En Ocosingo, crónica de un foro anunciado

Noé Pineda

foto: Noé Pineda

foto: Noé Pineda 

Cañadas de Ocosingo I  Enclavada en las cañadas de Ocosingo, la región de Santa Lucía recibió el pasado 10 y 11 de abril a los representantes, hombres y mujeres de 20 comunidades y rancherías, de las regiones Santa Lucía y Amador Hernández, quienes se habían dado cita desde el 5 de diciembre de 2016, cuando se realizó el Foro sobre Defensa de la Tierra, Vida y Territorio en el emblemático ejido de Amador Hernández.  En esa fecha, el foro tuvo la presencia de  más de mil representantes de comunidades, barrios y rancherías de Ocosingo.

La mañana del 10 de abril, fecha emblemática para los campesinos e indígenas mexicanos al conmemorar la traición y asesinato del General Emiliano Zapata, el camino principal de la comunidad de Santa Lucía, se llenó de tseltales e invitados que acudieron al foro. Rodeada por la serranía selvática, la región despertó con el sonido de la campana y el caracol acompañados de la música de cuatro coros de diversas comunidades de las regiones asistentes.

Más de 500 personas, delegados y delegadas, comunidad e invitados de Xochicuautla, Estado de México; la Península; Veracruz; la costa de Chiapas; los Altos de Chiapas; la Ciudad de México y Oaxaca iniciaron el evento con la ceremonia eucarística que caracteriza a las comunidades tseltales.

Las cañadas de Ocosingo, sitio donde se han realizado los foros, tienen como antecedente la efervescencia del zapatismo de los años 90. Es la cuna de organizaciones históricas en la construcción del actual estado de Chiapas y que desde 1995 han sufrido la ocupación ilegal de las fuerzas militares que desde entonces han construido dos cuarteles militares y varios campamentos de la Compañía de Infantería No Encuadrada y Base de Operaciones Mixtas desde donde han operado una estrategia constrainsurgente para romper los procesos organizativos y la simpatía con el zapatismo. Los resultados han sido la violencia, la rearticulación del crimen organizado, la división interna de las comunidades y de las organizaciones vulnerando su vida colocándolas en un permanente riesgo de saqueo y despojo frente a los megaproyectos.  Este es el contexto en el que se realiza el segundo foro, derivado del primer acuerdo de rechazar la entrada de la Gendarmería Ambiental en la Selva Lacandona.

El foro también fue un espacio para el cierre de la Campaña Nacional en Defensa de la Tierra y el Territorio, la cual inició un 10 de abril del año anterior y a la que se integraron pueblos, organizaciones y barrios quienes articularon acciones durante un año para visiblizar el problema del saqueo de los territorios de los pueblos originarios que se vive prácticamente a lo largo y ancho de todo el país y el continente.

En el marco del cierre de la Campaña,  al igual que ocurría en Guadalajara, Oaxaca, Ciudad de México, San Cristóbal de Las Casas, se dio lectura al pronunciamiento final de cierre a cargo de una representante del CDH Digna Ochoa y un representante del Modevite Ocosingo quienes mencionaron: “A un año de iniciada la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio acordamos concluirla en esta que llamamos una primera etapa. Los pueblos, comunidades campesinas, barrios, colectivos y organizaciones continuamos en pie de lucha. Con la fuerza y determinación de nuestro pueblo recuperaremos la Vida Buena que nos merecemos. Sabemos y podemos gobernarnos; sabemos y podemos cuidarnos en nuestra seguridad y en el ejercicio de nuestros derechos; sabemos cómo hacer nuestros acuerdos y cómo hacer que se cumplan y respeten.

Después de la lectura del pronunciamiento de la campaña, los asistentes al foro compartieron experiencias y propuestas para enfrentar el despojo, la violación a los derechos humanos, detener el avance de los megaproyectos. Cientos de personas de más de veinte comunidades y rancherías e invitados de otras regiones hablaron en sus lenguas madres, la mayoría en idioma tseltal.

La participación de las mujeres fue fundamental. Hablaron desde su ser mujer e hicieron hincapié en el tema del despojo visto desde su perspectiva y la necesidad de hacer valer el derecho al acceso de la tierra para las mujeres.

La música fue protagonista también en este foro, con la presencia de cuatro coros, como les llaman los tseltales de Santa Lucía, amenizaron los recesos y las noches. Se escuchó desde el “Corrido de Rubén Jaramillo” hasta el corrido de la organización madre “Quiptic ta Lecubtesel” (Unir nuestras fuerzas para mejorar). El baile tampoco se hizo esperar, a ritmo de piano y con las canciones que Manuel propuso a la concurrencia, las mujeres fueron las primeras. Así, la luna llena que por aquellas cañadas iluminaba los campos, “miró” la culminación de un 10 de abril de conmemoración y encuentro.

La conclusión del foro el 11 de abril fue con la lectura del pronunciamiento del mismo. Una voz de mujer, clara y pausada, dio lectura a los siete puntos que los hicieron coincidir y en los que destaca la distancia que se toma hacia los partidos políticos y la decisión de construir autonomías y autogobiernos.

1. Las comunidades de estas dos regiones estamos decididas a continuar y renovar nuestra lucha, nuestra organización, nuestra comunalidad, con la participación igualitaria de hombres, mujeres y jóvenes, para la defensa de la vida, de la madre tierra y de nuestro territorio

2. Acordamos fortalecer la unidad y las articulaciones para este proceso invitando a más comunidades, organizaciones sociales y civiles y a las diversas expresiones del movimiento social independiente, no partidista, de diferentes regiones de chiapas y distintos estados del país

3. Las transformaciones que necesitamos vendrán desde la comunidad, no del mal gobierno, ni de los partidos políticos, mucho menos de las empresas nacionales o de otros países. necesitamos fortalecernos internamente con los conocimientos y saberes de hombres y mujeres de la comunidad

4. Podemos y debemos gobernarnos por nosotros mismos, respetando nuestras diferencias, la diversidad que somos, con participación equitativa, igualitaria de hombres y mujeres, respetando nuestras costumbres y tradiciones. podemos construir gobiernos comunitarios

5. Acordamos no aceptar: la presencia de la gendarmería ambiental en nuestros territorios, ni la presencia de empresas que vengan a llevar nuestras riquezas; no permitiremos desalojos, ni ningún proyecto impuesto ajeno al interés y decisión de las comunidades

6. Sí a la vida, sí a la organización de los pueblos, al autogobierno y a la participación igualitaria de hombres y mujeres

7. Convocaremos a un próximo foro regional cuya fecha y sede será definido por los coordinadores de este foro

Quienes asistimos al foro dejamos la comunidad de Santa Lucía pasadas las 3 de la tarde, algunos salieron caminando para recorrer la larga jornada de regreso a su comunidad que podía durar hasta 10 horas a pie, otros montaron en las camionetas que partieron desbordadas de gente. El camino de terracería nos esperaba para levantar nubes de tierra que en esta temporada de seca hacen ver a la selva menos frondosa, pero siempre llena de vida y de los latidos de esos pueblos tseltales que no han dejado nunca de luchar por la vida.

foto: Noé Pineda

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