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La verdadera noche de Iguala, el muro de Trump y las drogas: entrevista con la periodista Anabel Hernández

Fabrizio Lorusso

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Anabel Hernández es una de las periodistas mexicanas más reconocidas en el mundo. Es autora, entre otros, de los libros de periodismo narrativo y de investigación titulados: México en llamas: el legado de Calderón, Los señores del narco y La verdadera noche de Iguala: la historia que el gobierno trató de ocultar, siendo ésta la más completa y actual investigación sobre el caso de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, quienes fueron desaparecidos en Iguala, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2014.

 

¿Por qué tuviste que salir de México y cómo fue tu exilio en Estados Unidos?

Antes que nada debo explicar que México es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Esto realmente no sólo es una frase. En México han sido asesinados más de 116 periodistas en los últimos diez años. Sólo el año pasado los asesinados fueron 16 y yo, por desgracia, soy uno de estos periodistas que ha sufrido violencia y atentados a consecuencia de mi trabajo.

A raíz de la publicación de mi libro “Los señores del narco” en diciembre de 2010, me enteré por una fuente de información de que el entonces Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, había organizado un complot para asesinarme como represalia por lo que había publicado sobre él y la red de corrupción que operaba en la Policia Federal (PF) para servir al cártel de Sinaloa, directamente desde García Luna hasta los principales mandos de la PF. Esto generó que la policía organizara un complot para asesinarme, yo pude enterarme a tiempo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos urgió al gobierno del Distrito Federal ponerme una protección. Desde entonces tengo que vivir con escoltas las 24 horas del día.

Después de esto, en enero de 2011 hubo un atentado armado contra mi familia y esto ha sido un infierno: algunas de mis fuentes de información fueron asesinadas, acribilladas en la calle como el General Mario Arturo Acosta Chaparro, quien fue una de mis fuentes principales para Los señores del narco y me narró el encuentro que tuvo con los diferentes carteles de la droga, incluyendo a Joaquín “El Chapo” Guzmán, que entonces estaba prófugo, por órdenes del entonces presidente Felipe Calderón. Contrario a lo que decía públicamente, o sea que tenía una “guerra contra el narcotráfico”, en verdad lo que hacía era recibir sobornos del narcotráfico e intentar negociar con distintos cárteles de la droga. Esta información después me la confirmó el propio Edgar Valdez Villareal “La Barbie”, que era un narcotraficante importante que trabajaba para el cartel de Sinaloa, para los Beltrán Leyva y para El Chapo Guzmán. Valdez me escribió una carta en noviembre de 2012, narrando cómo el propio presidente Calderón había encabezado algunas de estas organizaciones con los criminales, pues en vez de perseguirlos se sentaba a tomar café con ellos, y cómo a él le constaba que este jefe policiaco, Genaro García Luna, y otros mandos que yo había denunciado recibían dinero de él y de otros cárteles.

Esto provocó que las agresiones en mi contra fueran aún peores y en diciembre de 2013 ocurrió un evento muy delicado, la gota que derramó el vaso y nos obligó a salir de México. Fue un comando armado de la policía federal con once hombres armados que entraron a mi domicilio, amenazaron a mis escoltas, se llevaron a uno de ellos golpeándolo salvajemente, amenazaron a mis vecinos y les pusieron pistolas en la cabeza, incluso a unos pequeños de seis o siete años. Finalmente entraron a mi domicilio, yo no estaba en el lugar, no se robaron absolutamente nada pero el crimen quedó impune. Eso fue lo que me obligó a diseñar una salida digna de México.

No quería ser un mal ejemplo para mis compañeros y simplemente huir por huir. Quería realmente encontrar una manera de tener un espacio, de seguir trabajando, investigando y publicando información en México sin estar en México. Así encontré un programa de periodismo de investigación en UC Berkeley que me arropó dos años, me dio una beca y pude irme con mis hijos a vivir en aparente tranquilidad. Aunque estaba en una pequeña isla, para mí era muy difícil pensar que mis compañeros seguían siendo asesinados en México, que la situación no cambiaba, y finalmente durante estos dos años decidí, por el caso de Ayotzinapa y la desaparición de los 43 estudiantes, volver a arriesgar mi vida y regresar cada mes a México pese a las amenazas y todo lo que había vivido.

