Peripecias del Sur y Autonomía

Salvador Schavelzon

El trabajo abusivo y precario del capitalismo de plataforma y apps

La pandemia direccionó la atención de muchos para las empresas de plataforma y aplicaciones informáticas, con gran crecimiento reciente por ocuparse de servicios online que se destacaron con el confinamiento. El llamado capitalismo de plataforma o digital, gig economy, industria 4.0 ya mostraba una alta valorización de empresas de transporte, comunicaciones, redes sociales, comercio online, entretenimiento, software, infraestructura de red, inteligencia artificial, y muchos otros servicios antes del COVID-19, pero la pandemia permitió un nuevo impulso y crecimiento de la especulación financiera vinculada a este sector de la economía. 

Nos ocuparemos aquí de un tipo de empresas que trabajan con tecnología digital, plataformas, programación algorítmica y geolocalización. Son las aplicaciones de entrega de mercadería y transporte urbano de pasajeros, las que en los últimos meses posibilitaron que mientras parte de la sociedad se resguardaba en cuarentena, otra sea obligada por la necesidad de sustento a circular, accediendo al trabajo por medio de estas empresas.

El hecho de que trabajadores que acceden a empleo vía aplicaciones tengan que circular por necesidad económica, muestra una de las características de esta modalidad de organización gerencial del trabajo. No hay contrato. La situación forzada (de circular, pero también de cumplir con largas jornadas, atender pedidos a veces “a ciegas”), no deriva de una coerción directa para disciplinar el trabajo y obtener alta productividad. La realización de gran número de pequeñas tareas o servicios por una baja remuneración, se apoya en el auto gerenciamiento realizado por los propios trabajadores, responsables por organizar su jornada de trabajo temporal y espacialmente en la ciudad, así como de responsabilizarse por los medios necesarios para realizar la actividad. 

A partir de estas características las empresas se presentan como meras mediadoras neutrales, incluso benéficas facilitadoras. El trabajador aparece como autónomo y libre para elegir cuánto y de qué forma trabajará. Como si oportunidades de trabajo surgieran por la magia de la tecnología y estas empresas no tuvieran responsabilidad por el régimen de precariedad impuesto. Muchos de los involucrados en este tipo de trabajo lo hacen movidos por la pérdida de puestos de trabajo en otras áreas. La mayoría, de hecho, trabaja de forma no esporádica, en largas jornadas donde una parte menor de este tiempo a disponibilidad del servicio será pago. La espera, el traslado hasta el lugar donde hay demanda de trabajo, debe descontarse de una cantidad incierta de trabajo que vendrá. 

Sin regulación estatal y con empresas que parecen fantasmas, nadie responde por la violencia que podemos ejemplificar con el testimonio de un conductor de Uber en la ciudad de São Paulo que trasladó en los últimos meses varios pacientes con COVID, con evidente falta de aire y otros síntomas visibles, sin tener forma de evitar una situación de riesgo de contagio, por la que no sería recompensado y de la que en caso de enfermarse los gastos tendría que solventar. Si objetara continuar un viaje podría ser definitivamente desligado de la plataforma, perdiendo el empleo, sin posibilidad de argumentar y ser escuchado en un sistema de soporte difícil de acceder y que por default favorece al cliente o consumidor. 

Mientras el modelo empresarial que se promueve como libre, rápido, moderno, tecnológico, innovador, colaborativo, práctico, los trabajadores se encuentran con la responsabilidad de garantizar los medios de trabajo, y deben asumir el riesgo de cualquier inconveniente como puede ser accidentes, contagiarse COVID (empresas lucharon en la justicia de Brasil para no responsabilizarse, además de crear fondos o seguros mentirosos), problemas con los vehículos (en el caso de choferes y repartidores), además de asumir el costo de desplazamiento cuando está fuera de servicio. Esta situación no se encuentra compensada con una amplia ganancia. Las empresas del capitalismo de plataforma se aprovechan de la necesidad de forma perversa, pagando lo mínimo posible para que una amplia flota de trabajadores esperando llamadas esté siempre disponible.  

