Templo Mayor y el mapa que fue borrado

Iván Cabrera

El 21 de febrero de 1978 es una fecha importante en el calendario histórico de México. Ese día, mientras se llevaban a cabo trabajos para tender cableado subterráneo del Metro de la capital del país, uno de los trabajadores de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro golpeó una estructura de piedra circular con relieves.

Más tarde, se sabría que el monolito hallado en la base de las escaleras del Templo Mayor era el de la Coyolxauhqui. A partir de ese momento, el gobierno de José López Portillo convocó a especialistas de todas las áreas del conocimiento para explicar la trascendencia del hallazgo y se extendieron las excavaciones en la zona noreste de la Plaza de la Constitución.

Una de las decisiones polémicas fue el anuncio del mandatario, quien bajo la algarabía del descubrimiento, dijo: “Exprópiese las casas. Derríbense y descúbranse, para el día y la noche, el Templo Mayor de los aztecas”, según consta en un artículo publicado por la revista Proceso en 1988, lo que implicaba destruir edificios también históricos del Virreinato.

De acuerdo con una nota publicada en El Informador (12 de abril de 1978): “Una comisión especial de monumentos coloniales determinará cuáles son los edificios que se pueden derruir al oriente de la calle de Guatemala, para ampliar las excavaciones del gran templo mayor (…). No se derribarán todas las construcciones, como se ha dicho, y los edificios cuyo valor histórico sea importante, se integrarán al proyecto general de esta obra (…)”.

Pero la historia sería diferente.

Recorrido IBERO por el Templo Mayor

El próximo 28 de septiembre, el Programa Historia Viva, adscrito al Departamento de Historia de la IBERO, llevará a cabo el recorrido ‘El mapa borrado. El templo mayor de López Portillo’, en el que los asistentes podrán visitar esa zona en el corazón de la Ciudad de México y reflexionar sobre la transformación de la urbe a partir de los trabajos arqueológicos que por más de 40 años se han realizado.

A través de la conducción del Mtro. Miguel Ángel Rosas, se revisará a recuperación del Templo Mayor en 1978 y el debate por la destrucción de su ‘arquitectura colonial’, un acontecimiento con fuertes toques históricos y políticos, que demostró el poder absoluto de López Portillo, quien no dudó en decir que “aquel 28 de febrero de 1978 sentí pleno y redondo el poder; podía, por mi voluntad, transformar la realidad que encubría raíces fundamentales de mi México… (Proceso, 1988)”.

Durante el trayecto histórico, apoyado por Fomento Cultural Banamex, se hablará sobre cómo el poder invisibilizó un pasado para exaltar otro y la ciudad sufrió, entonces, el despojo de su arquitectura, a pesar del discurso de la época por proteger los edificios construidos durante el periodo de la Nueva España. El mapa borrado es la imposición del lugar mediante la negación de la segunda historicidad.

Con este recorrido del Programa Historia Viva, coordinado por el Mtro. Gabriel Poot, los asistentes podrán situarse en la frontera de esos dos discursos (la pirámide que surge y la arquitectura que desaparece) para entrever la transformación del espacio urbano y, sobre todo, los procesos de construcción de memoria a partir del olvido.

Los interesados en asistir a ‘El mapa borrado. El templo mayor de López Portillo’, deberán inscribirse (hay cupo limitado) y pagar una cuota de recuperación. Comunidad IBERO, estudiantes, profesores e INAPAM con credencial vigente podrán hacerse acreedores a un descuento de 25%. Para más detalles, llamar al teléfono 5950 4000, extensión 4044, o escribir al correo historiaviva.uia@gmail.com.

Este material se comparte con autorización de la IBERO

Este material periodístico es de libre acceso y reproducción. No está financiado por Nestlé ni por Monsanto. Desinformémonos no depende de ellas ni de otras como ellas, pero si de ti. Apoya el periodismo independiente. Es tuyo.

Otras noticias de méxico  

Dejar una Respuesta