Argentina, el golpe a la educación pública como golpe de Estado

Marina Pérez Damil

El movimiento estudiantil argentino ha dicho basta y se ha echado a andar, mostrando una contundente unidad en las calles, consecuencia en las consignas y claridad en la acción. Si algunas de las razones que motivaron a quienes votaron el “cambio” como alternativa de gobierno, tenían que ver una mejora en el sistema educativo, queda claro que las medidas adoptadas por el actual gobierno demuestran que se camina en sentido contrario.

Miles de estudiantes y docentes universitarios, de bachilleratos populares, de Buenos Aires y de todos los puntos del país, organizaciones sociales y referentes políticos llenaron las calles del centro porteño en defensa de la educación pública, porque menos del 15 por ciento de aumento para los docentes no alcanza, porque no estamos dispuestos a ceder cupos y que nos cierren las aulas, porque el desgaste de la educación pública resulta en peores hospitales públicos, peores profesionales trabajando en ellos, peores condiciones de trabajos para todos.

Cuando las arcas del Estado alcanzan para pagar a los fondos buitres, para reforzar el presupuesto en materia de “seguridad”, para financiar la ganancia del sector agropecuario pero no para mantener los puestos de trabajo y asegurar la educación pública,  es porque existe una maniobra política detrás que lo que busca es desmembrar una de las principales trincheras de organización de la juventud y de una masa crítica, que asusta a éste régimen. Por eso es que Macri actúa rápido y sin titubear, contando todavía con el aval político de los medios de comunicación hegemónicos, que como en Brasil están siendo copartícipes de un golpe de Estado, y encubren cualquier lucha del pueblo que no tenga que ver con la agenda «informativa» que quiere imponer la derecha.

El golpe a la educación pública es una forma del golpe de Estado si se lo piensa en su sentido literal. Pero como en las calles de Brasil, -en las que se ha demostrado una contundente fuerza a la hora de defender a un gobierno elegido democráticamente-, en Argentina tampoco vamos a dar marcha atrás sobre nuestros derechos obtenidos. Esos derechos fueron los que determinaron que en los últimos años proliferen las universidades públicas, se amplíen los recursos para la investigación científica y que la Universidad de Buenos Aires (UBA)  haya sobresalido entre los estándares a nivel internacional.

Como explicó el decano de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA Glenn Postolski, durante la marcha: “La movilización de hoy lo que representa es claramente la conciencia de muchos sectores de la sociedad de toda la comunidad universitaria de que hay un derecho que se conquistó, que es un umbral a ser defendido y que es el derecho a que la educación superior sea una educación universal”.

Con respecto a la masiva convocatoria, también habló su par de filosofía y Letras Graciela Morgade, quien apuntó que “Hay una ley de educación, y según el artículo 12, el presupuesto se reparte por universidades. Después hay unos fondos que son para funcionamiento, infraestructura, hospitales universitarios, y hasta el momento no está claro si van a ser asignados o no. Y en el medio están las variables del aumento tarifario, que dejan a las universidades en una situación de extrema de problemas de funcionamiento. Todo eso se conjugó para que estemos hoy en la calle”.

El aumento de las tarifas y el conflicto salarial de los docentes no solamente afecta a la UBA sino también a otras universidades, como la Universidad de la Plata, cuyos estudiantes también se acercaron a la Ciudad de Buenos Aires para reclamar. En relación a la marcha,  el presidente de la Federación Estudiantil de La Plata, Darío Estévez, mencionó que “La movilización de hoy es muy importante e histórica porque marca un nivel de movilización y de respuesta de la Universidad que no se veía desde hace muchos años. Desde el 2001 no sucedía que los seis gremios docentes universitarios nacionales y prácticamente todas las federaciones estudiantiles estén juntas en la calle, con las diferentes orientaciones”.

Por parte de los gremios docentes se dirigió desde Plaza de Mayo a una multitud de gente el Secretario General de Ademys Jorge Adaro, quien dijo que “en este marco, la fuerza de esta lucha nos va a permitir pelear con seguridad por la reapertura de las paritarias cuando la inflación ya supere a ese aumento. Decían que no había voluntad de lucha, por eso había que cerrar estas paritarias, dejar pasar estos ajustes, pero esta convocatoria es una muestra más que hay voluntad de los docentes y de los trabajadores”.

Facultades tomadas, clases públicas de todas las universidades, cortes de calle, confluencia a la hora de perseguir un plan de lucha, participación de activistas organizados y no organizados, demuestran que todavía hay muchas batallas que dar a favor de la educación pública, y que las demandas no se van a quedar puertas afueras de la casa rosada fácilmente.

“Las autoridades de la facultad no escuchan a los estudiantes, porque están alienados como el gobierno de derecha reaccionario que tenemos y nos quieren convencer que con una partida presupuestaria de 500 millones de pesos vamos a pagar la luz hasta fin de año. Como movimiento estudiantil exigimos el 10 por ciento para la educación pública, exigimos salarios dignos para nuestros docentes y el boleto nacional gratuito para todos los estudiantes” afirmó en nombre de una de las facultades tomadas, la presidenta del Centro de Estudiantes de Psicología de la UBA.

La primer marcha educativa nacional, que partió desde Plaza Houssay hasta el Ministerio de Educación y culminó en Plaza de Mayo, marcó un claro mensaje en contra la inacción del actual gobierno en desmedro de la educación pública. Los estudiantes, docentes y trabajadores de todo el ámbito educativo no recibieron pasivamente los golpes que se están dando desde el gobierno nacional, sino que como los estudiantes Chilenos y Paraguayos que afrontan gobiernos neoliberales, se demostró que los derechos se defienden en la calle. La lucha es por universidades para los trabajadores, y por una alternativa política que tenga como núcleo central el fortalecimiento de la educación gratuita para todos y todas.

Texto y foto publicados en Resumen Latinoamericano.

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