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Autodefensas de abajo, sentido común de los pueblos

Raúl Zibechi

La Guardia Indígena del Cauca, nacida más de dos décadas atrás para defenderse de las incursiones de paramilitares, militares y guerrillas, marcó un hito en la historia reciente de esas formas de garantizar la vida de los pueblos. Fue reorganizada en grandes asambleas de los pueblos nasa y misak y cuenta con alrededor de 3.500 guardias elegidos por sus comunidades, en 18 cabildos o territorios ancestrales.

Prestan servicio varones y mujeres de 12 a 50 años, no sólo se defienden de enemigos externos, usando sus bastones de mando, eligen coordinadores y prestan gran atención a la formación y la educación de sus miembros, que tiene como una de sus tareas centrales aplicar la justicia comunitaria como forma de mantener la armonía en los pueblos.

Una década atrás surgió la Guardia Cimarrona entre los pueblos negros de Colombia, inspirada en la historia de libertad y resistencia territorial del palenque. Ahora que las FARC dejaron las armas están apareciendo otros grupos armados, a menudos narcos y paramilitares, que deben ser abordados desde la autodefensa por la guardia.

“La Guardia Cimarrona es una propuesta de protección y auto-protección comunitaria para la reconciliación, la construcción de convivencia y el logro de una paz con justicia social”, señala una ponencia que abordas las tareas de la guardia (goo.gl/yjoCPP).

Sus formas de acción son múltiples: protección cultural desde los usos y costumbres; protección espiritual de los territorios y comunidades; protección político territorial y jurídica, con la aplicación de los sistemas de justicia propia; y protección individual y colectiva por las comunidades.

Recientemente ha nacido una Guardia Comunitaria Wichi en la localidad de Sauzalito, en la región del Impenetrable Chaco, norte de Argentina (4 millones de hectáreas de bosques nativos en región semiárida) Cuenta con 300 integrantes que piensan llevar a más de mil para proteger sus 100 mil hectáreas del narco que saquea madera, peces y miel y pretende introducir drogas entre las y los jóvenes.

Días atrás se formó una nueva autodefensa, la Guardia Indígena Whasek, en Nueva Pompeya. Hace más de un mes la guardia interceptó una camioneta del Centro de Integración Comunitario dependiente del gobierno nacional e incautó el vehículo, que ahora se usa para el patrullaje del territorio.

Finalmente, el año pasado se creó el Consejo de Recuperación Territorial (CRT), que volvió a reunirse en Miraflores a fines de febrero, que promovió la recuperación de 3.700 hectáreas, donde “están implementando pequeñas represas para almacenar agua para animales, huertas, fabricación de ladrillos, corrales para los chivos, chanchos y aves”, según relata Alfredo Galarza. Además quieren construir una escuelita, mientras las viviendas van dejando la improvisación del plástico y los palos para levantar paredes de adobe y ladrillos. Las tres localidades del Chaco son pequeños pueblos de cinco a diez mil habitantes.

“Dentro del CRT hay compañeros qom que integran el Consejo Qarashe, que es una organización indígena piquetera, que a su vez es un desprendimiento de la Organización Toba Qompi, legendaria organización indígena”, sigue el relato. El concepto de organización indígena piquetera me parece alucinante, y revela la profundidad que adquirieron los movimientos en los últimos años, que van trenzando sus experiencias vitales.

El Consejo consiguió que se construyan muchas viviendas en Miraflores, que en su mayoría “están a nombre de las mujeres de la organización, que son las que sostuvieron los piquetes y formaron la primer cooperativa de canastos Onolec Lagaraiq. Algunas de las mujeres de la cooperativa, han participado de los encuentros de mujeres a nivel nacional y a fines de 2018 hicieron el primer encuentro de Mujeres y Saberes sin la ayuda de ninguna organización, partido, ni sindicato”.

Onolec Lagaraiq (una sola palma en lengua qom), es una cooperativa de artesanas que nace en 2011 para evitar la explotación de los coyotes que lucraban con su trabajo (goo.gl/kWM2HP). El consejo Karashe ha conformado cooperativas de cestería, miel, madera y se disponen a inaugurar una radio, que nos dice Alfredo “consiguieron con sus propios recursos, además de una salita de primeros auxilios manejada por un enfermero qom”. Van a poner en marcha canchas de basquetball y ya tienen tres equipos de fútbol femenino indígena.

Como hubiera dicho León Felipe, vengo a cantar “cosas de poca importancia”…esas pequeñas cosas que están cambiando el mundo, abajo y a la izquierda.

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