La pobreza extrema en Brasil aumenta 11 por ciento; los expertos culpan al trabajo informal

Julia Dolce

Foto: El Banco Mundial considera que una renta individual diaria de US$ 1,90 o menos equivale a pobreza extrema / Rovena Rosa/Agencia Brasil

El número de personas en situación de pobreza extrema en Brasil pasó de 13,34 millones en 2016 a 14,83 millones el año pasado. La información, que revela un aumento de 11,2 por ciento en el índice, fue levantada por la empresa LCA Consultores con base en los datos de la Encuesta de Rendimiento divulgada el miércoles (11) por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Para llegar al dato, la consultora adoptó la línea de corte del Banco Mundial, que establece un ingreso por persona, por día, de US$1,90 como límite para la pobreza extrema en los países en desarrollo.

Según los especialistas, el aumento de la pobreza extrema está relacionado, principalmente, con el aumento del trabajo informal. El estudio del IBGE analiza los datos de la Encuesta Nacional por Muestra de Hogares Continua (PNAD Continua por su acrónimo en portugués), divulgada en febrero de este año, que mostró que, en diciembre de 2017, los trabajadores informales representaban 37,1 por ciento de la población ocupada en el país. De acuerdo con el IBGE, es la primera vez en la historia que el número de trabajadores sin los beneficios de ley superó al conjunto de empleados formales.

En entrevista con Valor Económico, publicada este jueves (12), el economista Cosmo Donato, de la LCA Consultora, resaltó el cierre de puestos con todos los beneficios de ley. “En lugar de empleos [con garantías laborales y pisos salariales], el mercado de trabajo generó ocupaciones informales, de baja remuneración e ingreso inestable a lo largo del tiempo”, destacó.

Según Adriana Marcolino, economista del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE), el aumento de vacantes sin beneficios de ley, sumado a que el salario mínimo no aumentó en términos reales, tuvieron un gran impacto en el aumento de la desigualdad social.

“En el mercado de trabajo estamos con altas tasas de desempleo, y el empleo que está siendo generado es de baja calidad, informal, inestable, con salarios menores. Todos estos elementos contribuyen al cuadro de aumento en la desigualdad”, destacó.

De acuerdo con los datos del IBGE, en 2017, el grupo formado por el 1 por ciento de la población más rica del país ganó 36,1 veces más que la mitad más pobre, teniendo un ingreso medio mensual de US$ 7.959. La encuesta muestra también que el 5 por ciento más pobre de la población brasileña tuvo un ingreso medio de US$ 11,7 por mes en 2017, lo que representa una caída de 18 por ciento con relación al año anterior (US$ 14,3). Para la población del 1 por ciento más rico del país, su ingreso se redujo en apenas 2,3 por ciento.

La disminución de los ingresos del trabajo formal también fue uno de los motivos para la desigualdad levantados por el coordinador de Trabajo y Rendimiento del IBGE, Cimar Azeredo, durante la divulgación del suplemento especial de la PNAD Continua. “La calidad del empleo fue baja en 2017, con reducción de la tasa de desocupación por medio de trabajo informal”, dijo.

Sin embargo, según Marcolino, la encuesta no refleja la real desigualdad en el país, una vez que el IBGE tiene un límite en los datos captados, utilizando apenas la información de los ingresos generados por empleo, jubilaciones, pensiones, alquiler o políticas públicas, como el programa Bolsa Familia.

“El problema de esa estadística es que no incluye a los súper ricos de Brasil, que tienen inversiones en la bolsa, eso sólo sería captado si el IBGE estuviera articulado con el impuesto a la renta. Entonces, en verdad, la desigualdad en Brasil es mucho mayor de lo que a gente dice” afirmó.

Bolsa Familia

La reducción en el número de beneficiarios del programa Bolsa Familia realizada por el gobierno golpista de Michel Temer en el último año, también fue señalada como uno de los principales motivos para el aumento de la desigualdad social. El IBGE apuntó que por lo menos 326 mil hogares dejaron de recibir la renta del programa el año pasado.

La región Nordeste fue la más impactada por los recortes: en total, 131 mil hogares del nordeste dejaron de contar con el ingreso extra. Paralelamente, la región también sufrió el mayor aumento de la desigualdad, su índice de Gini, principal medida de la desigualdad de ingresos, se elevó de 0,555 a 0,567 entre 2016 y 2017. Para Marcolino, ambas estadísticas están relacionadas.

“En la región Nordeste, el salario mínimo, del Bolsa Familia y de la formalización del trabajo estaban teniendo un impacto importante para reducir las desigualdades. Con los recortes en el Bolsa Familia, las personas en pobreza extrema, que ahora viven simplemente de pequeños ingresos del trabajo, solamente el hecho de que el desempleo aumente y sean despedidas, ya las coloca en una situación de vulnerabilidad muy grande”, afirmó.

Edición: Diego Sartorato | Traducción: Pilar Troya

 

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