Nace una mutual de salud en la Ciudad de México

Jaime Quintana Guerrero

México. Bajo un esquema de promoción constante de la ayuda mutua, reducción de las relaciones injustas y generación de nuevas formas de producción e intercambio, nace una mutual de salud como iniciativa de la cooperativa Panamédica, organización con siete años de experiencia en el campo de la salud autónoma.

Fue la crisis de las instituciones de salud en México y las reformas neoliberales la razón por la que jóvenes médicos, nutriólogos, dentistas, psicólogos y trabajadores sociales comenzaron a discutir la forma en que deberían enfrentar esta problemática de salud, señalan Sofía Jiménez, presidenta de la Cooperativa de Salud Panamédica, y Gerardo Rubio, miembro del comité de Vigilancia.

Rubio señala que “el Estado de bienestar se agotó y ahora le toca a los ciudadanos demandar los servicios básicos, pero que sobre todo se tienen que construir organización y lazos de apoyo muto”. Jiménez destaca que “estamos en un momento clave. Los servicios privados son caros y el sector público está decadente. En la Ciudad de México, un 45 por ciento de los habitantes no cuentan con seguro social. Encontramos que los trabajadores cooperativistas tampoco lo tienen y los informales menos; en ellos nos enfocamos más en este momento”.

La Cooperativa de Salud nació en 2007 y se encuentra al sur de la Ciudad de México, en la Colonia Panamericana de la Delegación Coyoacán. Está rodeada de barrios populares y centros estudiantiles. El 26 de abril del 2014, los integrantes de Panamédica dieron a conocer su esquema mutual de salud como una alternativa ante la falta de acceso de la mayoría de la población a la salud pública.

Hasta el momento, no existe experiencia similar en la Ciudad de México que realice este trabajo en materia de salud. La autonomía, la ciencia, la disciplina y la solidaridad  son principios que estos jóvenes impulsan en su trabajo.

La también psicóloga Sofía Jiménez explica que por ahora es la cooperativa la que alberga una organización mutual. “En una cooperativa, las ganancias se reparten entre los socios, y en una mutual se reinvierte el dinero en un servicio de salud con el que no se cuenta en la cooperativa”.

“Fue la migración de españoles e italianos, así como la necesidad de estar organizados en colectivo para satisfacer las necesidades, lo que dio origen a las mutuales en América”, explica el psicólogo Rubio. Estos migrantes no tenían ninguna garantía social al llegar, “así que en colectivo fueron demandando y generando presión para satisfacer esta demanda”.

Desde el 2007 la cooperativa de Salud Paramédica desarrolla actividades en los barrios populares, en los cuales trabajan médicos, psicólogos y nutriólogos. Su propósito es prestar atención clínica de calidad, realizar actividades de prevención de la enfermedades y promoción de la salud al público en general, a civiles organizados, a organizaciones del sector solidario, a instituciones públicas y privadas, respondiendo a las necesidades de salud de la comunidad en donde la cooperativa tenga influencia, de manera accesible y bajo los principios del cooperativismo y la economía solidaria.

Gerardo Rubio define a las mutualidades, mutuales o mutuas como “organizaciones que surgen como una alternativa ante la rapacidad y falta de ética y de opciones que se viven desde los inicios en el sistema capitalista. Son creadas por ciudadanos comunes como nosotros, con la intención de generar alternativas para tener acceso a una vida más plena y digna”.

“Lo primero son talleres de sensibilización para saber qué es esta organización y la responsabilidad con la salud”, apunta Sofía Jiménez para explicar el funcionamiento de la mutual. Después se da una inscripción de 200 pesos. El pago mensual es de 50 pesos para el plan básico. Después existen otros planes que abarcan otros servicios, para grupos o familias. Se realiza un examen médico, y posteriormente se asiste a las asambleas de la mutual.

Rubio explica que esta nueva organización ofrecida por la Cooperativa Panamédica “está pensada para aquellas personas que no cuentan con seguridad social del Instituto Mexicano del Seguro Social o del Instituto del Seguro Social de Trabajadores al Servicio del Estado, o algún otro, pero también para los asegurados que por la mala asistencia buscan calidad, ética y bajo costo en el servicio”.