 

¿Cuáles son los mayores aportes de tu nuevo libro, “La verdadera noche de Iguala”?

Sería bueno primero explicarle a la opinión pública y a la comunidad internacional que el gobierno de México inventó la resolución del caso. Cuando ocurre esta terrible desaparición de los normalistas y el asesinato de tres estudiantes y tres civiles esa misma noche en este episodio que todo el mundo conoce, el gobierno de México empezó a tejer una versión oficial que pudiera encubrir para siempre la realidad de lo que había pasado esa noche. Investigué el caso desde Berkeley viniendo a México una vez al mes. Durante un año estuve desmantelando todas las mentiras inventadas por el gobierno federal, principalmente por la Procuraduría General de la República (PGR), encabezada entonces por Jesús Murillo Karam, y por el encargado de la investigación directa, que era el director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón.

Estos dos personajes inventaron la llamada “verdad histórica”, hicieron creer al mundo que los normalistas habían sido asesinados por órdenes de un simple y pequeño alcalde de Iguala, por un pequeño grupo de policías sin armamento ni entrenamiento suficientes de Iguala y por un pequeño grupo criminal que operaba en la zona. Ésta es la historia que se inventó el gobierno, le dijo al mundo que los estudiantes habían sido cremados esa misma noche en un basurero en Cocula.

Es la historia que conoce el mundo pero la historia es falsa. Lo que pude descubrir en dos años de investigación son cinco punto fundamentales que demuestran y prueban que fueron funcionarios públicos del gobierno de Enrique Peña Nieto, fueron militares, policías federales y federales ministeriales, fueron algunos miembros de la policía estatal los que participaron en este crimen. Encontré que fue directamente el ejército mexicano, el 27 Batallón de Infantería, el entonces coronel responsable del batallón el que esa noche orquesta, diseña, ordena, coordina y finalmente termina por ejecutar la desaparición de los 43 normalistas. También pude descubrir que participaron activamente al menos catorce elementos de la Policía Federal. En el libro menciono sus nombres específicamente, menciono los nombres de los agentes de la Policía Federal Ministerial (PFM), o sea los que trabajaban para Tomás Zerón y participaron directamente en los hechos, y tengo las pruebas fehacientes de que el ejército disparó directamente esa noche contra los cinco camiones en que viajaban los normalistas. Dispararon particularmente en los dos camiones Estrella de Oro, el blanco de esa noche.

Descubrí que el origen o la motivación del ataque, que hasta ahora ha sido ocultado por el gobierno federal, es que el ejército esa noche trabajó por órdenes de un capo muy importante que operaba en Guerrero que quería recuperar el cargamento de heroína de dos millones de dólares que viajaba en dos de los autobuses que por accidente, al azar, sin saberlo, los estudiantes habían secuestrado días anteriores. Sin saber que esos camiones se iban a convertir en su ataúd. Y otro de los elementos que he podido descubrir es que el gobierno de México sabía todo esto.

 

¿Cómo?

A mediados de 2016, hubo una investigación interna dentro de la Procuraduría. El encargado de asuntos internos, el Visitador General de la PGR, hizo una investigación independiente sobre la misma investigación hecha por la PGR y descubrió lo que yo descubrí: que la supuesta cremación de los cuerpos en Cocula nunca existió; que la mayoría de los detenidos por el caso, como afirma mi libro, habían sido brutalmente torturados para arrancarles confesiones de delitos que no cometieron; que los dos camiones Estrella de Oro eran realmente el eje principal de lo que había pasado esa noche, así que ordenó que se investigará aún más al respecto. Y ordenó también investigar al Capitán José Martínez Crespo, un personaje central en esta tragedia, uno de los responsables principales, acusándolo de presuntas conexiones con el crimen organizado. También ordenó la detención de varios policías federales y una investigación total al 27 Batallón. Toda esta información el gobierno federal la conocía y, por orden del presidente Peña Nieto, estas dos investigaciones clave, sobre la falsedad de los hechos en Cocula y el involucramiento del ejército, fueron mantenidas en secreto por varios meses por órdenes presidenciales.

