La disputa por el agua del Río Cuautla

Juan Carlos Flores Solís

El pasado miércoles 1 de julio se reunieron en las instalaciones de la Asociación de Usuarios del Río Cuautla (ASURCO), mas de una centena de ejidatarios y pobladores del Oriente de Morelos afectados por el Proyecto Integral Morelos por el temor que su mesa directiva, firmara un Convenio de Concertación con CFE, Conagua y Sader para retirar el plantón que impide la conclusión física del acueducto, así como retirar los amparos de los ejidos que mantienen la protección del caudal del Río Cuautla para destino agrícola en beneficio de los dueños originales de dichas aguas.

 
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El funcionamiento de la central termoeléctrica de Huexca está parado en los hechos y en el derecho, principalmente, porque no tiene agua para funcionar. Desde 2013, se han instalado plantones a lo largo de la construcción del acueducto y el último desde 2016 por los ejidatarios, usuarios del Río Cuautla. En su primera etapa, la construcción del acueducto implicó la detención ilegal y tortura de Jaime Domínguez, el hostigamiento judicial de más de una docena de personas y la represión del 30 de agosto de 2016 con el uso de helicópteros, granaderos e incursiones ilegales a las casas del pueblo de Apatlaco. Eso sin contar las innumerables violaciones a los derechos humanos que ha causado la instalación de la termoeléctrica y el Gasoducto, incluyendo el asesinato de nuestro compañero Samir Flores Soberanes el 20 de febrero de 2019, quien por cierto, también estuvo contra el acueducto. En 2018 López Obrador en campaña les dijo a los ejidatarios que aguantaran el plantón, porque llegando a la Presidencia cancelaría ese proyecto, no cumplió.

El Convenio propuesto por la CFE establece que, a cambio de retirar el plantón, los amparos y comprometerse a no interponer más amparos, las autoridades federales se comprometen a ejecutar $ 118, 500, 000 (ciento dieciocho millones, quinientos mil pesos) conforme a la “disponibilidad presupuestal” que tengan. El Convenio no establece la cantidad de agua que la CFE se llevaría para la termoeléctrica y solo es un convenio de rendición de la lucha por 118.5 millones de pesos, de acuerdo “a la disposición presupuestaria”, lo que lo vuelve, aun mas impreciso e improbable.

La problemática de la distribución del agua

El espacio de riego del Río Cuautla, tiene antecedentes prehispánicos, conforme el levantamiento zapatista, las aguas del Río Cuautla fueron devueltas a los ahora llamados ejidos, mediante dotaciones contenidas en decretos presidenciales. Ante un escenario natural de distribución de aguas entre los pueblos de arriba y los de abajo del Río Cuautla, se formaron las asociaciones de riego para para organizar, distribuir y regular el agua en un contexto de escasez.

De esta forma, se estableció el Reglamento para la distribución de las aguas del Río Cuautla, publicado el 25 de mayo de 1926, donde se reconoce un caudal de 14,860 l/s distribuido en más de una veintena de ejidos, a través de las llamadas Juntas de Aguas de cada ejido.

Laura Valladares describe que existía un clima conflictivo en las Juntas de Agua, la cuales fueron la forma como se organizaron, administraron y distribuyeron los recursos hidráulicos después de la reforma agraria donde estaban representados todos los usuarios: ejidatarios, pequeños propietarios, municipios y hacendados. Destaca que existe una larga lista de cartas, oficios y quejas sobre la corrupción de los presidentes de las Juntas de Aguas, de su nula vigilancia, y de que su gestión parecía inclinarse a voluntad de ciertos intereses políticos y económicos.

En 1953 la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos creo el Distrito de Riego 016 y se encargó de la distribución del agua, respetándose el derecho de aguas de cada ejido. Con la Ley de Aguas de Salinas, se impuso a los ejidos crear asociaciones civiles para que se encarguen de la “operación, conservación y administración de las obras de infraestructura Agrícola”. Así se creó en 1994 la Asociación de Usuarios del Río Cuautla (ASURCO), que actualmente tiene el título de concesión 04MOR401608/18ATGC00 otorgado por la Conagua a vencerse en 2035 por un volumen de 7,849.12 l/s, casi la mitad de lo que originalmente tenían. Si desde los años 20’s a los 40’s existieron varias quejas en la distribución del agua, con la escasez actual de una merma de cerca del 50% y el aumento en la población, se han tenido que implementar otras formas de control en los ejidos, como en el ejido de Moyotepec, que cuenta, en 1998, tenía un Juez de Aguas.

