Fronteras Abiertas

Laura Carlsen

Una traición al pueblo

Alabar a un tirano es insultar a un pueblo. La propuesta visita a Washington de López Obrador es un insulto al pueblo estadunidense, y sobre todo a la comunidad migrante mexicana que vive en el vecino país. 

La “visita de estado” con Donald Trump —que aún no tiene fecha pero que está vinculada a la entrada en vigor del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) el primero de julio— se presenta en un pésimo momento en todos los sentidos.

Primero, se propone viajar a los Estados Unidos en medio del auge de la pandemia en los dos países. Para Estados Unidos, un nuevo brote concentrado en los estados sureños ha asegurado su posición como líder mundial en muertes por COVID-19, en gran parte atribuida a la falta de medidas y estrategias por parte del gobierno federal y el desprecio a los conocimientos científicos que expresa públicamente el presidente Trump y sus seguidores.

Además de la evidente falta de coherencia al hacer un viaje no esencial a EEUU cuando la mayor parte de la población lo tiene prohibido para controlar la pandemia, AMLO dijo que quiere agradecerle a Trump “su gesto de apoyo y solidaridad” al vender—no donar— ventiladores a México para enfrentar la COVID-19. Felicitar a Trump por algo relacionado con su manejo de la pandemia es inconcebible: además de recomendar tratamientos potencialmente letales, él retrasó la respuesta al virus, descartó y desacató las recomendaciones de sus propios expertos, sacó al país de la Organización Mundial de Salud, ha buscado lucrar con la tragedia y promovió la reapertura que llevó a la crisis actual. En este desastre, los estudios recientes muestran que la población latina está muriendo de COVID-19 a una tasa del doble de la población blanca, mientras muchos migrantes no pueden acceder a los servicios de salud y están excluidos de los apoyos del rescate. 

Si el contexto de salud es grave, el contexto político es más grave aún. El propósito principal del primer viaje de López Obrador al exterior, el único en año y medio de gestión,  es mostrar la buena relación que tiene con Donald Trump. Ha sido la estrategia de AMLO siempre, sin importar los actos ilegales, racistas y autoritarios de Trump, las agresiones contra México y el trato cruel hacia la comunidad migrante. Ahora decide lucir esta actitud sumisa en un momento crítico para la campaña de reelección de Trump. Faltando solo cuatro meses para las elecciones presidenciales, todo lo que hace Trump lo piensa en clave electoral, y va perdiendo en las encuestas. El voto latino le importa mucho y los elogios del presidente mexicano le caerán muy bien para disfrazarse como estadista y amigo de México, a pesar de las constantes agresiones.

Este apoyo político a Donald Trump además llegará en un momento de protestas masivas en los Estados Unidos contra el racismo, y el crecimiento del movimiento Las Vidas Negras Importan. Es un movimiento de profunda radicalidad—anticapitalista, feminista y pro derechos humanos, es decir, la antítesis de Donald Trump. Con amplio apoyo de muchos sectores de la sociedad estadunidense, hartos del gobierno represor del 1%, el movimiento ha logrado avanzar en la defensa de la vida humana y en proponer nuevas visiones para la sociedad. 

En medio de múltiples crisis y el intento de desmantelar los logros y reprimir la lucha por la justicia social por parte de Trump, ofrece caminos de cambio nunca antes visto en EEUU. En el marco de la pandemia y la revuelta, la gente está construyendo redes de apoyo mutuo, aprendiendo nuevas formas de convivencia, soñando, estrechando lazos tras barreras y fronteras. Las organizaciones de migrantes no solo apoyan su lucha, la comparten. Están dando lecciones para todo el mundo en construcción de movimientos populares y nuevos horizontes, y en cómo hacer el cambio social a favor de los pobres, que tanto necesita México.

Ellos y ellas son las verdaderas aliadas de México. Una visita para pulir la imagen de Trump y congraciarse con el mundo inversionista corrupto que él representa, sería una traición a la comunidad migrante en EEUU que está sufriendo, al movimiento naciente por la justicia y a los mismos principios por los cuales votaron millones de personas otro primero de julio, hace dos años.

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