Los integrantes de la Cooperativa analizaron la política pública y su futuro como núcleo de médicos. Establecieron que “las instituciones públicas de salud, a pesar de ofrecer cobertura a un porcentaje considerable de la población, no tienen la capacidad de respuesta que exige la creciente demanda”. Además hicieron una crítica a los servicios de salud públicos que no son de calidad y cada vez se deterioran más.

Algunos principios rectores de la cooperativa son “la solidaridad en contrasentido de la competencia, la autogestión en contraste a la dependencia económica, lo asistencial o paternalista de los servicios del Estado, al trabajo colectivo, ante el individualismo creciente de los modelos neoliberales. Todo a través de ir tejiendo vínculos con organismos regionales, nacionales e internacionales como cooperativas, instancias educativas”, explican en texto hecho llegar a Desinformémonos.

En Argentina se le llama asociados a los miembros de las mutuales, pero en México, como no existe una figura legal, se les llama “afiliados”, señala Sofía Jiménez. “Sin embargo, se necesita una figura jurídica para poder avanzar más en la representación legal. Por el momento utilizamos los esquemas de la Cooperativa de Salud Panamédica para darle ese sustento, pero se necesita un marco legal. Nosotros pensamos que como mínimo necesitamos 300 personas para la conformación de la asamblea de mutualistas”.

La idea es que la gente se organice, explica Rubio. “Para pertenecer a las organizaciones mutuales hay que hacer un compromiso propio con las prácticas de solidaridad, apoyo mutuo, reciprocidad y disciplina”.

Durante los últimos tres años, Panamédica ha enviado a sus cooperativistas a Brasil y estableció relación con la Alianza Cooperativa Nacional (ALCONA), organización con presencia en de 18 estados y que cuenta con 200 cooperativas de ahorro. También aprendieron de mutuales de Argentina, Uruguay y Colombia. Entre 2010 y 2011 organizaron un plan para incorporar a usuarios como socios, bajo la forma de “Mutual de Salud Panamédica”. Para ponerlo en práctica, tuvieron que esperar hasta 2014.

En el 2010 se empezó con la Farmacia Social como el inicio de la propuesta de mutual, pero también se dieron cuenta, señala la presidenta de la cooperativa, que no existe sensibilización sobre el tema del cooperativismo. Se dejó ese trabajo porque no había respuesta, pero existían cooperativas que ya sabían de la propuesta y empezaron a solicitarle el servicio a Panamédica. “Vimos que se podían hacer planes y paquetes de salud, esto empezó a finales del 2011”, señala la representante legal de la cooperativa.

Un conflicto en la colonia por el Centro Social, con vecinos de partidos políticos que disputaron el lugar, los distrajo de su trabajo. “Encontramos solidaridad de otras cooperativas como Café Victoria, Bici-cooperativa, Hércules, y organizaciones de derechos humanos”, recuerda Jiménez. Fue entonces que decidieron transformar el trabajo, y “empezamos a preguntar si estos grupos organizados que van a ferias de de comercio tenían algún servicio de salud y vimos que no, así que decidimos darle fuerza al proyecto. Fuimos a Argentina con a la Asociación Mutualista y de Turismo de Argentina a prepararnos”.

Para septiembre de 2011 abrieron un programa de farmacia social, y en octubre comenzaron a afiliar socios usuarios a la mutual. En junio de 2011 se realizó la primera asamblea general de socios usuarios de la cooperativa de salud Panamédica.

Rubio, responsable del área de psicología de la Cooperativa, explica que todo se realiza “bajo un esquema de promoción constante de la ayuda mutua, reduciendo con ello las relaciones injustas y generando nuevas formas de construir la producción, el intercambio y el compromiso autónomo de las organizaciones y los individuos, así como la construcción y transformación de las relaciones laborales”.

“Nosotros tenemos un contrato social con la persona que se inscribe. Tenemos también la dificultad legal de que en México no existe un ley mutual”, explica la psicóloga y presidenta.

La tarea de la mutual es el apoyo a los sectores más pobres de la capital de México. “Es una necesidad real que vemos. No somos números o consigna de precios, y partimos de eso para fortalecer la organización”, finaliza Sofía Jiménez.

04 de mayo 2014

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