Las empresas por aplicaciones informáticas, difundidas junto a la masificación de smart phones,  se caracterizan también por la falta de transparencia y dificultad de acceso, en caso de inconvenientes. Los trabajadores de plataforma deben lidiar con la falta de información sobre cómo será distribuido el trabajo, cuáles serán las reglas que deben atender para obtener un flujo razonable de pedidos. La práctica muestra que el algoritmo penaliza el rechazo de servicios, por lo cual hay una fuerte coacción a aceptar llamados en zonas peligrosas, o en ubicación lejana, no conveniente para el chofer o entregador. En caso de inconveniente o pérdidas, penalidades o bloqueos injustificados es muy difícil acceder al soporte y obtener explicaciones. Parte de la precariedad es la arbitrariedad a la que estas empresas someten a los trabajadores, con falta de información como base de la gestión. Reglas arbitrarias desconocidas también afectan a los usuarios y a la ciudad, que no cuenta con información sobre el servicio. La información está disponible para la empresa, incluso para comercializarla sin consentimiento y conocimiento de quien la genera. 

El capitalismo de plataforma fue considerado por muchos como un nuevo paradigma y régimen de acumulación que sacaría con su pujanza al mundo de la última gran crisis (2007-2008). Esto no ha ocurrido, pero sí ha permitido una valoración sin precedentes. Lejos de la imagen de pequeñas start ups ingeniosas que facilitan la vida de la gente, la realidad es de grandes corporaciones monopólicas especializadas en lobby internacional e implantación de empresas sin cumplir las regulaciones locales, sin control democrático de la población frente a impacto en la vida de la ciudad, imponiéndose de hecho por la necesidad de trabajo y la rápida adopción de las aplicaciones por parte de los consumidores, producto de inversión monumental en publicidad. 

El impacto de estas empresas en la sociedad es notable no sólo en lo que hace al trabajo, al medio ambiente, al desplazamiento urbano. Son también un vector de mercantilización de las relaciones sociales y de cada vez más espacios de la vida. También están en ese lugar donde el trabajo y el ocio se van volviendo cada vez más indistinguibles. Una de las fuerzas que van operando la integración de servicios y nuevos mercados es la continua generación, procesamiento y comercialización de datos. Los datos son el comportamiento de los consumidores, la productividad del trabajo, con una organización científica que el toyotismo envidiaría, obtenida por la capacidad computacional de administración de datos. Más que la facturación por viajes, por porcentaje cobrado a los productores o prestadores de servicios, estos datos son principal activo de muchas de estas empresas. 

Por detrás de este gerenciamiento del trabajo y de la creación de una economía que tiene en el centro datos, más que productos y servicios, está la gestión algorítmica. Un elemento de esta gestión, que distribuye tareas y organiza el trabajo con apariencia de voluntariedad es la evaluación de performance. Así, la subordinación del trabajo no es operada por un jefe agresivo que habla en el oído del trabajador o lo humilla -y sin duda los trabajadores de apps valorizan eso – lo hace por una nota otorgada por la evaluación de usuarios, por la medición de su productividad, su disposición y entrega al trabajo. La llamada “gamificación” establece al modo de los videogames continuas penalidades, premios, estímulos para organizar una nube de trabajadores distribuidos y no más nucleados en un lugar de trabajo. 

La evaluación y el ranking se impone más allá de la organización del trabajo. Es un modo de relación entre todos los actores que intervienen a través de la aplicación. Si bien se presenta y utiliza como modo de obtener una padronización de los servicios, cierta “calidad” guiada ante todo por la lógica del lucro, es claro y ya fue señalado como toda la sociedad se incorpora a este modo de funcionamiento, de competitividad y subjetividad neoliberal. Este avance más allá de la disciplina del trabajo tiene que ver con la propia disolución del mismo en una vida toda ella cada vez más abierta a la valorización capitalista. El uso estatal de esta tecnología para fines de gobierno, control social y penalidades a quién no cumpla con ciertos parámetros ya fue señalada como peligro cercano por filósofos y series futuristas de televisión. 