Después del informe, este Visitador (auditor) de la PGR, César Alejandro Chávez Flores, tuvo que dimitir. ¿Este documento no fue divulgado públicamente?  ¿Se trata de un funcionario honesto que quiso cumplir con su misión y fue silenciado?

Así es. Este documento cayó en mis manos justo cuando estaba terminando de escribir mi libro. Me confirmó el contenido de la investigación y publiqué su contenido en el libro, pero ahora en la página verdaderanochedeiguala.com, que creamos la editorial y yo y en que todo el mundo, los padres de los 43 y sus abogados, pueden consultar esos documentos. Este funcionario se había comprometido con los padres de los 43 normalistas a hacer una investigación independiente contra Tomás Zerón y respecto de toda la investigación que había hecho la PGR, sobre el trabajo de Zerón y Murillo Karam.

En agosto pasado, se supone que había un compromiso de la PGR de entregar el resultado de estas investigaciones a los padres de los normalistas, pero como la investigación interna del Visitador descubrió todas las irregularidades y la “mentira histórica”, es por esto que por órdenes del presidente la Procuradora Arely Gómez ordenó no entregar el documento a los padres de familia. El Visitador después sufrió presiones por parte de la propia Procuradora y otros funcionarios de la PGR, incluyendo a Tomás Zerón, de que cambiara los resultados de su indagatoria porque echaba por tierra la “verdad histórica”.

Lo más grave de este documento, que finalmente es lo más importante, es el momento en que el Visitador, a través de diversas pruebas periciales y testimoniales, con una investigación muy profunda, descubre, respecto de los hechos en Cocula, que los estudiantes nunca fueron asesinados y quemados allí. Y que los huesos de Alexander Mora, que se supone es el único normalista identificado por sus restos, los cuales fueron encontrados en el Río de Cocula, fueron sembrados por el propio Tomás Zerón: ésta es la prueba pericial más importante que involucra, culpa y responsabiliza al gobierno de México de los hechos. Porque si los hechos en Cocula fueron falsos y las pruebas fueron sembradas en el Río San Juan, porque el señor Zerón, porque el gobierno de México tenía en su poder los restos quemados de Alexander Mora. Ésa es la parte medular del caso, por eso el gobierno no podía permitir que se diera a conocer públicamente el informe del Visitador general. Por eso él fue amenazado de muerte y se vio obligado a renunciar.

¿Sería posible acusar de lesa humanidad contra los altos funcionarios del gobierno y el presidente?

No soy abogada ni experta en la materia, pero una de las partes más valiosas de esta conclusión que saca el Visitador, tras la revisión de varias leyes internacionales, es que efectivamente al violarse el derecho a la verdad de las víctimas, que es un derecho internacional, al cometer brutales actos de tortura para inventar esta historia y supuestamente “resolver el caso”, al alterar pruebas, al cometerse violaciones graves a los derechos humanos y al alterar la verdad de las cosas, este Visitador considera, y fue lo que le dijo a la Procuradora, que si el gobierno de México no resolvía y saneaba con la verdad este caso, iba a terminar en una corte internacional porque así lo podía dictar el derecho internacional. Así que sin duda alguna, dadas todas estas anomalías, de acuerdo a las conclusiones del Visitador, sí el gobierno de México, Peña Nieto y los funcionarios públicos involucrados en esta situación podrían ser juzgados internacionalmente si se instalara un tribunal especial para esto.

 

¿Dónde quedan el grupo de narcotraficantes Guerreros Unidos y el ex alcalde José Luis Abarca y su esposa que en su momento fueron indicados como responsables de la desaparición de los estudiantes?

La gran mayoría, el 80%, de los detenidos, incluyendo a supuestos miembros de Guerreros Unidos, al alcalde y su esposa, habían sido torturados y sus detenciones habían sido ilegales. Lo supe de dictámenes médicos que revisé y que fueron practicados a todos estos detenidos y de testimonios directos que obtuve de ellos y de sus familiares. Durante varios meses me estuvieron mandando cartas desde la prisión, contándome las brutales y salvajes torturas que sufrieron, incluyendo violaciones sexuales y toques eléctricos en todas las partes del cuerpo para arrancarles confesiones falsas. De acuerdo al Visitador la detención de la gran mayoría y de los principales acusados de ser autores intelectuales y materiales de la desaparición de los normalistas, como Abarca y su esposa, los cuatro detenidos que confesaron haber quemado a los normalistas y los principales policías municipales que están acusados de haber orquestado y ordenado estos hechos, fue ilegal lo cual significa que no deberían de estar en prisión. El gobierno de México se dedicó a fabricar chivos expiatorios, falsos culpables, y acusó a inocentes de un crimen que no habían cometido para proteger a los verdaderos culpables, principalmente a los funcionarios públicos de Iguala, del ejército mexicano, de la policía federal, de la propia PGR que participaron activamente en los hechos esa noche.

