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Contra viento y marea resisten en Francia a la construcción de un aeropuerto

Gerardo López

Barricada en la carretera de acceso a la ZAD

Francia. Después de tres años de ocupación y de actos de resistencia de todo tipo realizados dentro y fuera de territorio francés, comenzó en octubre pasado un operativo para desmantelar la zona de ordenamiento ulterior (ZAD, por sus siglas en francés), donde habitantes de la provincia de Nantes, en Francia,  resisten contra la construcción de un aeropuerto.

Día tras día la policía, el ejército francés y la empresa de obra pública VINCI desalojan y destruyen casas de la zona. Mientras tanto, los “ZADistas” construyen barricadas en las carreteras y en las terracerías para alentar el proceso de despojo. Ante las muestras de resistencia, las fuerzas gubernamentales no han dudado en usar la violencia, lo que generó enfrentamientos con los “ZADistas”. La represión incrementa conforme pasan los días, y se tiene noticia de que hay heridos y personas presas.

El primer boceto para la construcción del aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes se realizó en los años setenta, con la creación de una zona de ordenamiento ulterior (ZAD, por sus siglas en francés) que provocó que una superficie de mil 200 hectáreas fuera deshabitada con el objetivo  de construir el tercer aeropuerto más grande de Francia y propiciar así el desarrollo de una nueva metrópolis.

El abandono del proyecto permitió a la naturaleza volver a florecer y se fortaleció un ecosistema de humedales que permite a especies amenazadas, como el tritón crestado, reproducirse en paz. Sin embargo, el proyecto fue relanzado en el 2003 por el alcalde de Nantes, capital de la provincia, Jean-Marc Ayrault, ahora primer ministro del nuevo gobierno socialista francés, quien lo clasificó como proyecto de “utilidad pública”, aunque, en realidad, el proyecto responde a una lógica de “desarrollo” destructivo del capitalismo.

La empresa VINCI –que entre otras cosas construye obra pública, otros mega-proyectos,  transportes urbanos y cárceles y está estrechamente vinculada al Estado francés– de cuya existencia depende directamente del crecimiento urbano neoliberal, intenta asfaltar la zona de Nantes y obtener beneficios a costa de los campesinos y de las poblaciones locales, que verán su calidad de vida fuertemente afectada y serán despojados de sus tierras.

El nuevo proyecto dio lugar a una nueva ola de resistencia articulada entre políticos locales, el Partido Verde Francés (EELV), asociaciones ecologistas, ciudadanos, campesinos y militantes radicales. Aunque los políticos y ciudadanos se caracterizaron por su capacidad de “negociar” con el poder, a partir de 2009, cerca de 150 ecologistas radicales y anarquistas empezaron a ocupar esta ZAD, bautizándola como  “Zona a Defender”. Empezaron a ocupar las casas abandonas y a remodelarlas, a construir cabañas tanto en el suelo como en los arboles, a montar huertos colectivos, una panadería, un bar y una tienda donde se expenden productos gratis. Estas acciones permitieron desarrollar una verdadera “Zona de Autonomía Definitiva” y articular una verdadera lucha popular con la población local. Además, esta zona se convirtió en un lugar de encuentro para militantes de toda Francia (y de Europa, aunque en menor medida), lo que permitió una convergencia de luchas anti-desarrollo en contra de otros mega-proyectos, entre otros contra la construcción de una planta nuclear en Normandía y la línea de Muy Alta Tensión Cotentin-Maine.

El representante del Estado a nivel provincial pensaba arreglar este asunto en algunos días, pero desde el primer día de ataques fue lanzado un llamado de resistencia, y desde entonces han llegado al lugar activistas de todo el país. Se amplió progresivamente la resistencia tanto en la ZAD como en otras ciudades a través actos de solidaridad, como la recolección de ropa, comida y herramientas para apoyar a la ZAD. También se han realizado manifestaciones frente a las instalaciones del Partido Socialista. Además, en todo el país se multiplicaron los actos nocturnos de sabotaje contra VINCI y el Partido Socialista: fueron colocados carteles en las paradas de autobuses y edificios y se realizaron pintas en las sedes del partido. El gobierno francés, conforme fue creciendo la movilización, empezó a hablar de una “minoría violenta antidemocrática”, pero los “ZADistas”, que no esconden sus posiciones libertarias, argumentan que el Estado no conseguirá dividirlos, y lo demostraron con una manifestación de “reocupación de la ZAD”, el pasado 17 de noviembre pasado, a la cual asistieron cerca de 40 mil personas.

 La presencia de los partidos verdes e izquierdistas de Francia ayudó a que la marcha fuera exitosa (en términos numéricos), sin embargo, la gente de Nantes no es ingenua y reconocen que asistieron a “apoyarlos” como parte de una estrategia política. Después de dar entrevistas a los medios, los políticos presentes se fueron de la ZAD, mientras que los ZADistas y los campesinos reconstruyeron con sus tractores casas y cabañas, para reocupar la zona. Las fuerzas policiales no aparecieron en la marcha, pero los habitantes de la ZAD saben que dentro de algunos meses, cuando el asunto deje de estar tan presente en los medios, el Estado volverá a intentar desalojarlos, y por eso se están preparando para resistir, pues, aseguran:  “La ZAD es libertaria y popular, y así permanecerá”.

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