El gerenciamiento basado en programación algorítmica funciona con centralización. La tendencia al monopolio que de hecho se ve en los distintos sectores con presencia de aplicaciones, tiene que ver con la ventaja comparativa que obtiene el que más datos puede procesar. Una vez que la marca aplicación se impone en el mercado, la empresa podrá bajar el valor pago por el trabajo y usufructuar un dominio de consumidores y trabajadores que se someterán a las plataformas como lugar que aparece como obligatorio para conseguir un flujo redituable de trabajo y con más oferta y rapidez de servicio para los consumidores. La falta de transparencia y “caja negra” de gestión algorítmica se muestra, en el caso de los repartidores, en el desconocimiento de frecuencia de pedido, para dónde serán encaminados, creando una situación donde no es raro que se trabaje gratis, haciendo un servicio que no paga el costo de la espera, la gasolina y el desplazamiento. 

En distintos tribunales ya fueron discutidas las características del vínculo laboral, que está lejos de la imagen del emprendedor que utilizaría la plataforma como complemento esporádico de renta. Es amplia la gama de trabajo con plataforma: trabajos audiovisuales o de creación de contenido freelancer, pequeñas tareas casi mecánicas realizadas en la computadora como moderación o respuesta de reclamos, profesiones liberales, servicios de educación o terapias. En muchos casos, salta a la vista la explotación precaria que exige jornadas extenuantes sin que se consideren horas extras mejor pagas, derechos como licencias, además de completar en muchos casos una retribución que es menor que el salario mínimo oficial en los distintos países. 

En este punto se abre un problema político sobre cómo y en qué dimensión situar la lucha contra estas formas de explotación. El escenario de los tribunales ha significado triunfos y derrotas continuas para las empresas, que en muchos casos prefieren cerrar las actividades en un país antes que atender a modificaciones en el modelo impuesto globalmente sin respetar normativas locales. Sindicatos, investigadores y partidos de izquierda suelen reivindicar un reconocimiento de vínculo laboral de empleo, buscando exigir el encuadramiento de estos trabajadores en el marco del derecho social. Pero esta posición encuentra dificultades. Muy lejos de cualquier horizonte de Estado de Bienestar, hoy las propias leyes estatales relativas al trabajo se encuentran adaptadas a la “uberización”. La solución parece exigir respuestas que dialoguen con una realidad de hecho que funciona con formas y ritmos que dejan muy atrás los mecanismos legales de repúblicas y sistemas jurídicos nacionales, pero también muestra obsoleta la lógica de representación sindical, y lejana la prédica de los partidos.

En el último tiempo surgieron varias formas de organización y lucha de trabajadores de aplicaciones. En Brasil hubo dos paralizaciones de actividades en julio, conocido como Breque dos APPs, que consistió en movilizaciones y bloqueos de puntos de salida de mercaderías reivindicando directamente que suban los valores pagados por kilómetro recorrido, entre otras demandas. Las empresas reaccionaron con gastos inmensos en publicidad, pero pocas respuestas. En México, Argentina, Chile, Perú, Paraguay, Bolivia, Colombia, con presencia además de venezolanos que se cuentan en alto número como trabajadores de este sector en los distintos países, realizaron varios actos, campañas, denuncias, e incluso movilizaciones y paros internacionales, coordinadas entre agrupaciones de los distintos países, que de a poco están organizando una articulación internacional. El nivel global en que las empresas funcionan, financian e imprimen una misma lógica, favorece esta asociación.   