Más allá de grupos pequeños del narco como Guerreros Unidos, ¿en Guerrero quién manda?

Para hacer el libro “Los señores del narco” durante 12 años estuve investigando las operaciones del cartel de Sinaloa y los hermanos Beltrán Leyva. Una de las principales bases de operación de estos grupos era Guerrero, particularmente el puerto de Acapulco. En este libro narro como el entonces comandante de zona, Salvador Cienfuegos, ahora Secretario de la Defensa Nacional, se paseaba en un yate por la bahía de Acapulco acompañado de Arturo Beltrán Leyva. El libro salió hace más de seis años y el Secretario nunca ha negado los hechos contados en ese libro ni ha presentado una demanda. Cuando surge esta versión del gobierno federal de que supuestamente había un muy poderoso grupo de Guerreros Unidos y los llamados “Rojos”, me pongo a indagar y vuelvo a sacar la documentación que usé para ese libro y me encuentro con que tal grupo no existe, es prácticamente minúsculo. Pude hablar personalmente con gente de los carteles de Sinaloa y Beltrán Leyva y me comentaron que efectivamente sí existen los grupos de los Rojos y Guerreros Unidos pero son células minúsculas que no significan nada en comparación con el poder que todavía tienen en el estado la organización de los Beltrán Leyva. Cuando Arturo Beltrán Leyva es asesinado en Cuernavaca, Morelos, en diciembre de 2009, varias partes de su organización empezaron a desmantelarse. Hay muchos integrantes importantes de esta organización criminal, cuyos nombres no han sido revelados por el gobierno, que siguen operando en Guerrero. Y se han convertido en importantes capos, a lo mejor no como El Chapo Guzmán, pero sí capos de un importante nivel que son capaces de traficar importantes cantidades de droga, de heroína, de México a Estados Unidos. Uno de estos capos, de importante nivel, en septiembre de 2014, controlaba la zona de Iguala y sus inmediaciones y es este capo, cuyo nombre el gobierno no menciona ni está inculpado o encarcelado por el caso, quien esa noche ordena al 27 Batallón de Infantería que recupere a toda costa la heroína que estaba en estos dos autobuses de los que fueron desaparecidos los 43 normalistas.

Entonces, ¿cuál es el papel de ejército en Guerrero?

Tengo expedientes de la propia PGR, declaraciones de testigos protegidos que ahora la PGR no podrá desmentir, en que durante años han señalado que el ejército mexicano ha protegido y trabajado con el cartel di Sinaloa y a los Beltrán Leyva. Esto durante mucho tiempo, fue una añeja complicidad. Particularmente en Guerrero se daba esta protección. Repito: el propio General Cienfuegos, cuando era titular de la zona militar en esta región, está acusado de haber convivido con Arturo Beltrán Leyva y de haberlo protegido. Hay muchas acusaciones incluso no sólo contra el ejército, sino también contra la Policía federal y la Federal Ministerial, que entonces era la (Agencia federal de Investigaciones) AFI. Cuando García Luna era su titular, en 2004-06, la propia AFI operaba como asesino a sueldo del propio cartel de Sinaloa. Hay un episodio que recuerdo muy bien, tengo los documentos que avalan lo que digo. Ocurrió en Acapulco, donde había un grupo del cartel de los Zetas que quiso tomar la plaza y quitársela a los hombres de los Beltrán Leyva y a Sinaloa [que eran parte de la misma organización en esa época, n.d.F.L.]. Cuando los Beltrán Leyva se enteran de esta operación, no sólo mandan a sus hombres armados a combatir a los Zetas, sino que los propios elementos de la AFI actúan como sicarios a las órdenes de Arturo Beltrán esa noche, levantan a varios Zetas y después los ejecutan en un video salvaje. Fue el primer video de una narco-ejecución en vivo que fue dispensado en diferentes medios de comunicación como un escarmiento a los Zetas en esta guerra salvaje que tenían con el cartel de Sinaloa. Es decir, la complicidad del ejército, de los federales y de la Federal Ministerial con el narcotráfico en Guerrero, especialmente con los Beltrán Leyva, es antigua y hay diversas pruebas de eso. Hoy por desgracia, el caso de los 43 desaparecidos es un ejemplo más de esta colusión del gobierno, de esta guerra fallida, en donde no sólo el ejército protege a los narcos sino que opera como sus sicarios.

