Una guía rápida para entender la visita de Obama a México

Dawn Paley Traducción: Clayton Conn

La anterior visita de Obama a México sucedió durante la cumbre del G-20 en Los Cabos, en junio de 2012. Esta vez, el presidente de los Estados Unidos y su séquito llegaron el 2 de mayo para reunirse con el nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto. Desde su elección, el equipo de Peña Nieto trabajó para cambiar el enfoque de los medios de comunicación: alejarlo de la violencia relacionada con la guerra contra las drogas y llevarlo hacia la economía, lo que se reforzó durante esta visita. De acuerdo con el New York Times, “Obama tiene previsto reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto para conversaciones que, señaló la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, cubrirán el tema de la competitividad [sic], la educación y la innovación, junto con infraestructura fronteriza, comercio, migración y seguridad ciudadana, entre otros temas de interés común”.

Competitividad

La competitividad es el término preferido de los gobiernos para hablar acerca de la privatización y las reformas reguladoras destinadas a beneficiar al sector empresarial. Anteriormente, la competitividad se llamó austeridad, ajuste estructural o privatización, términos que cayeron en desgracia debido a las duras consecuencias de estos programas en la población en general. Con respecto a la competitividad, ¿qué discutirán Obama y Peña Nieto? México cambió recientemente su legislación laboral con el fin de “aumentar la competitividad”, con lo que llevó a los salarios mínimos a un promedio de 60 centavos de dólar por hora. También hizo más difícil que los trabajadores reciban seguridad social y semanas de trabajo estables.

La paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), será sin duda un tema de conversación. Según el Financial Times, “una apertura del sector petrolero, altamente protegido por México y dominado por el gigante estatal Pemex, podría ofrecer oportunidades incalculables para las compañías petroleras de Estados Unidos, así como el tipo de transferencia de tecnología que México necesita desesperadamente.” Con toda la charla sobre los logros que deben alcanzarse a través de privatizar el sector petrolero de México, se hizo a un lado el hecho de que el 99 por ciento de las ganancias del Estado por el petróleo van al presupuesto federal –lo que representa alrededor del 40 por ciento del total del presupuesto nacional. La privatización completa de Pemex, de completarse, significará dura austeridad en todo el país. Están también los fondos de Estados Unidos para algo llamado Programa de Competitividad de México, que se proporcionan a través de la Agencia Estadunidense para el Desarrollo Internacional (USAID). Según sus propias palabras, “USAID trabaja con socios mexicanos para mejorar la gobernanza económica y aumentar la competitividad del sector privado, mediante la mejora del ambiente empresarial y construyendo apoyo sostenible para las reformas políticas y los cambios constantes en el sistema”. Esto significa el financiamiento a los centros de estudios (think tanks) mexicanos y organizaciones no gubernamentales (ONG) que promueven políticas amistosas hacia el negocio, la privatización y el respaldo a las reformas judiciales que Estados Unidos apoya.

Educación e innovación

El 11 de diciembre, diez días después de asumir el poder, el gobierno de México cambió dos artículos de la Constitución para dar lugar a lo que ellos llaman una reforma educativa. El enfoque en las pruebas obligatorias para todos los maestros generó controversia ya que, entre otras cosas, transforma cada vez más a los profesores en trabajadores precarios que pueden ser despedidos por fallar en un examen. “Lo que se aprobó no es una reforma educativa, sino una reforma laboral y administrativa disfrazada”, escribió el columnista Luis Hernández Navarro en La Jornada. En la misma columna, Navarro sostiene que la legislación abre la vía a la privatización del sistema educativo. Organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) presionan desde hace mucho tiempo para cambiar el sistema educativo en México. En un comunicado de prensa de diciembre de 2012, que anuncia la renovación de una línea de crédito de 73 mil millones de dólares para México, el FMI pidió reformas en el sistema educativo, entre otras cosas. Peña Nieto ya se ganó la admiración del FMI, cuyos líderes dicen que están muy impresionados con su agenda de reformas estructurales. Por todo el país hay protestas masivas contra la reforma educativa. El 18 de abril, cerca de 250 mil maestros, estudiantes y sus partidarios (todo un hito) marcharon en Guerrero contra la reforma y a favor de la educación pública y gratuita.

El sector empresarial de Estados Unidos tiene mucho en juego en la innovación y la educación en México. “Con un México capaz de proporcionar a las empresas estadounidenses mano de obra joven, calificada y barata, y con Estados Unidos capaz de jugar un papel decisivo en la transferencia de tecnología y conocimiento a su vecino del sur, es evidente que hay mucho espacio para impulsar una mayor integración económica por parte de las dos administraciones “, publicó el Financial Times en un artículo reciente.

La empresa General Electric tiene un importante centro de investigación y diseño en Querétaro, que se está convirtiendo en hogar del grupo aeroespacial más importante del país. Son especialmente buscados los ingenieros, 115 mil de los cuales hacen su posgrado en México cada año, ya que pueden ser contratados por menos de mil dólares al mes. Este es un elemento crucial en la capacidad de México para atraer la inversión extranjera directa en manufactura avanzada. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía de México, el número de empresas del sector aeroespacial en México aumentó de 61 a 249 entre 2005 y 2011. El 85 por ciento de las exportaciones aeroespaciales son a los Estados Unidos.

Infraestructura de la fronteriza, seguridad ciudadana y migración 

Obama promueve la reforma migratoria que está debatiendo el Senado de los Estados Unidos. La propuesta tiene más de 800 páginas y pone a la migración precisamente en el contexto de la seguridad nacional. Hay aspectos positivos y negativos de la propuesta, que tiene por objetivo garantizar una fuerza de trabajo adecuada y flexible en los Estados Unidos: mientras que algunos trabajadores pueden alcanzar el camino a la ciudadanía, otros migrantes potenciales se verán afectados directamente por la compensación política, un muro fronterizo ampliado y mayor militarización en la frontera entre México y Estados Unidos.

Hay una demanda por parte del sector empresarial para crear nuevos cruces fronterizos y ampliar los existentes. “En lo económico, la inversión en los pasos fronterizos y la infraestructura no ha igualado al aumento exponencial en el comercio que cruza la frontera cada año”, dice una nota de diciembre del Consejo de Relaciones Exteriores. Esta infraestructura fronteriza es necesaria  para la expansión de la industria maquiladora instala en México, y los Estados Unidos requieren de la cooperación de México en estos cruces. La construcción de estos pasos conlleva enormes subsidios para los Estados Unidos y empresas con operaciones a lo largo de la frontera.

En términos de “seguridad ciudadana”, resulta muy claro que la violencia en México aumentó en paralelo a la implementación de la Iniciativa Mérida, una estrategia respaldada por Estados Unidos para militarizar el tráfico y la producción de narcóticos. Alrededor de  120 mil personas han sido asesinadas y al menos 27 mil desaparecidas desde el inicio de la “guerra contra las drogas”, en diciembre de 2006. Muchos de los muertos y desaparecidos son migrantes y “no ciudadanos”; México se vuelve cada vez más una gran frontera para los centroamericanos, donde las fuerzas del orden no son sólo la policía de migración, sino también el ejército y los grupos del crimen organizado-. Como se esperaba, las conversaciones presidenciales eludieron la violencia en México y se centraron más en la capacitación a las policías y los programas de apoyo a la comunidad, que son los supuestos aspectos positivos de la Iniciativa Mérida. Hablar de la “guerra contra las drogas” es probablemente lo último que Peña Nieto quiso hacer al compartir los reflectores con Obama.

Texto publicado en inglés en el Programa de las Américas

Publicado el 6 de mayo de 2013

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