La gente de Berta

Claudia Korol

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La gente de Berta está cortando las calles y las rutas de Honduras. Corta los caminos del fraude, de la corrupción, de la entrega, del saqueo. Abre los caminos de la dignidad, de la soberanía, de la libertad.

La gente de Berta tiene memoria de resistencia, tiene voluntad de contragolpe, tiene la fuerza y la ternura que dejó sembrada nuestra ancestra, en las honduras del continente.

La gente de Berta sabe caminar, sabe mirar a los ojos, sabe levantarse una y otra vez de todo golpe, sabe celebrar la vida en el bordecito mismo de la nada.

La gente de Berta sabe de esperanza, porque en la esperanza inició su vida. Sabe de utopía porque así llaman a sus territorios liberados.

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La gente de Berta está revuelta, porque se rehace en la rabia del pueblo, en la creatividad del pueblo, en la rebelión del pueblo.

La gente de Berta late COPINH COPINH COPINH, como contraseña. Pero también late OFRANEH. También late con las feministas insurrectas. También late internacionalista por el mundo.

La gente de Berta es lenca, es mapuche, es maya, es kurda, es hondureña, es salvadoreña, es guatemalteca, es tica, es argentina, es italiana, es colombiana, es cubana. La gente de Berta es de la tierra, del fuego, del río, y del aire.

La gente de Berta está tomando el presente por asalto, para gritar al mundo que no está vencida, que el crimen con el que pretendieron dejar a los pueblos sin alma, no pudo con ese cuerpo que ahora ya es colectivo, plural, y rebelde siempre.

La gente de Berta recuerda a esa OEA y a los gobiernos que dieron la espalda al pueblo hondureño, legitimando con estos mediocres procesos electorales el golpe de estado en el 2009… y ahora…
La gente de Berta se pone de pie frente a las transnacionales, frente a los golpistas, frente a los politiqueros rastreros que negocian la memoria por un plato de lentejas, frente a quienes pretenden pasteurizar el proyecto político colectivo de refundación de Honduras.

La gente de Berta mira con los ojos desconfiados al poder, y con los ojos felices al pueblo que sale de la modorra para cuidar su identidad rebelde.

La gente de Berta recuerda siempre a Lempira, a Etempica, a Mota, a Iselaca, y se inscribe en su estirpe guerrera. No se deja vencer por el miedo, ni comprar por el sentido común.

La gente de Berta, la gente guerrera de nuestra Honduras, da todo por revolucionar al mundo. A contramano de los vientos que soplan conservadores y fachos, patriarcales y racistas, a pesar de los consejos de moderación y orden, a pesar del incienso fundamentalista.

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La gente de Berta tiene la mirada, la piel, la sangre, las manos, pero sobre todo el corazón de Berta, y se da todita toda sin cálculos mezquinos, pero con conciencia estratégica.
La gente de Berta sigue haciendo las revoluciones ahora, cotidianamente, amasando la historia con la voluntad del pueblo, con la gente sencilla, con la decisión de no dejarse avasallar, de no entregar los territorios ni los cuerpos al amo. La gente de Berta espartaquea sus revoluciones en claves anticapitalistas, antipatriarcales, antirracistas, anticoloniales.

Si es cierto entonces que todas, que todos somos Berta, si es cierto que somos la gente de Berta, nuestro lugar, en cualquier rincón del mundo, es cuidar ese corazón que late hondas rebeldías, que late revoluciones, siempre.

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