Uno de los desafíos en la lucha contra este modo de explotación es entender la forma fantasmagórica, de subordinación algorítmica y control gerencial, acompañado de forma falaz con mucha inversión en construcción de imagen de la marca, incluso del trabajo asociada a la misma, escondiendo el amplio control que determina condiciones precarias de trabajo. Al respecto, debe señalarse que no toda la izquierda puede hacer una crítica radical a estas formas de control. Funcionando al unísono de un comportamiento orientado a medición informal de desempeño, marketing y búsqueda de visibilidad para llamar la atención de forma mediática, partidos de izquierda y sindicatos también son incorporados a esta forma de funcionamiento, todavía combinada en algunos casos a la burocracia y relaciones jerárquicas que se vuelven gobierno cuando acceden a las instituciones.

Más que al futuro de una sociedad organizada tecnológicamente las empresas se asemejan a campañas coloniales de pillaje y piratería. Las empresas violan incluso las propias normas de calidad, guiadas por el principio de la búsqueda de mayor acumulación en menos tiempo, por ejemplo, permitiendo que usuarios bloqueados por evaluaciones negativas sigan accediendo a los servicios, o con promociones que no son pagas a los trabajadores cuando muchos de ellos acceden a las mismas. Hay indicios de que propinas altas no son vertidas integralmente a los trabajadores, aunque esto queda oculto en la cortina de humo que hace parte del funcionamiento.

Hubo casos en que trabajadores de aplicación fueron bloqueados después de participar de manifestaciones. Por no haber un vínculo contractual, un punto a favor para la organización es cierta facilidad para organizarse. Estrategias como apagar la geolocalización, poseer más de una cuenta o ayudarse informalmente, incluso en grupos de WhatsApp o puntos de encuentro, son las formas que aparecen como formas de resistencia. La lógica del marketing y la importancia de la instalación de una marca, hace que las empresas discutan sobre la posibilidad de responsabilizar a trabajadores por acciones que afecten la reputación de las aplicaciones, como la baja evaluación o la protesta. 

Los trabajadores de aplicaciones no pueden ser echados de un vínculo de trabajo que se busca desconocer. Aunque pueden ser bloqueados o postergados en la distribución de servicios. Al mismo tiempo genera cierta libertad, en la que se apoya la responsabilidad de organizar el propio trabajo, pero abriendo al mismo tiempo una posibilidad de organización para la lucha.  En este sentido los repartidores y choferes se muestran como sector que se suma a las luchas urbanas con fuerza estratégica, por la movilidad y forma molecular. Las formas de organización que acompañan los movimientos actuales de lucha en este sector, siguen las características de nube difusa no fija ni estable que derivan de las formas del propio trabajo.

Una de las acciones que han aparecido, atendiendo las características del sector, fue el boicot. Trabajadores que se organizan para rechazar llamadas de pago bajo, en las apps que muestran este valor, o usuarios que se sumaron a las movilizaciones en los paros y protestas. La imagen parece ser un punto débil, que puede articularse con la dependencia decisiva que las aplicaciones virtuales tienen sobre el trabajo real, del que extraen valor y se centran en disciplinar y controlar como característica central. 

9 Respuestas a “Peripecias del sur y autonomía”

  1. viejo topo

    Y nada que decir sobre la reunión ilegal de Perez con un juez del TCE o sus alegatos a favor de una intervención de las fuerzas armadas? Realmente hacen honor al nombre de su página web.