 

¿Por qué el caso Iguala-Ayotzinapa es emblemático?

Por varias razones. La más humana y a la vez más valiosa es que efectivamente en México miles de familias han vivido la tragedia de los desaparecidos. Más de 25.000 personas fueron desaparecidas durante el sexenio de Felipe Calderón, pero por miedo y por intimidación muchos de sus familiares se quedaron callados, no dijeron nada, por temor a ser criminalizados. Los padres de los 43 rompieron ese esquema y demostraron a México y al mundo que ante la desaparición forzada no se puede guardar silencio. El ejemplo que han dado en estos más de dos años no sólo es de valor sino de profundo amor a sus hijos. Me parece que al final esto es lo más importante. El ejemplo de amor de estos padres ha conmovido al mundo y ha hecho que en México este caso no se olvide y que haya muchas personas que siguen buscando verdad y justicia.

Por otro lado, este caso es el ejemplo claro de que esta guerra contra el narcotráfico en México es una guerra simulada porque no se puede hablar de guerra cuando un batallón está al servicio del narcotráfico. No se puede hablar de guerra contra el narco cuando el presidente de la República, en vez de meter a la cárcel un puñado de malos funcionarios públicos, o sea unos 40 o 50 funcionarios, involucrados con el narcotráfico, que determinaron lo que pasó esa noche, y en vez de enjuiciarlos y dar un ejemplo para decir que “esto no lo vamos a permitir”, el presidente ha tolerado esta colusión y esta corrupción y ha premiado a los responsables. Hoy el coronel que era responsable de ese 27 Batallón tiene el cargo prácticamente de subsecretario de la Defensa Nacional y fue ascendido a General. El Capitán Martínez Crespo y los Federales que participaron en esto siguen “protegiendo a la sociedad” dondequiera que se encuentren, significando realmente un riesgo para sociedad mexicana. Es emblemático porque demuestra el fracaso y la simulación de la guerra al crimen organizado.

En tercer lugar, es un caso que ha sacudido al mundo, ha hecho que la comunidad internacional vea que en México realmente ni hay paz, ni hay verdad, ni hay justicia cuando se trata de crímenes cometidos por el Estado.

Es el mismo Cienfuegos quien pide ahora una Ley de Seguridad Interior que legitime la militarización de la seguridad pública y de las tareas policiacas. ¿Qué opinas al respecto?

Me parece que México está pasando por un proceso muy difícil. Por un lado tenemos un ejército fuera de control que quiere más poder y más impunidad. Por otro lado tenemos un presidente con menor popularidad de las últimas décadas en México, con índices mínimos de aceptación, que está a punto de acabar su gobierno y no sabe cómo salir de esto. Y tenemos una sociedad que repudia la presencia del ejército en las calles. Es muy peligrosos que el caso de Ayotzinapa quede impune porque va a permitir que el ejército mexicano pueda seguir en las calles cometiendo éste y otros crímenes. No hay que olvidar que lo de Iguala no es el primer crimen masivo cometido por los militares. Apenas unos meses antes, a mediados del 2014, en el Estado de México, en Tlatlaya, el ejército, los militares, asesinaron a 21 personas, las ejecutaron de manera sumaria. Este caso la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) también intentó ocultarlo durante varios meses hasta que finalmente la investigación periodística de la agencia AP y de la revista Esquire lograron descubrir la verdad y desenmascarar que ése no había sido un combate entre el ejército y unos delincuentes, sino una ejecución sumaria por parte del ejército. Estamos ante una crisis terrible donde por desgracia pareciera que este ejército verdugo seguirá en las calles con todo lo que ello significa.

