El principio antagonista

Massimo Modonesi

La provocación

¿Cuál reforma educativa? Si fuera tal deberíamos estar debatiendo de alternativas pedagógicas, del principio de las competencias frente a la lógica de la competitividad. No sólo no se trata de eso, tampoco creo que, a esta altura, el objetivo principal sea la contrarreforma laboral que denuncian con razón los docentes. A lo que estamos asistiendo es a una calculada y malintencionada provocación, una operación destinada a generar el desgaste primero y el desmantelamiento después de los sectores combativos del sindicato: CNTE y otras secciones disidentes. Es una operación política que combina campaña de prensa y represión, la construcción de consenso reaccionario para legitimar el uso de la violencia de Estado. Por ello el gobierno federal no abre realmente al diálogo, trata la cuestión como de orden público, simula escuchar para fines de imagen, para ganar tiempo y seguir con su estrategia de fondo. Un diálogo real, es decir una negociación sobre lo contenidos de la mal llamada reforma echaría para abajo la estrategia de provocación bajo la cual se quiere y se atiza el enfrentamiento porque se calcula que podría destruir de una vez por todas la resistencia de los maestros. Por ello, defensivamente, de forma inteligente, los docentes insisten en el diálogo y la negociación para desenmascarar e intentar desarmar esta estrategia de la provocación.

Mutatis mutandi, se trata de una variante de lo planeado en 2009 con el SME cuando el asalto policiaco y militar al sindicato fue la premisa y la condición necesaria para abrir las puertas a la privatización del sector eléctrico. Hoy, la contrarreforma laboral es la pantalla de un proyecto privatizador que solo puede ser impulsado en la medida en que se haya debilitado o, mejor aún, destruido la capacidad de lucha de los sectores combativos del magisterio. Los poderes fácticos a los cuales responden el gobierno y sus soportes partidarios no están interesados en una reforma laboral del magisterio, tampoco les importa un recorte del presupuesto público que se dedica a los salarios de los docentes; van por todo el pastel: la plena apertura del negocio educativo.

Después de la etapa del desgaste, obligando a las secciones disidentes a un gran esfuerzo de movilización prolongada y de extensión nacional, de la construcción mediática de un clima social considerado propicio, se lanzó la ofensiva, el momento del golpe violento, con las detenciones arbitrarias y la represión más brutal. Al mismo tiempo, vista la actual correlación de fuerzas, el gobierno está pensada como provocación y, al mismo tiempo, un ensayo general.

La provocación es necesaria porque los maestros saben su cometido, no solo saben enseñar, saben luchar y hacer política y construyeron su propio espacio social de consenso y legitimidad, un perimetro que le permitió resistir el asedio. Así que la violencia de Estado quiere elevar el costo del conflicto, hacer que se reaccione de forma descompuesta, que escale el conflicto y con ello el magisterio quede aislado. la Por el momento no está funcionando. La sólida organización de los maestros, sus bases sociales, la respuesta de amplios sectores de la sociedad civil, de organizaciones sociales y de partidos como MORENA parecen estar a la altura de la circunstancias. Pero la provocación también es un ensayo general, el gobierno federal puede ser obligado a un repliegue después de haber amagado el golpe decisivo, como lo indica el juego del policía bueno y el policía malo que se está escenificando en los días posteriores a la masacre de Nochixtlán. Pero volverán al ataque uno y otro. Siempre y cuando no se les obligue a una retirada que equivalga a una derrota. Para ello, se requiere una movilización social superior a la que acompañó luchas recientes: contra el fraude en 2006, la defensa del SME, el movimiento de víctimas de la guerra contra el narco, la defensa de la privatización del sector energético y las que marcaron el paso significativo pero no decisivo de los movimientos #YoSoy132 y por la aparición de los 43 de Ayotzinapa. Se requiere algo similar a lo que aconteció en enero de 1994, un alto al fuego multitudinario que literalmente desarme al gobierno y genere una crisis política de la cual se pueda salir mejor que en aquél año álgido de nuestra historia.

massimomodonesi.net

Una Respuesta a “Caudillismos y cesarismos en la coyuntura latinoamericana y mexicana”

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