  2. Algunas perlas adicionales de Yaku Pérez, empezando por su dudosa candidatura a la Presidencia sin contar con un claro respaldo de las bases y mediante un golpe antidemocrático de Pachakutik manejado por líderes de avanzada edad y con posturas conservadoras tal es el caso de Lourdes Tibàn, Salvador Quishpe, Luis Macas, etc., (en la misma agrupación lo identifican como el acaparador de representaciones o algo como un líder mesiánico), coartando la posibilidad de representación de Leonidas Iza quién fue realmente el que lideró el levantamiento de octubre mientras Pérez aparecía en un papel de CONCILIADOR y haciéndo alarde de su amistad junto al Contralor Pablo Celi (que ha jugado un papel muy obscuro en los últimos gobiernos neoliberales) en medio de una las represiones más brutales de la historia del país con muchas víctimas de por medio. Ha demostrado una desesperación por el reconteo a pesar de haberse verificado muchas inconsistencias en sus reclamos; sus reuniones clandestinas con un juez que dirime el reclamo; su nexo con el empresario multimillonario Alvaro Noboa y su partido a través del coordinador de Pachakutik Salvador Quishpe; y lo más patético, la invocación a las FF.AA a que se hagan cargo de las urnas y que «impidan el regreso del correísmo». Sostiene que en el TSE es donde se ha fraguado el fraude, cuando la actual Presidenta fué puesta por él y sus compañeros de Pachakutik en el Trujillato que destrozó las Instituciones de Control colocándo a dedo a «personajes obscuros» como parte de un plan de persecución que el mismo lawfare en Brasil y Argentina se quedan cortos. Si hay un representante del movimiento indígena que sintetice sus verdaderas reinvindicaciones y luchas se trata de Leonidas Iza que es lo más avanzado a su interior y porque merece un justo reconocimiento a su liderazgo, lucha y convicciones, frente a una postura tibia que hace gala de recursos teatrales y quiere despertar el sentimiento lastimero-colonial para lograr su realización individual, su anticorreísmo a lo único que lo ha llevado es al RIDICULO y a ser parte del circo montado por los hilos del poder.

  3. Zurdos contra zurdos. Los unos tan corruptos como los otros. Tanto bla bla, cuando a las dos facciones de fascistas les interesa el poder para poder saquear los fondos estatales, crear clientela política y perpetuarse en el poder. Ambos ejercitan el nefasto socialismo, creador de miseria, pobreza y sometimiento del individuo al estado.

  4. Muy atinado y detallado el análisis sobre las estrategias de sectores correístas y sobre las opiniones de distintas personas afines al correísmo. También muy acertado sobre los límites del correísmo para ser una verdadera respuesta a distintas problemáticas y demandas sociales (no solo indígenas) como las ambientales o las feministas. Está claro, las principales limitaciones del correísmos, son ambientales, machistas y democráticas. Lastimosamente las divisiones dentro del movimiento indígena, las tensiones entre CONAIE y Pachakutik, y las limitadismas propuestas de Yaku Perez frente a los mismos problemas no son casi ni mencionadas. Por ahí se menciona cosméticamente divisiones en el movimiento indígena, pero nada más. Supongo que el autor que cita de una manera tan personal a tantas personas y sus opiniones debe conocer sobre estos temas de sobra, pero guarda silencio. Aún a pesar de Alberto Acosta sea uno de los intelectuales citados a favor de Yaku y de que sea uno de los que comparte esta publicación no hay ninguna propuesta económica sólida de parte de Yaku. ¿No crear conflicto, no obligar para detener la fuga de capítales (dólares) sino incentivarles a invertir para fomentar el desarrollo económico (fuga protagonizada por los grandes grupos financieros económicos, incluyendo los agroindustriales y quienes se benefician de los contratos derivados de la explotación petrolera)? ¿No es la tradicional fórmula neoliberal? ¿No sería contradictoria cuando los intereses de esos actores económicos están anclados en este modelo neoliberal y extractivista o desarrolista e igualmente extractivista? A ver, ¿De verdad esto se propone bajo el supuesto de que los grupos ecoómicos no tienen intereses propios y políticos o bajo el supuesto (neoliberal) de que la inversión económica de los grandes grupos se traduce automáticamente en crecimiento económico para los sectores populares? Por otro lado, Durante los últimos cuatro años Ecuador ya ha transitado una disminución drástica del Estado bajo un fuerte programa neoliberal condicionado por el FMI. Se han acabado cientos de programas de protección social, e incluso algunos (así fueran muy limitados) por el lado ambiental; la poca eficiencia del Estado ha sido más que socavada. Entonces cómo entendemos que, después de todo esto, ¿Yaku esté de acuerdo con seguir reduciendo el Estado? ¿No ha sido suficiente? ¿No es esa la misma agenda económica neoliberal? ¿En qué beneficia eso a quien? O bueno, en temas más puntuales, ¿Es tan grande el desconociminto de Yaku y su equipo del funcionamiento de los problemas de acceso a la educación superior en Ecuador o en tan maniqueo como el autor señala a los correístas, para decir que «acabará con el exámen de acceso a la educación superior y lo jóvenes podrán estudiar lo que quieran»? De verdad esto es desconocimiento de los problemas (que un examen, por su puesto no soluciona) o es una agenda política tan cuestionable como la correísta en tanto busca apelar engañosamente a las crísis políticas e institucionales de los gobiernos de Correa.

