejemplo, tengo una amiga y no está casada. Ella es una mujer muy buena, muy fuerte. Vive en Varanasi. Ella es india, de Bengala. Pero sé que hay muchas mujeres que no está casadas. Tienen un trabajo y la vida no es difícil para ellas, es más simple.

En diez años quiero ser profesora o investigadora. Quiero vivir feliz, con mi familia y mis hermanos. Quiero mi propia familia. Pero no creo que en diez años tendré mis hijos.

Publicado el 01 de Diciembre de 2011

NOTAS
(1) Casta sacerdotal, la más alta jerarquía del sistema de castas hindú. Anteriormente se les consideraba los guardianes de la religión y de los textos sagrados.
(2) Backshish, en su forma literal es “propina” o “donativo”, pero también es utilizada como soborno.
(3) Cada Lahk equivale a 100, 000 rupias. Aproximadamente 2300 USD

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