Y aunque la discusión de la asamblea del 1 de julio se centrara en el posible convenio de Asurco con la termoeléctrica, el conflicto es histórico y puntiagudo en la distribución del agua. El Comisariado de Cuautla de manera preocupada relataba como el año que viene no sembraran arroz por acuerdo de asamblea, debido a la escasez de agua que enfrentaran el próximo año. Mientras el resto de los ejidos le contestaron que ya quisieran ellos sembrar arroz pues aguas abajo ya no alcanza el agua. Anenecuilco de igual modo, años atrás tomó la misma decisión de renunciar al riego del arroz por la escasez de agua. El Presidente de Asurco cuestionaba a la asamblea que, el ejido de Las Piedras retiene el agua de ejidos abajo, a lo que gente de las Piedras manifestó que es por acuerdo de asamblea que, si los ejidos de abajo no defienden el agua, entonces no tendrán derecho al agua. Son conflictos históricos, decía el Presidente de Asurco.

Conflictos históricos que se agudizarían de concretarse el Convenio con CFE. Pues de conectarse el acueducto para la termoeléctrica de Huexca, se estarían llevando, de funcionar las dos termoeléctricas: 580 l/s, según los permisos de autorización del cárcamo de bombeo, el cual, al hacerse se observaban diversos veneros de agua. Aunque según las cifras recientes proporcionadas por el Gobierno Federal serían 176 l/s, en un primer momento, disminuyéndose más de una tercera parte del caudal planteado desde un inicio (290 l/s por cada termoeléctrica) y sin que haya sido modificada la tecnología de la termoeléctrica para fundar dicha disminución, manteniéndose la capacidad de conducir los 580 l/s en un ducto de 26 pulgadas de diámetro, como bien lo midió Samir en 2013.  

Ante la difícil tarea de vigilar la debida distribución del agua ante la escasez ya sufrida, una ejidataria de Anenecuilco manifestó que Asurco no sería capas de controlar el consumo de la termoeléctrica, que si entre ejidatarios se pueden esperar uno o dos meses para regar sus cultivos, la termoeléctrica no esperaría, porque esos fierros “son un moustro que nunca descansa y no nos va a esperar para que nosotros salvemos nuestros cultivos”

Aunque la concesión de Asurco es de 7,849.12 l/s, el verdadero caudal en tiempo de lluvia no supera los 2800 l/s y en tiempos de secas, que es cuando realmente se necesita más el agua de riego, el caudal llega a ser de 1200 l/s.

Los ejidos y comités en defensa del agua señalan que, si hay un ejido que quiera vender su agua a cambio de obras que renuncie a su dotación, pero ni siquiera eso destrabaría el conflicto de la distribución y escasez del agua para riego, pues la CFE no podría conectarse a los diversos ejidos que, aguas abajo o aguas arriba aceptaran las obras, ni supeditarse al tandeo que le corresponde a cada ejido.

El conflicto se observa insalvable para la termoeléctrica. Son todos y cada uno de los ejidos los que tienen derecho a un volumen de agua dotado desde las Resoluciones Presidenciales en los años 20s que los constituyeron y a cada uno se deben salvaguardar sus derechos al uso y disfrute del agua, mediante suspensiones de plano y de oficio en el juicio de amparo. Es por ello que se encuentran vigentes al menos 4 suspensiones contra el consumo del agua para la termoeléctrica. 4 de 32 ejidos, los cuales se amparan conforme las condiciones de fuerza que tienen los usuarios que defienden el agua en sus asambleas.

Los convenios y formas de intimidación en lo oscurito con Comisariados Ejidales no han dado resultado para consumar el despojo del agua, pues mientras en el anterior periodo convencieron e intimidaron al Comisariado de Tenextepango desistiéndose de su lucha legal, el nuevo comisariado tuvo la capacidad de ampararse y así sucesivamente, hasta que no se cuente con un acuerdo de asamblea ejidal en todos y cada uno de los ejidos usuarios del Río Cuautla. Pero el conceso de los ejidos se acerca más al no y se mantiene desde hace 7 años, encontrándose lejano un sí, que se vislumbra imposible de conseguir entre los ejidos.

Sin embargo la actual directiva de Asurco ha informado a los comités de defensa del agua y ejidos que, comenzará un proceso de consulta, ejido por ejido para decidir sobre la aceptación del convenio, impreciso e improbable. Asambleas que actualmente no deberían convocarse por autoridades con motivo del riesgo de contagio por el Covid19 en poblaciones que son extremadamente vulnerables por la edad de la mayoría de las personas ejidatarias y las malas condiciones de atención a la salud que existen en el Estado de Morelos. Pero la CFE y el Gobierno Federal se mantienen insistentes en la consumación de este proyecto energético, el cual es mucho menos prioritario que la vida de la población y que, incluso, el uso de agua para riego agrícola, uso prioritario al de usos industriales y energéticos.

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