 

Estados Unidos ha promovido políticas de “guerra a las drogas”, especialmente en América Latina, pero ahora la marihuana ha sido legalizada para su uso recreativo en ocho estados americanos y en 15 más se permite su uso medicinal. ¿Qué opinas?

Todo depende del ángulo en que se vea esta situación. Mi posición es en contra de la legalización de las drogas. Pero bueno, si la justificación de la legalización es la salud pública, me parece que es una estrategia equivocada y voy a darte mis razones. Por ejemplo en Estados Unidos. El principal consumo de drogas en Estados Unidos no es por drogas ilegales sino con las legales, los medicamentos que se supone sólo pueden ser vendidos con receta médica, mientras que hay todo un mercado negro inmenso en el país que permite que jóvenes, niños y personas adultas tengan acceso a estos medicamentos alucinógenos de manera ilegal en un farmacia legal. Esto demuestra que la legalización no es la solución. Si no hay primero una verdadera cultura de legalidad, si la ley que existe en este momento no se aplica, no se puede pensar que la legalización de la marihuana, de la cocaína, de las metanfetaminas, etc. va a ser la solución, siempre habrá un mercado negro. Lo estamos viendo con las medicinas. Si el gobierno de Estados Unidos no es capaz de controlar a las farmacéuticas, no puedo pensar cómo puede ni siquiera soñar alguien en el mundo poder controlar el negocio legal, a los pequeños propietarios, las empresas que fabrican drogas que antes eran ilegales. Es un sueño estúpido, ingenuo, que no lleva a nada. Está demostrado que la legalización de las drogas, las drogas legales, que sean legales no significa que no haya todo un mercado ilegal de ellas. Eso por un lado.

Si se trata de ver la legalización de las drogas como una manera para controlar la violencia y el negocio multimillonario, de billones de dólares según el gobierno estadounidense, del narcotráfico y de los cárteles, es una visión totalmente equivocada. Cuando en Colorado empezó a legalizarse la marihuana, con estos lugares en donde se puede comprar abiertamente, los cárteles de la droga mexicana, según me narraba un agente de la DEA [agencia antidroga estadounidense, n.d.F.L.], crearon pequeñas píldoras, pequeñas dosis de droga sintética que dan los mismo efectos de la marihuana pero a la décima del costo que un cigarro de marihuana legal. Estamos hablando, entonces, de que no es posible controlar a los cárteles porque por cada droga que se legalice, se van a inventar una nueva. Los cárteles están en el negocio y están inventando constantemente nuevas drogas para mejorar sus negocios, hacerlos más eficientes y redituables. Además, tomemos en cuenta que los cárteles no sólo trafican drogas, sino que trafican personas, mercancías y se dedican a la pornografía infantil, a la tala ilegal de bosques y a un montón de cosas ilegales. Entonces, pensar que la legalización de algunas drogas va a controlar el poder de los carteles es un sueño ridículo, eso no va a suceder. Sólo la cultura de la ley, aplicando la ley. No me refiero a disparos. Me refiero a que, si realmente se empezara a ver una verdadera guerra contra el narcotráfico, antes que detener al Chapo Guzmán, tendrían que haberse detenidos a todos sus cómplices, desde gobernadores a banqueros y empresarios. Mientras los grandes bancos del mundo sigan lavando dinero impunemente, habrá “Chapos” por dondequiera, porque siempre habrá esta parte del mundo “legal” dispuesta a convivir y hacer negocios con este mundo ilegal. Ahora que “El Chapo” ha sido extraditado, esta no va a ser ni de cerca una solución para México, al contrario, puede generar aún más violencia e inestabilidad.

Otro tema, digamos, “fronterizo” ligado a la administración Trump. Has vivido dos años en Estados Unidos como migrante-exiliada y conociste bien las dos realidades. ¿Qué opinas del muro y de las primeras semanas de ese gobierno?   