    El autor tiene razón, al parecer la candidatura de Pérez era la que más recogía las demandas ambientalistas y feministas de la campaña, pero su programa político y de gobierno, parece que no tanto.

    Por otro lado y ya que todos quieren atribuírse las banderas de Octubre de 2019. Las movilizaciones masivas de octubre fueron lideradas legitimamente y cohesionadas indiscutiblemente por el movimiento indígena, quien era el único actor que podía unificar una diversidad de malestares enfocados, sobre todo en las medidas neoliberales que Moreno aceleró en el país. Pero ya que a quienes defienden (sin autocrítica alguna) a Yaku les encanta decir que la candidatura de Yaku es la de octubre de 2019, dejenme recordarles que el paro de octubre aunque conducido por el movimiento indígena fue protagonizado por una variedad de actores que apoyaron demandas y banderas populares antineoliberales. Así a esta disputa popular y antineoliberal se sumó de manera afortunada un carácter feminista, ecológico-antiextractivista e indígena. Pero no puede una candidatura reclamarse ser la legitima representante de esas movilizaciones siendo las tres últimas, pero dejando de lado las demandas populares en su programa de gobierno. Por eso las divisiones dentro del movimiento indígena que el autor menciona tan marginalmente (mezclando además CONAIE y Pachakutik de una manera que solo se me ocurre es tan acomodada (como las que describe en los correístas) pues parece conocer muy bien la política ecuatoriana).

  5. gracias por haber hecho una introspección profunda de la realidad del Ecuador y tener una radiografía real que desnuda las falsarías acusaciones de gente interesada en tapar la verdad con monumentales mentiras provenientes de la derecha neoliberal y la derecha progresista. ashka yupaichani tukuy shunkumanta. garcias de todo corazon

  6. Elpidio Valdes

    Leer estos articulos y sentir como piensan y actuan estos senores que se dicen defensores de los pueblos pero acceden en conocimientos y acciones a favor de la ruptura en la unidad de las fuerzas de izquierda en nuestras tierras de America, elementos estos que solo ayudan a que las fuerzas del IMPERIO DEL NORTE REVUELTO Y BRUTAL EN NUESTRAS TIERRAS DE AMERICA, se sienta feliz y gozoso de sus artimanas divisionistas y fracturistas dentro de las fuerzas de izquierda en America Latina y el Caribe, en algunos casos se habla con desprecio sobre el Socialismo del siglo XXI y el mismo tiempo no se oye una palabra de protesta e ira contra el Gobierno de los Estados Unidos de America y sus lacayos y sicarios en diferentes gobiernos latinoamericanos, como el caso del senor Lenin Moreno que ha vendido el pais a los capitalista, traicionando no solo a Correa sino al pueblo Ecuatoriano, o como el caso de Colombia, donde el crimen y el genocidio contra ese pueblo hermano es ya una practica diaria, que los escritores de este sitio digital y otros parecidos, no protestan y se unen para combatirlo con las armas en la mano, o como el caso del gobierno reaccionario, criminal, genocida y facista de Brasil, que ha jugado y juega con la vida de sus ciudadanos pues se niega a reconocer la vigencia del virus y la necesidad de una politica nacional para combatirlo, en fin que los que hoy comparan y dicen que los gobiernos neoliberales de nuestras tierras de America, han hecho mas por los pueblos que lo que ha hecho Correa, Chavez, los gobernantes nicaraguenses y los actuales gobernantes bolivianos, es una declaracion llena de mezquindad politica e ideologica y los pone como amigos y deudores de los gobernantes capitalistas de este mundo convulso y reaccionarioo que busca la permanencia en el poder del capitalismo y sus crimenes de lesa humanidad en todo el mundo.
    La unidad de la izquierda no se consigue o se logra fraccionando las fuerzas del pueblo, pues lo que se logra es una traicion de la mas alta y criminal que podamos imaginar, dentro de todas las diferencias que puedan existir en las fuerzas politicas populares, lo mas importante y necesario en estos momentos es luchar por derrocar el capitalismo, ese es el enemigo numero uno de la humanidad, todo lo demas no es mas que poltiqueria de las mas barata e inhumana que hayamos podido escuchar y conocer en estos sitios digitales. RECORDEMOS LO DICHO POR EL COMANDANTE ERNESTO GUEVARA DE LA SERANA —- AL IMPERIALISMO NI UN TANTITO ASI……..—-

