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Más robots, menos derechos: tendencias laborales en la industria de productos electrónicos

Kan Matsuzaki

La industria electrónica es uno de los sectores industriales de más peso en la economía mundial. A medida que avanza la interconexión digital de las sociedades y se vuelven más «inteligentes», el sector sigue creciendo de la mano de la «industria 4.0», que está teniendo enormes repercusiones en los derechos de los trabajadores y los sindicatos. Se estima que en Europa y Japón la industria 4.0 podría modificar los puestos de trabajo de millones de trabajadores en los próximos años (posiblemente hasta un 54% de ellos). Las nuevas tecnologías, como la digitalización de la producción mediante el Internet de las cosas, la impresión en 3D, la realidad virtual y aumentada, el Big Data, los Cobots (robots diseñados para cooperar con los seres humanos) se están desarrollando y penetrando en los centros de trabajo con más rapidez que la imaginación de los sindicatos.

Foxconn, proveedor de Apple y uno de los mayores fabricantes de electrónica del mundo, contaba con casi 1,3 millones de trabajadores en 2014. La compañía anunció entonces que los robots desarrollados internamente, llamados «Fox-bots», reemplazarían al 30% de los trabajadores en sus líneas de producción. Hoy, la empresa emplea a 800.000 trabajadores y ha reemplazado a más del 40% de su plantilla por los Fox-bots, mucho más de lo que esperaba.

El robot cuesta 25.000 USD (unos 22.000 euros) y podría reemplazar hasta a cuatro trabajadores que ganan 24.000 USD al año (el salario de un trabajador estándar es de 6.000 USD anuales en la fábrica de Foxconn Chongqing en China, en 2014).

Paralelamente, Samsung Electronics se ha convertido en el mayor inversor extranjero directo en Vietnam. Aprovechando los menores costos de fabricación y el trato preferencial que le brinda el Gobierno vietnamita, la empresa construyó allí las fábricas de teléfonos inteligentes más grandes del mundo (que producen el 50% de todos los teléfonos inteligentes de Samsung) que dan empleo a más de 100.000 trabajadores y representan un tercio de toda la plantilla mundial de la compañía. El salario estándar de un empleado de estas fábricas asciende a 250 USD al mes (en 2018), la mitad del salario que recibe un trabajador de Foxconn en China. El número de trabajadores sigue aumentando en las fábricas.

Los enfoques distintos de Foxconn y Samsung Electronics ilustran con claridad las tendencias actuales en la industria electrónica. China, en su día centro mundial de fabricación de productos electrónicos, está perdiendo terreno frente a Asia sudoriental y la India. Las multinacionales están trasladando su producción a países como Tailandia, Indonesia, Filipinas, Vietnam y la India, cuyos salarios son inferiores a los de China. En este momento, el salario mensual de 500 dólares parece ser el punto de inflexión que lleva a una fábrica de electrónica a decidir trasladarse a países con salarios más bajos o a introducir nuevas tecnologías que sustituyan la mano de obra en el proceso de fabricación.

Las cinco multinacionales de la electrónica más rentables del mundo en el sector de las TIC (Apple, Samsung Electronics, Foxconn, Amazon y Hewlett-Packard) proceden de países que no han ratificado los Convenios fundamentales de la OIT sobre libertad sindical (núm. 87) y sobre el derecho a la negociación colectiva (núm. 98). Estas multinacionales también operan y/o subcontratan los procesos de producción intensivos en mano de obra a proveedores ubicados en países en los que no se respetan estos derechos, como los países del sudeste asiático y la India. En ausencia de derechos sindicales, estas empresas generan ingresos en beneficio de sus altos directivos, que se encuentran entre las personas más ricas del mundo.

¡Debemos contraatacar!

A medida que continúe bajando el costo de la nueva tecnología, la marea de la industria 4.0 llegará pronto a las fábricas de estos países de bajos salarios. Cuando eso ocurra, los trabajadores que carecen de sindicatos que les representen, o con escasa presencia sindical, no podrán negociar ni con la dirección de la empresa ni con el Gobierno para proteger su empleo, ni para acceder a las aptitudes y la capacitación necesarias para adaptarse a las nuevas tecnologías. Sin esa capacitación, estos trabajadores acabarán perdiendo sus empleos o se verán obligados a trabajar en condiciones aún más precarias, a un costo inferior al de los robots. Debemos preguntarnos seriamente: «¿Qué están haciendo ahora los 500.000 extrabajadores de Foxconn?

La industria 4.0 está eliminando los puestos de trabajo de la industria manufacturera ocupados por afiliados a sindicatos y aumentando el número de puestos de trabajo de cuello blanco no sindicalizados (como los de diseñador de TI, programador, trabajador en nube). Se está debilitando la capacidad de los trabajadores para negociar colectivamente.

El quid de la cuestión consiste en averiguar quién paga y quién se beneficia de la transición a la industria 4.0. Los trabajadores y los sindicatos deben participar en el proceso decisorio donde se esté decidiendo el destino de millones de trabajadores. En otras palabras: la solidaridad internacional entre los trabajadores es hoy más importante que nunca. Los sindicatos deben defenderse organizando y fomentando entre los trabajadores un poder de negociación sólido para asegurarse un futuro sostenible.

 

Tomado de Equal Times

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