Debo reconocer que me ha costado un poco de trabajo, cuando vivía allá, entender esta postura, esta manera de ser del norteamericano. Porque por un lado hay una comunidad latina muy grande, de migrantes, pero lo que es el americano blanco, anglosajón, son personajes difíciles de comprender, porque lo cierto es que, como lo he vivido en carne propia allá y lo he visto, en Estados Unidos siempre ha habido un racismo oculto, callado, silenciado. Por una época, todos sabemos, fue un racismo abierto, salvaje y cruel pero después, con el paso de los años, este racismo fue quedando muy en el interior de los americanos anglosajones. La llegada de Trump explica esto: quien vota por él es esta mayoría blanca, y no me refiero sólo a una mayoría blanca económicamente pudiente, sino que hay una amplia mayoría blanca que son obreros comunes y corrientes que no tienen para vivir, que se sienten desplazados por los migrantes, que sienten que no tienen oportunidades de trabajo y que los migrantes han llegado a robarles su país. Hace poco pude hablar con un académico muy importante de la Universidad de California en Los Ángeles, David Maciel, y él me explicaba una cosa que yo no había comprendido, porque se necesita ser americano para entender estas palabras. Cuando Donald Trump en su campaña decía “vamos a hacer Estados Unidos de nuevo grande” y “América para los americanos”, significaba volver 50 años atrás. La “América grande” donde había un gran racismo y cada quien estaba en su lugar y no se podía mover de allí. Devolverle América a los americanos es a esta clase, a esta raza fundadora de lo que es Estados Unidos. A eso se refería Trump, por eso votó la gente, para regresar al pasado. Estamos frente a una situación crítica porque quien piense que esto sólo se trata de Donald Trump, se equivoca. Se trata de una buena mayoría de la sociedad norteamericana que tiene un pequeño racista silencioso, dentro de cada americano.

¿Qué opinas de las manifestaciones en México contra Trump, incluyendo la iniciativa “Vibra México”, del debate acerca del muro y de la reacción del gobierno mexicano?

Creo que, nos guste o no, estemos o no de acuerdo como mexicanos de este lado de la frontera, pues el presidente Trump en su territorio puede hacer lo que le venga en gana. Está en su derecho hacerlo. Si él piensa que con un muro va a impedir que los mexicanos crucen y ésta es su política pública y los americanos lo apoyan, no hay manera de que se pueda impedir. Es absurdo, afectará a millones de mexicanos, pero no se puede impedir esto. Cuando él dice “los mexicanos van a terminar pagando el muro”, hay muchas maneras con que puede hacer que los mexicanos paguen el muro y voy a dar un ejemplo muy específico. El principal ingreso legal, sin hablar de los de la droga, que tiene México, más que el petróleo, son las remesas, o sea el dinero que envían todos los mexicanos que viven en Estados Unidos a México cada año. Si Trump decidiera aumentar o poner un impuesto a esas remesas, los mexicanos terminaríamos pagando el muro. Respecto de este discurso de “unidad”, me parece que en México no hay unidad, porque no puede haber unidad en torno a un presidente asesino. Una cosa que Trump sea terrible y otra cosa es que la gente piense unirse alrededor de un presidente que ha sido terriblemente corrupto, como lo mostró el caso de la “Casa Blanca” [escándalo que ha destapado la relación entre la compra de la casa del presidente y su esposa y contratistas de gobierno del grupo Higa, n.d.F.L.], y que ha permitido la impunidad, que ha protegido, por ejemplo en el caso de Ayotzinapa, a los responsables de la desaparición de los 43. ¡Y la gente lo sabe! ¿Cómo se puede convocar a la unidad cuando es un gobierno asesino el que convoca a la unidad? Estamos en una situación realmente muy polémica donde yo veo a una sociedad que ama a su país, amamos a nuestro país, México, pero sabemos que el gobierno que tenemos será capaz de cualquier cosa con tal de que Donald Trump no tome represalias legales contra varios funcionarios públicos, por ejemplo ahora que se extraditó a Estados Unidos al “Chapo” Guzmán. Muchos, incluyendo al presidente, deben de estar preocupados, aunque él mismo aceptó la extradición pensando que con esto se congraciaba o le hacía un guiño a Trump. Pues hoy, viendo la actitud de Trump, me parece que todos deben de estar preocupados porque el señor Guzmán Loera tiene mucha información no sólo de sexenios pasados sino sobre éste, porque fue en éste en que ocurrió su segunda fuga de prisión a mediados del 2015.

