4 de agosto de 2014
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En Michigan, un “Derecho al trabajo” para desorganizar a los trabajadores

El estado con más trabajadores sindicalizados en los Estados Unidos se une a los otros 23 que ya aprobaron leyes destinadas a minar a los sindicatos bajo el argumento de crear mayores empleos.

Dean Hubbard
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Estados Unidos. En Michigan, considerada cuna del sindicalismo en Estados Unidos, la recién aprobada ley de “Derecho al trabajo” debilitará a las organizaciones sindicales y perjudicará el nivel de vida de miles de trabajadores.

No obstante la protesta de miles de miembros de los sindicatos y sus aliados, que convergieron en el capitolio estatal de Michigan, en Lansing, el 11 de diciembre la legislatura del estado votó por el supuesto “derecho al trabajo”, que prohíbe a los patrones y a los sindicatos negociar acuerdos de seguridad sindical. El gobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, firmó la ley al día siguiente, con lo que Michigan es el estado más sindicalizado con una legislación antisindical promulgada.

Los republicanos de Michigan hicieron todo lo posible para asegurarse de que no hubiera oportunidad de discutir los méritos de la legislación, y no dieron oportunidad para que los votantes conocieran el verdadero impacto de este “derecho al trabajo”. La semana pasada, la controvertida medida pasó en 90 minutos, sin audiencias y testimonios.

El gobernador Snyder, por su parte, ha tenido un cambio radical en cuanto al fondo del derecho al trabajo. Antes de las elecciones, declaró en repetidas ocasiones que él consideraba el “derecho al trabajo” como un problema que dividía demasiado; sin embargo, ahora Snyder ha respaldado con entusiasmo la legislación. Parece creer que Michigan puede competir a nivel nacional e internacional sobre la base de bajos salarios y estándares laborales insuficientes.

En Estados Unidos, 23 estados han aprobado leyes similares. A pesar de las afirmaciones sin fundamento de sus partidarios antisindicales, los únicos resultados probados de la legislación anti sindical llamada “derecho al trabajo” son salarios más bajos y peores estándares laborales, incluyendo el alza de las tasas de mortalidad en el lugar de trabajo. Siete de los diez estados con más bajos ingresos de la nación están con la ley antisindical, mientras que sólo tres de los diez estados con las economías de más rápido crecimiento están afiliadas a este “derecho al trabajo”.

El mismo 11 de diciembre, la Comisión Internacional para los Derechos Laborales (ICLR), una red internacional de más de 300 abogados laboralistas y expertos de todo el mundo -que trabajan en temas de trabajo y de derechos humanos-, dirigió un comunicado al gobernador, donde señaló que las leyes de “derecho al trabajo” son ilegales bajo los derechos humanos y las leyes laborales.

Después de reunirse con el gobernador para expresar su oposición, los congresistas demócratas dijeron que parecía que Snyder no entendía la ley anterior. En Michigan, como en el resto de los Estados Unidos, nadie puede ser obligado a afiliarse a un sindicato como condición de empleo; bajo la ley federal, ni el sindicato ni el empleador puede exigir a un empleado a afiliarse al sindicato, ya sea en el sector público o privado.

Los trabajadores representados por sindicatos siempre tienen la opción de convertirse en contribuyentes de “cuota de agencia”, aportando una cuota que cubre solamente el costo de representar al empleado en la negociación. Ya sea por ignorancia intencional o tergiversación deliberada, Snyder dice que dará a los empleados un derecho que ya disfrutan.

A la ley de “derecho al trabajo” la forman simples acuerdos fuera de la ley que prevén la “cuota de agencia” para los trabajadores no integrantes del sindicato, lo que hace que sea mucho más difícil para estas organizaciones mantener organizaciones estables. Los sindicatos están siendo obligados por ley a negociar en nombre de todos los trabajadores, a pesar de que los no son miembros no paguen por la representación que reciben.

La ley “derecho al trabajo” será un desastre para los trabajadores de Michigan. No ayudará a la economía estatal o de los trabajadores, pero bajará los salarios y empeorará las normas laborales; además, dañará a las principales organizaciones de Michigan, que le dan una voz política a los trabajadores, en lugar de a los billonarios. Esto, por supuesto, es su verdadero propósito.

 Publicado el 24 de diciembre de 2012



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