  7. Elpidio Valdes

    LUCHAR CONTRA EL CAPITALISMO ES LA PRIORIDAD NUMERO UNO EN NUESTRAS TIERRAS DE AMERICA, LAS DIFERENCIAS QUE NOS DISTINGUEN DEBEN DE SER BORRADAS EN FUNCION DE DESTRUIR EN NUESTRAS TIERRAS DE AMERICA AL MONSTRUO CAPITALISTA.
    Leer estos articulos y sentir como piensan y actuan estos senores que se dicen defensores de los pueblos pero acceden en conocimientos y acciones a favor de la ruptura en la unidad de las fuerzas de izquierda en nuestras tierras de America, elementos estos que solo ayudan a que las fuerzas del IMPERIO DEL NORTE REVUELTO Y BRUTAL EN NUESTRAS TIERRAS DE AMERICA, se sienta feliz y gozoso de sus artimanas divisionistas y fracturistas dentro de las fuerzas de izquierda en America Latina y el Caribe, en algunos casos se habla con desprecio sobre el Socialismo del siglo XXI y el mismo tiempo no se oye una palabra de protesta e ira contra el Gobierno de los Estados Unidos de America y sus lacayos y sicarios en diferentes gobiernos latinoamericanos, como el caso del senor Lenin Moreno que ha vendido el pais a los capitalista, traicionando no solo a Correa sino al pueblo Ecuatoriano, o como el caso de Colombia, donde el crimen y el genocidio contra ese pueblo hermano es ya una practica diaria, que los escritores de este sitio digital y otros parecidos, no protestan y se unen para combatirlo con las armas en la mano, o como el caso del gobierno reaccionario, criminal, genocida y facista de Brasil, que ha jugado y juega con la vida de sus ciudadanos pues se niega a reconocer la vigencia del virus y la necesidad de una politica nacional para combatirlo, en fin que los que hoy comparan y dicen que los gobiernos neoliberales de nuestras tierras de America, han hecho mas por los pueblos que lo que ha hecho Correa, Chavez, los gobernantes nicaraguenses y los actuales gobernantes bolivianos, es una declaracion llena de mezquindad politica e ideologica y los pone como amigos y deudores de los gobernantes capitalistas de este mundo convulso y reaccionarioo que busca la permanencia en el poder del capitalismo y sus crimenes de lesa humanidad en todo el mundo. La unidad de la izquierda no se consigue o se logra fraccionando las fuerzas del pueblo, pues lo que se logra es una traicion de la mas alta y criminal que podamos imaginar, dentro de todas las diferencias que puedan existir en las fuerzas politicas populares, lo mas importante y necesario en estos momentos es luchar por derrocar el capitalismo, ese es el enemigo numero uno de la humanidad, todo lo demas no es mas que poltiqueria de las mas barata e inhumana que hayamos podido escuchar y conocer en estos sitios digitales. RECORDEMOS LO DICHO POR EL COMANDANTE ERNESTO GUEVARA DE LA SERANA —- AL IMPERIALISMO NI UN TANTITO ASI……..—-

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