 

¿Cómo puede evolucionar la organización de “El Chapo” en México? ¿Puede llegar a pactar algo realmente con la justicia estadounidense?

Es una pregunta compleja y amplia, pero hay que entender que el fin de El Chapo comenzó en enero de 2016 cuando volvió a ser detenido. Su fin quedó totalmente ya determinado antes de la extradición. Él ya no era el jefe del cartel de Sinaloa, cuando ocurre la extradición, ya no tenía ningún poder y estaba totalmente debilitado por una larga guerra interna. Ahora en Estados Unidos, sabe que la subsistencia, la sobrevivencia, de su familia depende principalmente de él y de lo que pueda negociar con el gobierno estadounidense. Sé que el gobierno americano lo ve como un arma importante contra el gobierno de México. Están esperando que, si bien no le puedan ofrecer una condena menor y tengo entendido, por la información que he tenido, que le van a dar cadena perpetua, sin embargo, hay otras cosas que negociar con él como dinero, protección para su familia, etcétera. A cambio de diversas canonjías que el gobierno de Estados Unidos sí está dispuesto a darle, no una sentencia menor pero sí beneficios económicos y de otra índole, ellos están esperando que El Chapo Guzmán empiece a delatar a sus principales protectores en el gobierno, en éste y en sexenios pasados. Es la información que tengo. En el expediente criminal abierto en su contra, en la corte federal del Distrito Este de Nueva York, en donde va a ser enjuiciado, por primera vez en esta acusación penal se reconoce que, en la última década, El Chapo Guzmán se convirtió en el narcotraficante más poderoso del mundo gracias a la ayuda de funcionarios del más alto nivel del gobierno de México que durante esta supuesta guerra al narcotráfico persiguieron a sus enemigos para fortalecer el cartel de Sinaloa y entregarle las plazas.

En la presentación de La verdadera noche de Iguala en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016, hablaste del caso de un militar del 27 Batallón que ibas a entrevistar, pero no fue posible porque la persona-enlace con él fue asesinada. ¿Sigues investigando sobre el caso?

Sigo investigando el caso de Ayotzinapa y cuál es la situación legal de los detenidos que fueron torturados. La propia ONU y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) los están investigando también. Sé que ya hubo algunas liberaciones de algunos detenidos. Estoy esperando que puedan ocurrir más liberaciones y sigo investigando por supuesto cuál fue el paradero final de los normalistas que es un asunto que aún no está resuelto.

En este caso, me interesaba platicar con este militar porque él me había mandado decir que algunos de los 43 estudiantes habían sido llevados al 27 batallón esa misma noche del 26 de septiembre de 2014. No señalo esto en mi libro, no lo menciono, porque no tuve la oportunidad de hablar directamente con el militar ya que mi enlace fue asesinado y, ahora que he intentado volver a hacer algún tipo de contacto con este militar, se me informa que está desaparecido.

¿Qué mensaje quieres mandar a la audiencia aquí y en Europa?

Me parece que la comunidad internacional ha sido bastante tibia con el gobierno de México respecto de este caso de los 43 normalistas. Me parece que la propia Comunidad Europea y el gobierno de Estados Unidos obligan al gobierno de México al cumplimiento de normas mínimas de respeto de los derechos humanos para que puedan hacer estos países negocios con México, aunque México no cumple ni siquiera con estas normas mínimas de respeto a los derechos humanos. Siguen haciendo negocios con México en un pragmatismo criminal. Me parece que la comunidad internacional tiene que empezar a ver a México con ojos de mayor realidad y entender que México es un polvorín. La comunidad internacional, a lo mejor, está frotando sus manos, pensando en las millonarias inversiones y ganancias que puede sacar en un país como México, ahora que ha ocurrido la reforma petrolera, que cualquiera puede invertir y extraer petróleo de México, y ahora que ha cambiado también la ley de energía, etcétera. Me parece que la comunidad internacional no entiende que México es un polvorín, donde sus propios capitales e inversiones también pueden estallar junto con México.

De Fabrizio Lorusso –LamericaLatina.Net@FabrizioLorusso Publicada también en la revista Entretextos (Ibero León)-link

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