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México, el país más peligroso en el mundo para ejercer el periodismo

Sergio Adrián Castro Bibriesca

México D.F. Durante los dos sexenios de gobierno panista se silenció para siempre a 119 periodistas. Es un periodo calificado por Teodoro Rentería, Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), como la “docena trágica” (2000 – 2012), en el que el último sexenio se cobró la vida de 79 periodistas.  “Muchos periodistas se han ido, se han exiliado; muchos cerraron sus cuentas de redes sociales y sus familias también llegan a sufrir ataques”, menciona Melissa Hernández, joven periodista de Xalapa, Veracruz.

El representante de la Felap señala que “desde el sexenio de Vicente Fox comenzaron a agravarse las agresiones contra periodistas y medios de comunicación, sin embargo, es en el sexenio de Felipe Calderón cuando se eleva de manera exponencial”. De 1983 a 2000 fueron asesinados 36 periodistas en México (dos por año); del año 2000 a 2006, durante el sexenio de Vicente Fox, fueron asesinados 30 periodistas en el ejercicio de su labor.

Con respecto al gobierno de Ernesto Zedillo, presidente priista que gobernó antes de la decena trágica, la tasa de agresiones contra el gremio periodístico creció 2 mil 500 por ciento. En la administración de Felipe Calderón, que comprende desde el 1 de diciembre de 2006 a la fecha, se registraron 79 víctimas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos CNDH, documentó 626 agresiones contra reporteros en los dos gobiernos del PAN; 351 de ellas –más del 50 por ciento– ocurrieron durante el gobierno de Felipe Calderón.

“La situación es terrible para ejercer el periodismo en México”, asegura Rentería; la Felap advierte que van 119 personas (101 periodistas, diez trabajadores de prensa, seis familiares y dos amigos desde 2000 a 2012), asesinadas, y han aumentado a 18 las desapariciones, “práctica que empezó en 2004, en el sexenio que gobernó Vicente Fox”, indica el entrevistado.

“El crimen organizado y el Estado buscan que no te metas en sus asuntos, en los dos bandos encuentras violencia; es más común por parte del Estado porque es más cotidiano, pero es más impactante cuando se trata de los grupos criminales”, señala la joven periodista de 27 años de edad, quien trabaja en medios de comunicación desde que cursaba la carrera.

La Felap señala que el problema del aumento de la violencia contra periodistas esta relacionado con la falta de voluntad y la impunidad que demuestran las autoridades. “Si no se castiga al que asesina, al que amenaza, al que avienta algún proyectil a las instalaciones de los medios de comunicación, todo mundo se siente con derecho a hacerlo porque saben que no les pasará nada”.

Según Rentería, “a Calderón no le importó detener esta situación, está dejando un caos de país, y dentro de ese caos el gremio de periodistas ha quedado muy vulnerable”. La violencia en contra de los periodistas ha alcanzado a casi la totalidad del país; la organización Artículo 19, en su informe “Silencio Forzado: El Estado, cómplice de la violencia contra la prensa”, menciona que la violencia contra periodistas ha permeado en 22 de los 32 estados, y que las agresiones en su contra provienen del crimen organizado -ocho por ciento- y 35 por ciento de autoridades de los tres niveles de gobierno.

Tan sólo en Veracruz se ha silenciado a seis comunicadores, “y eso ha sido un verdadero escándalo”, sentencia el Secretario de Desarrollo Social de la Felap,  “y no nos podemos olvidar de lo que ha pasado en los últimos años en el resto del país, como Chihuahua, Sinaloa o Tamaulipas”.

El gobierno de Veracruz ha señalado que se han aclarado tres (de los seis) asesinatos. En el caso de Regina Martínez, reportera del semanario Proceso, “concluyeron que se trató de un robo, uno de los asesinos es confeso, pero también dudamos de eso; el caso de los otros colegas me molestó mucho, porque primero dijeron que un compañero de ellos estaba implicado, y luego dejaron esa versión de lado, lo que nos genera dudas sobre la veracidad de esas investigaciones”, afirma Rentería.

La situación de los medios de comunicación en Veracruz “no ha cambiado en nada en los casi cuatro años que he trabajado; por ejemplo, hay boletines todos los días en primera plana e información sesgada”, dice Melissa, y añade que “en los medios para los que trabajas, te dicen que tu información no saldrá porque simplemente hay convenios con la gente del gobierno del estado”. La comunicadora recuerda que en una manifestación unos chicos le dijeron que le tomara fotografías a “los oreja de gobierno” que siempre están en las marchas. “Comencé a tomar fotos y uno de ellos me dijo ‘qué bueno volver a verte’ y me preguntó sobre lo que hacía en ese momento y te das cuenta de que te tienen muy bien ubicada”, apunta Hernández.

La violencia ha crecido exponencialmente y no sólo en lo cuantitativo, sino también en las formas. La tortura ha mostrado su cara más cruda en contra de los periodistas en el último sexenio. “Como Felap, tenemos contabilizados los casos que nos han llegado de los colegas que se han acercado al gremio organizado, sin embargo, hay muchos otros que no tienen acceso o forma de acercarse, lo que nos indica que el número de periodistas violentados en México podría ser mayor”.

Una de las consecuencias que ha dejado la ola de violencia hacia los periodistas en México es la censura y la autocensura. Teodoro Rentería argumenta que los ataques al gremio periodístico se hacen para violentar las libertades de expresión y el derecho a la información de los pueblos, “y ya lo están logrando en el norte”, afirma.

En la última manifestación pacífica en la entidad de Xalapa, el 20 de noviembre, a Melissa intentaron despojarla de su cámara, “y todo fue por preguntar por qué se estaban llevando a los chicos. Comenzaron a decirme que les diera mi cámara y mi teléfono celular”, afirma la periodista, y añade que además de la violencia física y psicológica existe una forma de violencia que es la censura y la autocensura”.

La Felap señala que en algunas entidades del norte del país existen temas que no se tocan y añade que en este momento mucha información ya no se maneja porque “así se protege a los periodistas”, por lo que cuando se publica algo relacionado a temas “espinosos”, ya no firman los periodistas, sino que firma la “redacción”, y eso viola el derecho a la información de los pueblos.

“Es un saldo doloroso”, reitera Rentería, y agrega que “México es el país más peligroso en el mundo para ejercer el periodismo”.

Publicado el 3 de diciembre de 2012

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