Número 115    octubre 2013
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Renace la protesta estudiantil y artística en Rusia

El despido injustificado de profesores comprometidos, la cancelación definitiva de cátedras y las drásticas reducciones de financiamiento, son las algunas de las consecuencias de la reforma educativa en Rusia que provocaron la indignación de profesores, estudiantes y artistas.

Katerina Girich
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Rusia. La academia de Shtiglits, mejor conocida como escuela de Mukhina, es una de las mejores academias de arte en la Rusia contemporánea. Su historia se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en San Petersburgo comenzó la formación de las tradiciones académicas. Así, la academia tiene un prestigio muy alto, y una muy notable plantilla de profesores de renombre.

Durante los últimos dos meses, sin embargo, el nombre de academia apareció repetidamente en la prensa en otro contexto, específicamente después del 24 de septiembre pasado, cuando fue despedido Igor Tomskiy, uno de los jefes de cátedra de cerámica y cristal. Desde entonces, el conflicto, que comenzó como un problema entre los estudiantes y la administración de la academia, se convirtió poco a poco en un escándalo a nivel nacional, y puso sobre la mesa muchas interrogantes sobre las problemáticas de la academia y la reforma del sistema educativo que se aplica en Rusia.

Los estudiantes declararon que el despido de Igor Tomskiy, su profesor y jefe de cátedra, “no es nada más que una represalia contra un hombre respetable que critica la administración de la academia”. Tomskiy era bien conocido por ser un maestro que hacía todo lo posible para mantener el trabajo de su cátedra en un nivel alto, incluso llevaba él mismo los materiales para los estudios, pagando con su propio dinero la carga y el transporte. Además de joven, es una persona muy competente y activa.

En el 2011, Tomskiy planteó el problema de que su cátedra no contaba con los suficientes materiales necesarios como yeso, arcilla, cristal, esmalte, pintura, etcétera, y dijo que sin todo esto no podría continuar con el proceso de una buena enseñanza. En seguida comenzaron a correr los rumores de que su cátedra sería suspendida.

Recientemente, la administración de la academia ha despedido a dos jefes de cátedras y ha suspendido definitivamente la impartición de cinco cátedras. La razón oficial de todos los despidos fue “infracciones a la disciplina de trabajo”, sin embargo ni los estudiantes ni lo profesores creen que ése sea el motivo real de las destituciones. El rector se justificó diciendo que lo hacía todo “de acuerdo con las reglas de la reforma educativa” y que tuvo que suprimir las cátedras porque “no correspondían a los nuevos programas del Ministerio de Educación”.

La reforma educativa, además, afectará los sistemas de financiamiento. Antes se financiaba el cien por ciento de los presupuestos de las universidades estatales; ahora, el Estado garantiza financiar, al menos, el 30 por ciento de las necesidades y permitirá a las academias y universidades estatales actuar como establecimientos comerciales. Así, el resto de los gastos necesarios se cubrirá mediante la apertura de un nuevo negocio: habrá facultades y asignaturas comerciales, y se gastará lo menos posible en becas y salarios de los profesores (el salario mensual de un profesor universitario en Rusia es de aproximadamente 350 dólares).

La academia de Shtiglits recibe el 50 por ciento de su presupuesto del Estado y realiza algunos proyectos comerciales, como exhibiciones. Los profesores de esta institución fueron los primeros en expresar preocupación por el abastecimiento de materiales de enseñanza necesarios para sus cátedras; hace un año enviaron a la dirección una carta firmada por siete catedráticos. “Éramos idealistas, creíamos que se podía buscar una solución a los problemas juntos’’, dice Valeriy Mikhailenko, ex jefe de la cátedra de Diseño. El rector prometió responder más tarde, pero días después de que se le entregó el documento, firmó el despido de Valeriy Mikhailenko, uno de los profesores que habían firmado la carta. Luego despidió a otra catedrático, el segundo en firmar la carta; la firma de Igor Tomskiy era la tercera.

Los estudiantes miraban todos los cambios y la de falta de los materiales de modo bastante pasivo, hasta el día en que fue despedido Tomskiy. Los estudiantes, como los profesores de la academia, primero intentaron hablar con el rector, pero como fueron ignorados, hicieron un pequeño mitin en la academia. Muchos artistas famosos que habían trabajado o estudiado en la academia, acudieron para apoyarlos; también acudieron miembros de la Comisión de Clasificación Estatal, pero la administración no les permitió entrar en la academia, por lo que los estudiantes salieron a las calles y la noticia del escándalo se difundió y aparecio rápidamente en los medios de comunicacion.

Hasta hace poco, los estudiantes eran uno de los grupos más pasivos en Rusia, no eran notorias las protestas estudiantiles. Lo mismo se puede decir de los artistas, pero ahora los mítines artísticos atraen mucho la atención.

Ahora, las demandas son mucho más amplias. Los maestros, estudiantes y artistas exigen que el rector actual sea cesado de su cargo, y que sean investigadas las fallas que ha cometido durante su administración; asimismo, demandan la reincorporación de los profesores despedidos, el aumento de los salarios, que son humillantemente bajos, la reparación de las aulas, la construcción de residencias de estudiantes, la renovación de los equipos de trabajo obsoletos y transparentar la distribución de las ganancias comerciales de la academia.

Los profesores y estudiantes no están solos. Los apoyan la unión de artistas y los miembros de la Comisión de Clasificación Estatal, por lo que se vislumbra el surgimiento de un movimiento interesante.

Publicado el 5 de noviembre de 2012 



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