Voces del río

Nelton Rivera

Si para construir esa paz hay que ofrendar la vida, vamos a seguir ofrendando la vida

Prensa Comunitaria Km. 169

Rigoberto Juárez Mateo, es una autoridad maya Q’anjob’al una nación en el territorio norte de Huehuetenango, él se convirtió en el 2015 en uno de los 28 presos políticos de toda la nación Q’anjob’al en los últimos 4 años por defender la vida frente a los proyectos extractivos.

Permaneció detenido de forma arbitraria e injusta a 500 kilómetros de su hogar durante un año y 8 meses acusados por varias empresas extractivas, Rigoberto logró su libertad a través de una batalle legal y política en el país y fuera de las fronteras de Guatemala, siete premios nobel de la paz lanzaron una fuerte condena en contra del Estado guatemalteca por la prisión política de Rigoberto, también por la prisión de Ermitaño, Adalberto, Arturo, Francisco, Domingo y otros.

La Oficina para los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala ODHAG, hizo un reconocimiento a la lucha y al papel que juegan las autoridades ancestrales y comunitarias en el país, un reconocimiento a la dignidad de seis de los sietes presos políticos del norte de Huehuetenango que estuvieron detenidos entre el año 2014 al 2016 en distintas cárceles del país.

Rigoberto junto a otras seis autoridades comunitarias recibió el reconocimiento “Monseñor Juan José Gerardi Conedera” por su labor en la defensa de la vida, los bienes naturales y los derechos humanos en Guatemala.

Estas fueron las palabras de Rigoberto Juárez Mateo, en su calidad de autoridad ancestral y comunitaria, pero fundamentalmente en su calidad de coordinador del Gobierno Ancestral Plurinacional de la nación Q’anjob’al, Chuj y Akateka.

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A las personas que hoy nos acompañan a este trascendental acto, en nombre de mi pueblo de la nación maya Q’anjob’al, De la nación maya Chuj, de la nación maya Akateka, asentadas en el territorio norte de Huehuetenango muy buenos días.

Hoy en el Lajoneb’ Mulub’ (10 Mulub’) en el calendario maya Q’anjob’al, significa que hay que recordar que a lo lago de la historia que hay que pagar, que hay una multa, que hay errores cometidos y que por eso hay que resarcirlos.

Este homenaje me trae hoy a la memoria, el sufrimiento que han tenido que vivir nuestros ancestros durante 493 años, es decir, este reconocimiento no solamente es a quienes estamos presentes hoy, más bien es recordar la memoria de aquellos abuelos, de aquellas abuelas que durante a lo largo de estos 493 años, han dado, han ofrendado su vida por defender sencillamente la vida.

Hemos vivido, estamos viviendo cinco despojos, y esos cinco despojos han conllevado en sí, la entrega de muchas vidas, pero a lo largo de todos esos años, que hoy que estamos viviendo el quinto despojo, ha resurgido la vida de nuestros pueblos.

Nuestra lucha, es herencia de la lucha de nuestros abuelos, sencillamente es la lucha por defender la vida, cuando hablo de la vida, no hablo solamente de la vida de los seres humanos, porque nosotros los seres humanos somos el producto de la vida, me refiero a la vida de la madre tierra.

Hablo de la vida del agua, la vida del aire, la vida de las plantas, la vida de los animales, sin todos estos no puede haber vida para la humanidad.

¿Más bien, que hemos hecho los seres humanos para reencauzar la vida?, contrario a esto solo la hemos destruido, es eso, la razón de nuestra lucha en el territorio Q’anjob’al defender la vida.

Por ejemplo, por defender la vida que hemos padecido, hemos padecido persecución, hemos padecido la criminalización, y hoy por hoy, cuando recordamos los derechos humanos, ¿porque nacieron los derechos humanos?, nacen para proteger la vida y no para reprimirla.

Las autoridades de este país, hoy tienen que darse cuenta que deben de darle un giro de 180 grados para rencauzar las razones de la vida, ¿en qué sentido? En el sentido que tienen que darse cuenta que no pueden seguir violando los derechos humanos, más bien deben de reencauzar la vida, dándoles derechos a los que tienen la potestad y el valor de defender su territorio cuando es la vida la que está en peligro.

Hoy hago un llamado a ese compromiso que las autoridades de este país deben de hacer con las empresas, una primera cuestión de lo que deben de hacer, es cancelar todas las licencias de las empresas que fueron otorgadas de manera inconsulta a la población, esa es una primera necesidad para reencauzar la vida.

Una segunda necesidad para reencauzar la vida es dejar sin efecto todas las ordenes de aprensión, esas órdenes en contra de hombres y mujeres en todo el territorio Q’anjob’al que el único delito que han cometido es defender la vida.

Tres, nuestras autoridades tienen el compromiso y asumen el compromiso de defender el territorio de Guatemala, sencillamente, tienen que encausar los recursos necesarios para que haya desarrollo para nuestros pueblos, pero ese desarrollo va encaminado a enaltecer la vida de la gente, la vida de la población y no la de los pocos que se han enriquecido en este país.

Porque digo esto, porque hoy cuando estamos recibiendo este reconocimiento en el territorio Q’anjob’al hay persecución, en el territorio Q’anjob’al las empresas están trabajando arduamente para desviar los ríos, quien ha puesto ojo en el desvío de los ríos en el territorio Q’anjob’al, no se escuchan.

Cuarto, sobre las obligaciones del Estado, el Estado guatemalteco tiene la obligación de propiciar el desarrollo para los pueblos, yo les pediría a las autoridades del estado de Guatemala, que si no tienen la capacidad de propiciar desarrollo para nuestros pueblos, no nos vendan, sencillamente déjennos vivir, y vivir libremente para desarrollarnos en nuestros territorios.

No estamos menospreciando la posibilidad de pensar en la paz, pero la paz se construye, la paz se hace con hechos, y si para construir esa paz hay que ofrendar la vida, vamos a seguir ofrendando la vida para alcanzar la paz de nuestros pueblos.

Muchísimas gracias.”

Una Respuesta a “Yichkisis la aldea con más seguridad del país (insegura para su población)”

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